Estos días el mercado del baloncesto es un no parar de movimientos; ventas, traspasos, rumores, dinero... Tanto en Europa como en el (aún más rico gracias al nuevo contrato televisivo) mercado NBA. Los equipos que están en la parte más alta de la cadena alimenticia llevan la iniciativa y a los demás les toca esperar y rezar para no ser parte del almuerzo de uno de los depredadores habituales.
Pero este año, oh sorpresa, oh bendita y benévola providencia, no son nuestros enemigos naturales; Madrid, Barça o —en menor medida— Málaga, Baskonia y Valencia quienes se están poniendo las botas en el enyesque. De hecho, los equipos futboleros son los principales damnificados del voraz apetito americano y de sus ricos propietarios. Satoransky, Chacho Rodríguez, tal vez Rudy o pronto Llull encabezan el menú.
Cuando los esquilmados son los equipos modestos esto se recibe con normalidad; lógica de mercado, realidad indiscutible, incluso como algo positivo para el baloncesto. Un buen jugador no lo es de verdad hasta que no juega en un grande (uno de los dos, claro). Pero cuando los verdaderos "peces gordos" del basket se llevan a las estrellas allende los mares estos mismos contemporizadores claman al cielo, el apocalipsis se acerca y es el fin del juego del balón naranja, nos roban nuestra materia prima. Nuestra liga es en realidad la liga de ellos. Los demás comparsas necesarias, únicamente eso.
Por eso, yo, cuando la NBA se lleva a las estrellas de los grandes, me alegro. Por romanticismo de bandolero, por justicia poética, por rencor de pobre. Sí, pero también porque por desgracia la única forma de igualar la ACB es debilitando a los de arriba. Lo natural seria que los pequeños pudieran crecer, pero el sistema que nos hemos otorgado ya se encargó de que eso fuera cuasi imposible. Es lo que hay, es lo que somos.
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jueves, 7 de julio de 2016
jueves, 28 de abril de 2016
Sanción FIBA
Citando a un insigne líder alemán de finales del siglo XIX*, en referencia a España, el baloncesto, al menos el baloncesto del viejo continente es, sin duda, el deporte más fuerte que haya existido nunca. Si no, no se entiende que, pese a los intensos esfuerzos de todos y cada uno de los estamentos del deporte de la canasta por la autodestrucción, siga gozando de una afición, que si no amplia, sí que es muy fiel.
En verdad os digo queridos hermanos, que cuando uno lee lo que perpetran los dirigentes del basket FIBA, ACB, Euroliga y FEB, me entran unas ganas locas de aficionarme al balonmano, voleibol, tenis, petanca, frisbie, o a lo que sea menester, siempre que no se patee ningún balón (excepto cuando lo hacen los del rugby, que gozan de todos mis respetos). Entre todos, se están encargando de hacer que el crecimiento del baloncesto sea imposible, el de los clubes, el de las ligas, el de las federaciones... Solo parece importar lo inmediato, los intereses —mercantiles , por supuesto, nada más les mueve— propios, sin calcular las consecuencias a corto, medio o largo plazo.
Lo nuevo es la sanción que FIBA Europa quiere imponer a las federaciones más importantes del viejo continente. Castigo por algo que les es ajeno, ya que es decisión de los miembros de una liga privada que no rinde cuenta a la FEB. Viene hacer como si un tribunal de justicia quisiera castigar al estimado lector por las supuestas fechorías que pudiera cometer este humilde juntaletras; no solo es injusto, sino que tampoco parece del todo legal.
No voy a dar la perreta con lo que ya hemos comentado muchas veces, que los criterios que usa la Euroliga para seleccionar sus componentes son una injusticia, ya está trillado. Que el tapón que la ACB impone a los equipos LEB va encontra de toda lógica deportiva, también. La FEB, no se queda libre de polémica, parece que se suma a la tradición patria en la falta de claridad en las cuentas. Pero nada de esto estaría a la altura de la autodestrucción que el baloncesto, —sobre todo el europeo, porque a la NBA esto le resbala y puede que hasta esté sentada disfrutando del espectáculo, frotándose las manos con media sonrisa— busca con la posible exclusión de España y todas las demás selecciones europeas del próximo Eurobasket, y lo que es más grave; de la Olimpiada de Río.
