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martes, 19 de julio de 2016

Keep calm and “in Berdi we trusth”

http://www.keepcalmandcarryon.com/
Al igual que las migraciones de algunas aves, mamíferos o peces, cada año cíclicamente los seres humanos parece que tenemos tendencia a repetir las mismas ideas con un gran convencimiento. Sirva de ejemplo esas señoras que, cada uno o dos años, cuando llueve de forma copiosa en algún lado de nuestras islas, salen en la tele afirmando muy compungidas que “nunca habían visto llover así”.

Pues entre la fauna del Gran Canaria Arena (otrora del CID) podemos ver como se reproduce el mismo ciclo. Desde que recuerdo, cada verano se preconizaba el fin del mundo para el Granca al contabilizar la marcha de jugadores destacados, o no tanto, de nuestra plantilla. Este año no iba a ser menos, especialmente con el regusto a exitazo del año pasado, y con la marcha de Kevin Pangos se han lanzado ya, sin tapujo alguno, a anunciar que se está desmantelando el equipo.

A ver, que no soy ciego, que está claro: Pangos, Omic, Newley, Don Alejandro… Está claro que se nos va una parte importante de la plantilla. Pero esto está muy lejos de ser novedad, de hecho nos ha pasado toda la vida del señor. ¡Qué si señora, que sí! ¡Qué hace dos años llovió lo mismo o más! Mire los números.

Como buen científico social que uno es, los datos le hacen sentir calentito y seguro ¡cómo en casa! Así que repasemos un poco el pasado de nuestro Granca:

Salvo casos como English o Carroll que nos duraron un par de añitos, la mayoría de nuestras estrellas suelen coger billete a prados más “verdes” el mismo verano siguiente a la temporada en la que destacan. Casi siempre lo suelen hacer tras declarar que “les encantaría continuar en el Granca”, lo que no solían decir es que su carrera les importa más (muy legítimo, por cierto) y que el CB Gran Canaria no les podía ofrecer lo que ellos buscaban.

Jugadores que se nos fueron y parecían irremplazables justito en su momento perfecto fueron: Edy Tavares, Tomás Bellas, Spencer Nelson, Ryan Toolson, Mike Bramos, CJ Wallace, Jaycee Carroll, Carl English, James Agustine, Joel Freelan, Niklas Caner-Medley, Jimmie Lee Hunter, Will McDonald, Hernández-Sonseca, Billy Keys, Marcus Goree, Fran Vázquez, Pat Burke, Bud Eley, Larry Lewis, Bobby Martín, Kenny Miller, David Wood, Jorge Racca, Alber Burditt, Devin Davis… Me cansa seguir, pero podría.

Sin embargo, salvo por algún que otro borrón, e incluso yendo en contra de la lógica presupuestaria, el Granca ha tenido una progresión deportiva simplemente indiscutible, llegando hasta su techo deportivo de hoy, tal vez insalvable pues sólo nos superan los cuatro grandes grandísimos y uno de ellos, no tanto.

Este fenómeno tiene una clara explicación y es su política deportiva: dejar madurar los proyectos, que reine la calma todo lo posible y sobre todo encomendarse al director deportivo. Dos nombres destacan, dos nombres que deberíamos tener en tan alta estima como a Taph Savané, Jim Moran o Greg Stewart: los nombres de Berdi Pérez e Himar Ojeda.

Estos dos señores son los que con sangre de lagartija han sabido navegar entre las tormentosas aguas veraniegas del mercado baloncestístico trayendo a todas esas glorias de la lista antes mentada y muchos más.

Es por esto que no entiendo que aficionados que ya tienen cierta veteranía se pongan dramáticos ante las salidas de este año. Sé que Berdi Pérez sabrá encontrar más como estos y que sólo una vez cada varios años tienen verdaderos problemas.


Keep calm and “in Berdi we trusth”

jueves, 7 de julio de 2016

Mercados deprededadores

Estos días el mercado del baloncesto es un no parar de movimientos; ventas, traspasos, rumores, dinero... Tanto en Europa como en el (aún más rico gracias al nuevo contrato televisivo) mercado NBA. Los equipos que están en la parte más alta de la cadena alimenticia llevan la iniciativa y a los demás les toca esperar y rezar para no ser  parte del almuerzo de uno de los depredadores habituales.

Pero este año, oh sorpresa, oh bendita y benévola providencia, no son nuestros enemigos naturales; Madrid, Barça o —en menor medida— Málaga, Baskonia y Valencia quienes se están poniendo las botas en el enyesque. De hecho, los equipos futboleros son los principales damnificados del voraz apetito americano y de sus ricos propietarios. Satoransky, Chacho Rodríguez, tal vez Rudy o pronto Llull encabezan el menú.

Cuando los esquilmados son los equipos modestos esto se recibe con normalidad; lógica de mercado, realidad indiscutible, incluso como algo positivo para el baloncesto. Un buen jugador no lo es de verdad hasta que no juega en un grande (uno de los dos, claro). Pero cuando los verdaderos  "peces gordos" del basket se llevan a las estrellas allende los mares estos mismos contemporizadores claman al cielo, el apocalipsis se acerca y es el fin del juego del balón naranja, nos roban nuestra materia prima. Nuestra liga es en realidad la liga de ellos. Los demás comparsas necesarias, únicamente eso.

Por eso, yo, cuando la NBA se lleva a las estrellas de los grandes, me alegro. Por romanticismo de bandolero, por justicia poética, por rencor de pobre. Sí, pero también porque por desgracia la única forma de igualar la ACB es debilitando a los de arriba. Lo natural seria que los pequeños pudieran crecer, pero el sistema que nos hemos otorgado ya se encargó de que eso fuera cuasi imposible. Es lo que hay, es lo que somos.