Mostrando entradas con la etiqueta CID. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CID. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de mayo de 2016

El play-off y las esencias.



Ya están aquí los Play-Off. No hace tanto, simplemente jugarlos era para nosotros motivo de celebración entusiasmada y fruto de mucho esfuerzo. En cambio, ahora los afrontamos con las altas expectativas que crean haber sido finalistas de Copa ACB, semifinalistas de Eurocup (finalistas hace sólo un año) y una, tal vez no muy fundamentada, sensación de estar unos escalones más arriba que hace tan solo un par de años.

La realidad es que nos enfrentamos a esta primera eliminatoria a tres partidos en una situación, como siempre, de humildad ante un rival que nos supera en todos los aspectos: mejor plantilla, presupuesto, pabellón más grande y con mucha más asistencia promedio y absoluta.

La humildad fue siempre una seña de identidad del Granca. Hacer las cosas pasito a pasito, “al golpito” que decimos en esta tierra, y sin creernos nada nunca. Era una forma de disfrutar y valorar cualquier éxito el doble. Sobrevivir para una nueva batalla era razón suficiente como para irse muy contentos para casa al salir del CID.

Este fin de semana pasado, cuando el Fuenla logró clasificarse para el Play-Off mientras ya estaban lamiéndose heridas en el vestuario, vimos como una afición y un equipo puede celebrar como locos un enorme éxito. Lo celebraron casi como si hubieran ganado un título, es más, lo celebraron mucho más que cuando el Madrid o el Barça gana un título.

¿Hemos perdido esta humildad? ¿Nos empezamos a creer lo que no somos porque tenemos un pabellón más grande y bonito? Este año no hemos “sacado” al equipo a pista en ningún momento pese a los enormes éxitos cosechados, hemos asumido que entrar en play-off o Copa es lo más normal del mundo. Llegamos a las semis de Eurocup y casi remontamos un partido imposible y nos fuimos para casa como si fuera un resultado más. ¿Hemos dejado de ser el Granca?

Yo me críe con un Granca y un CID que era una familia y se apoyaba en los momentos más duros, cuando las cosas no salían como soñábamos. Ahora que salen casi perfectas ¿ya no disfrutamos igual?

Veré por la tele y en mi asiento del GCA este PlayOff con nervios e ilusión, creyendo que luchamos contra un gigante pero pensando que ese enorme club puede caer.

No sé si ganaremos o si perderemos, si el domingo acabará la temporada, si quedará un partido o si estaremos pensando ya en las semis. Lo que si tengo muy claro, es que yo me quedaré cuando el equipo se vaya, esperando ver ese espíritu de la marea amarilla renacer y llamar al equipo para salir de nuevo. 

martes, 29 de marzo de 2016

Semifinal con un ojo en otra guerra

Aun con el sabor dulce de la victoria en un auténtico partidazo con el Saski Baskonia, el Granca llega al partido de ida de la semifinal de la Eurocup contra el Galatasay. Un partido que se jugará ante una de las aficiones más “calientes” (por no usar otra expresión menos políticamente correcta) de Europa y que nos tendrá a todos mañana delante del televisor.

Estas semifinales tienen un sabor muy especial, fundamentalmente porque en las cabezas de todos existe una idea que hasta ahora sólo habitaba en la de los más osados: el Granca puede ganar la Eurocup. Tal acontecimiento, tan lejano y tan próximo, supondría en teoría el acceso a la Euroleague lo que es el único camino real para que nuestro Gran Canaria crezca pues, a día de hoy y muy tristemente, sólo esa competición puede crear expectativas futuras de un Granca auto sostenible.

La importancia del modelo competitivo es tal que todos deberíamos ver nuestra semifinal con un ojo puesto en la guerra, a tumba abierta, entre Euroleague y FIBA-Europa. Del resultado de esta guerra y de las competiciones resultantes mucho tendremos que tejer nosotros con nuestro Granca pues pese a no ser parte de quienes deciden, si somos parte de quienes sufrirán las consecuencias y debemos manejarnos con cuidado.

No es una guerra nueva, cada poco la FIBA intenta recuperar el control de la competición europea entre clubes, pero no lo tiene nada fácil. Los grandes clubes, con su potencial económico han decidido mirar exclusivamente por sus intereses y de esta decisión es la existencia de la Euroleague. Una competición que tiene su objetivo puesto en una liga independiente que sea un modelo de negocio con un espectáculo deportivo como base, más que en una liga deportiva federada cimentada en varemos exclusivamente deportivos.