Veremos.
------
*Otto Von Bismarck dijo sobre España: "España es el país más fuerte del mundo, los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido."
En verdad os digo queridos hermanos, que cuando uno lee lo que perpetran los dirigentes del basket FIBA, ACB, Euroliga y FEB, me entran unas ganas locas de aficionarme al balonmano, voleibol, tenis, petanca, frisbie, o a lo que sea menester, siempre que no se patee ningún balón (excepto cuando lo hacen los del rugby, que gozan de todos mis respetos). Entre todos, se están encargando de hacer que el crecimiento del baloncesto sea imposible, el de los clubes, el de las ligas, el de las federaciones... Solo parece importar lo inmediato, los intereses —mercantiles , por supuesto, nada más les mueve— propios, sin calcular las consecuencias a corto, medio o largo plazo.
Lo nuevo es la sanción que FIBA Europa quiere imponer a las federaciones más importantes del viejo continente. Castigo por algo que les es ajeno, ya que es decisión de los miembros de una liga privada que no rinde cuenta a la FEB. Viene hacer como si un tribunal de justicia quisiera castigar al estimado lector por las supuestas fechorías que pudiera cometer este humilde juntaletras; no solo es injusto, sino que tampoco parece del todo legal.
No voy a dar la perreta con lo que ya hemos comentado muchas veces, que los criterios que usa la Euroliga para seleccionar sus componentes son una injusticia, ya está trillado. Que el tapón que la ACB impone a los equipos LEB va encontra de toda lógica deportiva, también. La FEB, no se queda libre de polémica, parece que se suma a la tradición patria en la falta de claridad en las cuentas. Pero nada de esto estaría a la altura de la autodestrucción que el baloncesto, —sobre todo el europeo, porque a la NBA esto le resbala y puede que hasta esté sentada disfrutando del espectáculo, frotándose las manos con media sonrisa— busca con la posible exclusión de España y todas las demás selecciones europeas del próximo Eurobasket, y lo que es más grave; de la Olimpiada de Río.
Veremos.
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*Otto Von Bismarck dijo sobre España: "España es el país más fuerte del mundo, los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido."
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jueves, 7 de abril de 2016
Gigantes, un viaje juntos
Hace tiempo, en una ciudad muy, muy lejana, un joven, casi un niño, se hizo, vete tu a saber cómo, con una revista sobre baloncesto que le llamó la atención por una entrevista al que era en ese momento, el líder de anotación de una imberbe liga llamada ACB. El jugador, americano, se llamaba Willie Jones y la revista, Nuevo Basket. Esto, al influenciable chaval, lo llevó a curiosear en busca de otras publicaciones similares. Y dió con una. La compró —vete tú a saber de dónde sacó la pasta, no hablamos de un chico de mucho fiar—, y casualmente, vió que en esa portada, en la que Fernando Martín y Greg Wiltjer pugnaban a brazo partido, figuraba el número uno que testificaba que la andadura de dicha publicación acababa de empezar.
Con los años el joven fue creciendo o envejeciendo para ser precisos y su colección de Gigantes creció con él. No todas las semanas lograba rascar a sus padres las pesetas necesarias para hacerse con un nuevo ejemplar, pero sí que era bastante a menudo. En aquella época, era un forma casi exclusiva de enterarse de lo que pasaba en el mundo de la canasta. Poca televisión, poca radio, poca repercusión mediática y encima, el equipo grancanario, que acogió al incansable anotador de nombre Jones, fuera de la ACB durante un par de años, condenado a la llamada primera división, por aquella época.Internet solo era un sueño de informáticos, cuando los informáticos no se sabía muy bien que eran. Así que solo la "revista" de baloncesto, mantenían al muchacho informado, empollado y casi obsesionado con el baloncesto...bueno, sin casi.
