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martes, 16 de febrero de 2016

La ilusión de un niño

Desde que empecé a ver el basket hace tanto, y a la vez, tan poco tiempo, tengo en mi memoria la cita de la Copa ACB. Recuerdo cómo se me hacía súper larga la espera entre el final de la primera vuelta y la celebración de la misma, y como aluciné cuando, trabajando para el Granca de “mopa”, nos logramos clasificar por primera vez.

La Copa tenía dos ingredientes principales: por un lado esa química que contagiaba incluso a través de la televisión de entre todas las aficiones que se juntaban ese fin de semana en una sola ciudad, y por otro, esa especie de ilusión inocente, como la de un niño antes de su cumpleaños o de los Reyes Magos.

Por ajeno a un análisis racional que fuera, todas las aficiones íbamos a la Copa ACB con la sensación de que podíamos ganar, podíamos competir. En los Play-Off había que ganar dos o tres partidos a un rival, casi siempre superior y claro, resultaba menos esperanzador. Pero en la Copa sólo había que ganar tres partidos, tres buenos días, una buena racha y tendrías un título
.

Además, todas las aficiones de la ACB tenemos más o menos borroso el recuerdo de aquel legendario Manresa de Chichi Creus que logró ganar la Copa. Casi nadie recuerda el pedazo de equipo que tenían, para muchos será solo una especie de leyenda de la que no tienen recuerdos reales (yo mismo) y es que sigue siendo un referente, pese a que este año se cumplen veinte años de aquella edición (deprimente dato para muchos, como el co-autor de este blog, que tiene más años que un bosque).

Por todo esto, por improbable que sea, aunque tengas al duendecillo de la razón gritándote al oído que lo más probable es que el Valencia Basket te pase por arriba, casi todos los aficionados al baloncesto y al Granca afrontamos esta semana casi como niños en la víspera de reyes, con la esperanza de tener los regalos más sorprendentes e ilusionantes, a vivir la magia en estado puro, aunque algo en nuestro interior nos diga que lo más probable es que termines un poco decepcionado.

Como los niños cuando maduran, al final terminas por disfrutar más del proceso que del propio resultado. Así que, todos a vivir con emoción la Copa ACB.

#VamosGranca

martes, 26 de enero de 2016

Un sorteo lleno de sorpresas

Este pasado lunes se ha celebrado el sorteo de la Copa ACB. No hace tanto tiempo, la Copa del Rey era el evento más interesante y emocionante, por mucho, de todo el básquet patrio e incluso de Europa (salvo por la Final Four). En cambio, en los últimos años este evento es tan predecible como un capítulo de CSI, si en la serie al final siempre hay algún pelo que cierra el caso, en la Copa siempre hay una final Barça-Madrid.

En los últimos cinco años sólo una vez la final no ha sido Barça-Madrid (2013 Barça-Valencia) y, por supuesto, ganó el FC Barcelona. Tendríamos que irnos a 2009 para ver otra final sin ningún equipo de fútbol y, por tanto, el último campeón que no sea financiado por futbodolares*.

Para que esto sea posible, la “suerte” caprichosa ha tenido un importante papel. La diosa Fortuna ha tenido a bien colocar siempre a los dos clubs de fútbol en lados opuestos del cuadro para, de este modo, propiciar que sólo se enfrenten en la final. Dado que siempre tiene muchísimo mejor equipo que el resto, lo normal, es que terminen jugando juntos la final ahogando y desesperando a las aficiones rivales (en la mayoría de los casos más fieles y numerosas).

Contra todo pronóstico y sin despertar ningún tipo de sospecha que ponga en duda la honestidad de los organizadores del sorteo, una vez más, el Real Madrid CF y el FC Barcelona sólo se encontrarán en la final. ¿Qué posibilidades hay de que esto ocurra 6 de 7 veces seguidas? Pues ocurre ¡oh, Impredecibles designios de la fortuna!
En lo que corresponde a nuestro CB Gran Canaria nos tocará enfrentarnos al rival más en forma de toda Europa, al menos a día de hoy, lo que no resulta muy alentador. Habrá que ir con toda la vocación de amargarle el “finde” a nuestro querido Pedro Martínez pero resulta muy fácil caer en el pesimismo. Una competición en la que somos ya casi fijos pero que se nos da francamente mal.

En algún momento habrá que darse cuenta de algo tan obvio. La participación no controlada de los clubs de fútbol en las competiciones de baloncesto (y otros deportes) desvirtúa y destroza el espectáculo. Todo se reduce a sus enfrentamientos dejando al resto de clubs como meros comparsas. Lo repetimos hasta la saciedad porque no entendemos cómo no lo pueden ver el resto de clubs.