Los problemas que esta competición puede traer (por no decir que ya los ha traído) lo hemos tratado mil veces en este blog: debilidad de los equipos que no pueden acceder que acabará por hacerlos insostenibles y con ellos sus canteras y la posibilidad de dar minutos de calidad a los que se están formando, vaciando canchas y alejando el público “de provincias”.

La FIBA propone una competición de acceso 100% por mérito deportivo pero no pone sobre la mesa cómo hará que esa competición sea, no sólo sostenible, sino atractiva y beneficiosa para los clubs. Es necesario entender que hace falta un modelo de negocio, pero este no debe basarse en Real Madrid CF, CSKA o quien sea, sino en el propio espectáculo que es, sin duda, nuestro amado baloncesto. El baloncesto es tan divertido y espectacular que sólo necesita que se le abone y se venda bien.

El problema es que la FIBA ha vendido fatal el baloncesto, le cuesta Dios y ayuda hacer los cambios necesarios para mejorar el espectáculo. Su oxidada organización es incapaz de hacer de esto un negocio pese a tener un gran producto. Son como quien tiene el mejor producto del mundo pero es incapaz de venderlo.

Tristemente, de esta guerra no parece que vaya a salir un entente cordiale que nos proponga una competición con méritos deportivos y, a la vez, que busque el equilibrio, el espectáculo y el disfrute colectivo.

Juguemos por tanto la semifinal con emoción e ilusión, pero precavidos, tras cada curva no sabemos lo que nos espera e incluso disfrutando como locos con el primer título del Granca puede que sea la puerta a un escenario  dichoso sin duda, pero peliagudo.


jueves, 29 de octubre de 2015

Anecdotario en el CID

Hoy intentaré rememorar, dentro de lo que me permitan mis recuerdos más o menos contrastados, una serie de anécdotas vividas en torno a un partido del Gran Canaria. Advierto desde un principio que, ni mi capacidad memorística es un portento, ni voy a ser más objetivo de lo razonable, con lo que los hechos reales puede que fueran algo diferente a lo que relate a continuación, pero seguro que mi versión será más divertida. 

En un partido en el centro insular de deportes contra un siempre fuerte FC Barcelona tratábamos infructuosamente sacar adelante el partido cuando en un lance del partido se produjo la ya extinta suerte del salto entre dos. Dicho salto se efectuó en la botella de la zona y un jugador blaugrana, que ciertamente no recuerdo cual fue (ya advertí de mi flaca memoria) palmeo el balón al mítico y ultra longevo Darryl Middleton. Este se vio completamente solo bajo el aro, los contrarios lo miraban indolentes y expectantes. El bueno de Darryl no se lo pensó dos veces y con un eficaz y poco vistoso salto hundió el balón en el aro... propio, como le hizo saber tras una incrédula pausa la grada local. Por una inexplicable perdida de concentración olvido que se encontraba en la canasta defensiva y sumó los dos puntos más fáciles de la tarde para los amarillos, con la esperada mofa y escarnio de los aficionados hasta el fin del partido pese a la esperada derrota.



Temporada 01-02, creo que en aquella temporada el ahora entrenador y comentarista en el Plus, Nikola Lončar militaba en las filas del Breogán de Lugo. Niko era un jugador talentoso pero no exento de carácter y ha declarado en alguna ocasión lo incomodo que podía llegar a ser jugar como visitante en el CID. El caso es que nunca se sintió cómodo en nuestro bastión y sea por eso o simplemente por una inconsciente medición de fuerzas, tras un golpe recibido intento enfrentarse al enorme (y no me refiero a su incontrovertida calidad como jugador y persona) Kenny Miller. Este intento de suicidio por el doloroso método de "millerazo"  duro varios minutos y termino con Nicola en el banquillo donde no paro de increpar a Kenny que por suerte para todos, y esta es la parte graciosa de la historia, se lo tomo con una guasa que debió aprender en sus años en Málaga. Se acercaba al banquillo lucense entre gestos de "venga hombre, no te ponga así " riendo burlón y lógicamente calentando al pobre Niko que creo que ese día estuvo cerca de "cruzar al otro lado".


Brent Scott fue un jugador americano que ente otros equipos milito en las filas del Real Madrid. No era especialmente bueno aunque si voluntarioso. En un partido en el CID y, pese a que sé que costara creerlo, los árbitros estaban siendo bastantes parciales a favor de los blancos. El caso es que uno de los aficionados, bien conocido de nuestra grada y con una enorme capacidad para establecer conversaciones con árbitros y rivales, hizo el gesto de, ante un flagrante atraco entregar la cartera, a la vez que efectivamente se sacaba la susodicha. Ante esto Scott se dirigió al aficionado con intención de cogerla logrando una inmediata relajación de la situación. 

Continuará...