Al tiempo, en un viaje a Madrid, supo que su tío trabajó un tiempo corto en la revista; al principio, en el nacimiento de Gigantes... "Espera que creo que tengo por aquí una cosa" le dijo, mientras rebuscando entre papeles viejos..."Sí, aquí está " afirmó, tras entregarle unas cuartillas de papel grueso y satinado grapadas entre si. Al chico le sonaba lo que veía, le sonaba mucho. "Pero... coño si esos dos son... si esto es... ¿por qué solo tienen un color?..." Claro coño, ¡son las pruebas fotomecánicas del número uno de Gigantes! "Para ti, guárdatelas". Y lo hizo.
Así que el chaval, ahora algo menos, al menos en apariencia, guardó lo que pasó por el primer director de Gigantes, y sus manos derechas; entre las que se encontraba su tío. Cuando esto ocurrió, el actual director no estaba allí..., ni aquí, ni en ningún sitio, porque David Sardinero, el muy desvergonzado, es tan joven que ni siquiera había nacido. Valiente desfachatez. Gigantes también es más joven que el pibe canario que protagoniza y escribe estas líneas, pero no mucho más. Gigantes es una revista madura, con personalidad y futuro. El baloncesto, nosotros, la necesitamos.
jueves, 31 de marzo de 2016
¿Revolución NBA?
Una de las diferencias que siempre me había llamado la atención entre el baloncesto NBA y el practicado en el viejo continente, al menos en los últimos veinte años, era la importancia de las estrellas en el peso de los ataques de sus respectivos equipos. Mientras en Europa las anotaciones individuales iban cayendo en la NBA se mantenían o incluso aumentaban. Temía para mí que ningún equipo yankie pudiera hacerse con el anillo sin contar en sus filas al menos con tres jugadores de nivel All Star y que de ellos al menos uno fuera uno de los cinco mejores jugadores de la liga. En junio la realidad me daba la razón, miremos los ganadores desde los ochenta y chequemos sus plantillas para dar fe de esta realidad de perogrullo.
En esto el señor Popovich, entrenador jefe de los San Antonio Spur, se encuentra con un equipo formado principalmente por tres grandes estrellas pero en claro declive, sobre todo, dos de ellas. Lo habitual es reconstruir pero se ve que le da pereza y prefiere cambiar las reglas habituales de plantear los ataques NBA. Nada de aclarados continuas, ni dos contra dos. tampoco forzar penetraciones basadas en el potencial físico de algún súper atleta. Vamos a recurrir a algo revolucionario. Innovador. Inaudito. Juego en equipo. Cinco jugadores moviéndose en una coreografía clásica, pasando y cortando como si fuera gratis. Extra pass, dentro/fuera, los botes reducidos al mínimo, vamos, que las defensas rivales no entendían qué demonios estaba pasando. Porque no le daban el balón a Duncan o Parker para jugar a lo que sabemos defender, cuáles son los jugadores a los que flotar en las ayudas, ¿ninguno? ¿en serio? y los suplentes juegan a lo mismo con lo que aunque mantengas el tipo con tus estrellas te matan cuando descansan. Una revolución retomando los conocimientos básicos. Cinco contra cinco, están locos estos Spurs.
Y ahora lo Warriors. Ya, ya sé que Curry, Green y Thompson son estrellas, de hecho Curry es la mayor estrella del momento, pero su juego no es muy diferente. Balón en constante movimiento, poco bote y mucho pase, ataques rápidos y poco habituales en su concepción. Cada hombre que salta a la cancha, cada uno de ellos es una amenaza muy real y no te conviene olvidarlo porque como te centres en hacer ayudas a las estrellas los van a encontrar y te matarán, eso sí, con una dulce sonrisa en los labios ya que estos chicos se lo pasan pipa jugando. Además el Señor Stephen Curry ha abierto un melón curioso: los lanzamientos ultra lejanos, a más de nueve metros y no por imperativo de fin de posesión, no, por pura factibilidad. Si tu porcentaje a esta distancia es claramente superior al cincuenta por ciento (llegó a sobrepasar el sesenta entre nueve y quince metros durante esta temporada) es una opción muy difícil de defender y amplía el campo notablemente, lo que en un juego tan colectivo y con tantas amenazas es casi definitivo.
El baloncesto ya es un juego antiguo, pero tengo la sensación de que algo nuevo está aconteciendo, algo fantástico e ilusionante. Si los triunfos continúan llegando, el mundo del baloncesto cambiará para adaptarse y en mi opinión sería muy bueno para nuestro juego.