Lo que era el momento más divertido del año, cada vez me da más pereza por lo horriblemente previsible que resulta. Deseo equivocarme, deseo que el Granca pase a semis y más, que la Copa la gane cualquier equipo que no se financie de forma injusta (ya sea por el fútbol o por la antideportiva Euroleague) lo deseo, pero no es probable. Lo probable es que al final ni vea la final, porque será una vez más, el show de los futboleros y me resulta más apetecible un palillazo en un ojo que otro clásico repleto de futboleros.

Finalizo con la tesis de éste y otros muchos post coreada por todas las aficiones de BA-LON-CES-TO en la Copa del año pasado: Estoy hasta las gónadas del Barça y del Madrid.



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*En ese caso fue un equipo financiado por la “muy justa” Euroleague y sus cupos (Saski Baskonia). 

martes, 7 de julio de 2015

"Jartos" del Barça y del Madrid

En nuestra isla durante la pasada temporada pudimos disfrutar de la Copa del Rey, de ella nos quedarán muchos recuerdos dulces y amargos pero, para mí al menos, el principal recuerdo que me queda es la idea de que “no estamos solos”.

Tantas veces desde nuestro aislamiento isleño hemos hablado sobre la incapacidad de que la liga y la copa fueran de verdadero interés más allá de nuestro Granca mientras que los medios parecían encantados de las repetitivas finales “Barça-Madrid”. Pero resulta que no estábamos solos.

No recuerdo en que partido fue exactamente, diría que cuando se clasificó el segundo de los grandes, el público empezó a cantar aquello de “Estamos hasta los ??¡ǢжỰ₩, del Barça y del Madrid”. No era cosa mía, todas las aficiones están “jartas” de aguantar la desvirtuación de la competición.

Habrá quien crea que es que tenemos algo en contra de esos equipos en particular o su afición y no es así (o si, pero no viene al caso). El problema es que estamos muy “jartos” de intentar competir contra clubs que a través de otro deporte manejan cifras mareantes con las que son imposible competir. ¿Qué descubres a Jaycee Carroll? Yo le pago lo que tu a tres cuartos de toda tu plantilla y se acabó.


Gráfica de los presupuestos de la temporada 2014/15 según DiarioGol.com

Cada año la misma historia: Madrid y Barça se gastan un pastizal desmontando todos los proyectos ajenos  para hacer un cúmulo de nombres. Por ahora solo nos queda la justicia poética de que la NBA se lleve a sus superestrellas. Tienes que sumar dos presupuestos de los más grandes para que sumen lo que el Barça o el Madrid, así es imposible. Prueba de lo trascendente que es esto en ésta gráfica vemos como tres de los cuatro equipos con menos presupuesto lucharon por no descender (dos lo hicieron).

martes, 30 de junio de 2015

Cartilla de notas V (Competiciones)

Una decisión tomada de forma unilateral, desoyendo la opinión del director deportivo y perpetrada, no por el presidente Joaquín Costa (se le enredarían los hilos supongo), si no por “super-vice” Lucas Bravo de Laguna.

Esto produjo un efecto inédito en el equipo, algo más propio del Madrid o el Barça; sospechas por parte de algunos de que una parte no afín (política no deportiva por supuesto)  deseaba ver el fracaso del Granca. Nada más lejos de la realidad, pero este pernicioso efecto fue lo más parecido a un acercamiento a los grandes que tuvo el equipo amarillo.

Como nosotros si nos vemos capaz de procurar separar nuestras valoraciones deportivas de las políticas pasare a exponerlas. Vamos a usar el viejo estilo de las puntuaciones del colegio, de cero a diez y dividiendo las tres competiciones sacando una media final.

Copa del Rey


La primera competición fue la Copa del Rey en la que caímos a las primeras de cambio ante un Joventut fuerte pero con una plantilla no superior a la nuestra. La clasificación deportiva fue in extremis cumpliendo los mínimos exigibles.

Nota: 6 

Eurocup


La Eurocup fue otra cosa, excelente.  Se cumplió por encima de los exigibles y las competiciones domesticas están demostrando que los rivales no eran para nada peritas en dulce. Solo el perder la final evita la máxima nota.

Nota: 9 

ACB


En la ACB nuevamente apuros para clasificar a playoff, el mínimo que podríamos pedir a una de las mejores plantillas que hemos tenido.

Nota:  5 

Esto nos da una valoración final y creo que bastante justa de 6,3. Algunos la subirían a 7 otros la rebajarían a 6 pero se arriesgan a descubrir sus preferencias políticas.

Nota: 6,3