En esto el señor Popovich, entrenador jefe de los San Antonio Spur, se encuentra con un equipo formado principalmente por tres grandes estrellas pero en claro declive, sobre todo, dos de ellas. Lo habitual es reconstruir pero se ve que le da pereza y prefiere cambiar las reglas habituales de plantear los ataques NBA. Nada de aclarados continuas, ni dos contra dos. tampoco forzar penetraciones basadas en el potencial físico de algún súper atleta. Vamos a recurrir a algo revolucionario. Innovador. Inaudito. Juego en equipo. Cinco jugadores moviéndose en una coreografía clásica, pasando y cortando como si fuera gratis. Extra pass, dentro/fuera, los botes reducidos al mínimo, vamos, que las defensas rivales no entendían qué demonios estaba pasando. Porque no le daban el balón a Duncan o Parker para jugar a lo que sabemos defender, cuáles son los jugadores a los que flotar en las ayudas, ¿ninguno? ¿en serio? y los suplentes juegan a lo mismo con lo que aunque mantengas el tipo con tus estrellas te matan cuando descansan. Una revolución retomando los conocimientos básicos. Cinco contra cinco, están locos estos Spurs.
Y ahora lo Warriors. Ya, ya sé que Curry, Green y Thompson son estrellas, de hecho Curry es la mayor estrella del momento, pero su juego no es muy diferente. Balón en constante movimiento, poco bote y mucho pase, ataques rápidos y poco habituales en su concepción. Cada hombre que salta a la cancha, cada uno de ellos es una amenaza muy real y no te conviene olvidarlo porque como te centres en hacer ayudas a las estrellas los van a encontrar y te matarán, eso sí, con una dulce sonrisa en los labios ya que estos chicos se lo pasan pipa jugando. Además el Señor Stephen Curry ha abierto un melón curioso: los lanzamientos ultra lejanos, a más de nueve metros y no por imperativo de fin de posesión, no, por pura factibilidad. Si tu porcentaje a esta distancia es claramente superior al cincuenta por ciento (llegó a sobrepasar el sesenta entre nueve y quince metros durante esta temporada) es una opción muy difícil de defender y amplía el campo notablemente, lo que en un juego tan colectivo y con tantas amenazas es casi definitivo.
El baloncesto ya es un juego antiguo, pero tengo la sensación de que algo nuevo está aconteciendo, algo fantástico e ilusionante. Si los triunfos continúan llegando, el mundo del baloncesto cambiará para adaptarse y en mi opinión sería muy bueno para nuestro juego.
jueves, 25 de febrero de 2016
Los valientes que velaban por los cobardes
Siempre defendí que la cobardía es una opción de vida, no sólo respetable, sino que incluso recomendable. Por eso, y gracias a la inestimable ayuda del E-plus, veo la NBA en riguroso diferido. Por supuesto, esta costumbre tiene sus pegas... entro en un estado de autismo informativo durante las mañanas, para no enterarme de los resultados de la madrugada anterior, y me veo sometido a burdos chantajes de compañeros y amigos. En época de play off la cosa empeora notablemente, y durante las finales me encuentro a poco de salir de casa dentro de una campana de aislamiento sensorial. Todo sea, por el reconfortante placer de dormir aunque sea un ejercicio poco valeroso.
El disfrute se incrementa —mentiría si dijera que no—, cuando ves las maquilladas ojeras de los comentaristas de NBA+, y resuelves, que una parte del encanto de las retransmisiones se debe al encanto que la privación de sueño tiene sobre ellos. Hay que ser muy bueno para dar lo mejor de ti mismo en partidos que se alargan hasta convertirse en matutinos, y no siempre apasionantes. Nuevamente, los play off acentúan los efectos del cansancio al aumentar el número de partidos, y disminuir los descansos.
Recuerdo una retransmisión de la pasada temporada, donde Guillermo Gimenez y Ramón Fernández, lucharon a brazo partido con un insecto de las dimensiones de Shaq en pleno partido. En los tiempos muertos aguantaban no sin dificultad la compostura, pero en cuanto se reanudaba el juego, entraba por el audio la lucha a brazo partido —sería más exacto decir, que a golpe de chaqueta, pues alguna imagen del profesor Fernández, en pleno delirio cazador, se coló—. No todos los narradores, y comentaristas, lo llevan igual de bien. Mientras, el experimentado Daimiel parece inmune al cansancio; hay que reconocer, que Antoni no es dado al exceso en el gesto...sean las cinco de la mañana, o de la tarde, él mantiene su eterna cara de "lector de detalles invisibles", imperturbable como Bogart, tras una maratoniana sesión de Bótox. Otros, como José Ajero, se ponen de lo más divertido cuando el cansancio lo vuelve un pelín cascarrabias.
El propio Daimiel ha comentado, en más de una ocasión, cómo el mítico Andrés Montes se quedó dormido en plena narración, con el añadido, de ser un partido diferido a horas de ser humano normal; efectos derivados de la falta de sueño.
Pese a todo el nivel del trabajo de los chicos del Plus es enorme. Los partidos son como los melones y no siempre salen buenos...pero ellos no te dejan aburrirte, te mantienen alerta, entretenido, con información y chascarrillos, y durante casi tres horas, que no debe de ser tarea fácil.
No es elegante nombrar a favoritos, y tampoco, tarea sencilla, pero fiel a mi línea de irreductible chaflameja, voy a por ello. Dentro de los narradores, se echa de menos a Carnicero, ahora dedicado a ACB y EUROLIGA, pero Nacho Cano Fermoso, y sobre todo mi favorito: Guille Gimenez, —maravilloso amonestamiento el de los últimos años, sólo le falta un par de tonos de piel—, mantienen el nivel. Entre los comentaristas, el profesor Fernández funciona muy bien con Guillermo Giménez ; y Ajero, tiene buena química con Cano y Fermoso. Daimiel es un clásico que parece saber hasta el último detalle del mundo del baloncesto, y sus, no siempre importantes, ramificaciones. Por otro lado, la visión desde la experiencia interna de Loncar, y Piti Hurtado es impagable.
En definitiva, mientras los cobardes dormimos, un grupo de valientes profesionales velan de nuestros sueños NBA, y acompañan, a los inconscientes que los ven en directo.
¡Gracias cracks!
jueves, 28 de enero de 2016
Edy: recapitulación de medio curso
En estos días la NBA completará la mitad de la temporada regular. Un momento apropiado para un primer aunque incompleto análisis de resultados. Aquí nos centraremos en la trayectoria de nuestro canterano (el segundo en la liga americana) Edy Tavares.No podemos dar buenas noticias, prácticamente no juega y cuando lo hace no permanece mucho tiempo en el parquet. Bien es cierto que lo poco que juega lo hace al nivel exigible pero desde luego no es suficiente para estar satisfechos.
Dicho esto me adelanto a los habituales pájaros de mal agüero y antes de que se regodeen en calificativos que vayan desde "fracaso sin paliativos" a "ridículo espantoso", me atrevo a calificar lo que va de curso como "progresa adecuadamente", incluso como "trabajo bien hecho”. Antes de que los ya citados detractores de todo y residentes en villa mediocridad me lapiden por mi atrevimiento, intentaré explicarme. Incluso procuraré hacerlo con argumentos.
La vida de un rookie de la NBA suele ser dura y poco visible. Habitualmente nos fijamos en los mejores, los aspirantes a ser el mejor del año. Primeras rondas que por méritos y visibilidad tienen la confianza (más o menos) de sus entrenadores, pero hay otros que tienen que trabajar duro y además hacerlo fuera de foco para en un futuro disfrutar o no de una oportunidad en la mejor liga del mundo. Cuando encima eres aún jugador en formación esto lo complica todo un poco más si cabe. Es cierto sin embargo, que los medios materiales y de entrenadores que están a disposición de Edy son enormes y que entrena y ve jugar a los mejores jugadores del planeta. Paciencia y capacidad de asimilación son los ingredientes necesarios para la mejora y la ansiada oportunidad.
La historia de la NBA está plagada de jugadores que entraron de puntillas y se convirtieron en excelentes jugadores; John Stars, Tyrone Lou etcétera. Cuando tienes las capacidades físicas y la voluntad de trabajo de Tavares no hay motivos para no soñar con el éxito.
Los privilegiados que presenciamos la trayectoria desde cero del caboverdiano y hemos comprobado hasta qué punto se hacía determinante en todo lo que ocurría en el juego cuando él se encontraba en la cancha, sabemos que en el momento que los Hawks cuenten con su concurso empezará a sumar. Siempre suma. Un jugador con su envergadura y con las normas defensivas de la NBA lo haría casi sin querer.
Claro que los bobicriticos de costumbre, esos que aprovechaban cualquier error de Edy para tildarlo de paquete agarrándose al peregrino argumento de que con ese tamaño no se puede fallar, esos que por lo que se ve en su vida profesional no conocen el error y sólo acumulan éxitos y elogios en sus incomparables carreras no entenderán nada de esto. Dirán que no juega porque es malo, que la NBA le queda grande. Son argumentos que ya usaron antes al hablar de Marc Gasol o mucho antes de Fernando Romay. Pero yo apuesto que, con un poco de suerte y con el trabajo que le doy por descontado que invertirá, nuestro canario de Cabo Verde va a terminar por ser uno de los jugadores defensivos más determinantes de la NBA
viernes, 2 de octubre de 2015
Viejo y nuevo basket
En el baloncesto
moderno hay algunas suertes que están en auge mientras que otras parecen haber
sido proscritas para siempre. Pongamos como ejemplo de la primera la que parece
que disfruta de más salud y adeptos; el lanzamiento de tres puntos.
Equipos como el
Joventut de Badalona en la ACB o los Houton Rockets en la NBA hacen del
lanzamiento triple su principal arma ofensiva llegando incluso a ensayarla más
aún que el tiro a media o corta distancia.
¿Cuál es la justificación
para esta decisión? Pues una que, con las estadísticas en las manos, no tolera
ninguna discusión. Los porcentajes de acierto de ambas distancias son similares
y el triple suma un punto más por cada enceste. Además hay que pensar que se
dispone de más espacio para crear tiros y que, a menudo, por falta de concentración,
en el comienzo de las jugadas la defensa está más pendiente de bloqueos,
cortes y otras circunstancias que transcurren alrededor, con lo que descuidan
al defendido y se hunden dejando espacio a tiros que, aunque tempranos y
capaces de causar una apoplejía a entrenadores como Pascual o Ivanovic,
no dejan de ser tiros relativamente cómodos.
En
el lado de lo que ya casi no se ve -en este caso son los americanos los que
parecen renunciar más- está el juego de espalda al aro. Los días del Cotton Club de Olajuwon narrados por el
inmortal Montes han pasado a la historia.
Los
hombres grandes casi no reciben al poste bajo y si, por una anormalidad espacio
temporal, le llega la bola suelen recurrir a los kilos, la fuerza o la velocidad
como únicos recursos. Son pocos los capacitados para el posteo fino y elegante.
Los que son capaces de ejercitar estos olvidados fundamentos, como
nuestro Eulis Baez, por decisión propia o adquirida casi no lo practican.
La
pregunta que me hago es ¿Qué pasaría si un técnico decidiera nadar contra
corriente y forzara a las defensas rivales a adaptarse a una nueva versión del
baloncesto moderno?
jueves, 24 de septiembre de 2015
De la ACB a la NBA
Uno de
los nuestros, uno de los grandes, la primera camisa retirada del Granca, el
"grancanario" nacido en la gran manzana, nuestro Jim Moran
debutara esta temporada como entrenador ayudante en los Portland Trail Blazer.
Se une al otro de corazón amarillo por asimilación y grancanariedad exógena,
como el indudablemente grande Edy Tavares. Se unen a otros que le precedieron
como jugador y técnico respectivamente: Freeland e Himar Ojeda.
La lista
va creciendo. Los nexos de unión entre la entidad claretiana y el baloncesto
USA no es de las más amplia pero tampoco es inexistente. El fichaje del fiasco
amarillo más destacado de los últimos años por la franquicia de New York; DaJuan
Summers reabrió una antigua discusión entre la amplia "redacción" de
este blog formada por dos. ¿Cómo un tío que no da el nivel para el Gran Canaria
puede jugar en la NBA? me pregunta el otro escribiente, incrédulo ante lo que sus
ojos es una especie de desafío a la más elemental lógica en el mundo de
la pelota naranja.
Yo,
persona de naturaleza tranquila me armo de paciencia para, con mis mejores
dotes pedagógicas explicar a los poco duchos en el universo NBA las
peculiaridades que, tengo que reconocer, no son sencillas de entender, al menos
a la primera. Hace algunos años cuando la andadura del Granca por la liga era
más tortuosa fichamos a un escolta americano de origen nigeriano: Ime Udoka. El
chico no era malo, no hacía nada mal pero tampoco marcaba diferencias en
ninguno de los aspectos del juego. No aportaba todo lo que se necesitaba y a mitad
de temporada se le cortó. Al poco tiempo fichó por los siempre aspirantes a todo
San Antonio Spurs. Hasta aquí nada especial porque una cosa es fichar y
otra ser importante, pero en poco tiempo no solo jugó sino que fue titular con
los de Texas.
La razón
es que los roles de los equipos NBA sobre todo si tienen aspiraciones reales
están muy marcados. En el caso de Udoka se centraban en defender como si le
fuera la vida en ello y esperar algún que otro tiro abierto. Sin más. Dominando
esto, siendo realmente bueno en esto, te puedes no solo hacer un sitio sino
convertirte en un jugador de los imprescindibles para los técnicos. No digo que
no haya especialistas en Europa, el mismo Moran es un buen ejemplo, pero la
diferencia entre lo que puede aportar una estrella NBA y una del Baloncesto
FIBA no es comparable. La extrema calidad de sus estrellas hace que a gente
como Durant o Lebron se le dé mucho más minutos y muchísimos mas balones de lo
que sería normal dar a, pongamos por caso, Rudy o Navarro por quedarnos con lo
patrio.
Defiendo, y se me ha tachado de cosas irreproducibles por ello, que cualquier jugador ACB
con la capacidad y la inteligencia suficiente para especializarse y si diera
con sus huesos en la franquicia adecuada podría forjar una carrera sólida. A
modo de ejemplo, que podría hacer un Corbacho con cuatro o cinco triples
abiertos por noche, ¿cuantos metería? Así que suerte a los nuestros, incluido
por supuesto DaJuan.
*El otro
autor del blog se permite el lujo de recordarle al primero que a Ime Udoka le “flotaban”
a 250 metros porque no las metía ni en una piscina. ;) En la NBA están locos.
jueves, 17 de septiembre de 2015
Deseada igualdad en el Eurobasket
Como ya hemos escrito anteriormente en este blog la falta de competición real en la ACB es uno de sus principales males. Dos, o como mucho, de forma excepcional, tres equipos aspiran a los títulos y que uno de ellos gane dos o incluso los tres que se disputan, a nivel doméstico, es como una norma esculpida en piedra.
Estos días estamos viviendo un Eurobasket que está siendo todo lo contrario. Una competición en la que no menos de seis selecciones pueden, de forma creíble, aspirar a todo. Para algunas mentes cerradas y poco dadas a la sutileza, esto denota un bajo nivel baloncestista pero, dicha afirmación no se sostiene tras un somero estudio de los jugadores que forman los equipos participantes.
La verdad es que, aunque la idiosincrasia propia de una competición de selecciones no propicie un juego brillante en lo coral, no son pocas las demostraciones en la cancha de estrellas del firmamento NBA y FIBA: Parker, Batun, Spanulis, el difícilmente pronunciable y nunca exento de polémica por la discrepancia entre las letra que lo conforman y la fonética incongruente que resulta Antetokumpo (Antetocubo o algo similar) o nuestro baluarte de Sant Boi.
Repasando los nombres de todas las selecciones podríamos formar más de una plantilla competitiva en la NBA. Incluso, si fueran de la conferencia Este, con aspiraciones. Pero lo verdaderamente notable es que se mantiene la esencia del deporte: la igualdad.
Suspense en cada choque. Esa bendita incertidumbre que hace que cuando te enfrentas a un rival presumiblemente inferior (como por ejemplo Italia) te puedan mojar la oreja si fallas en los ajustes defensivos o si, lo que es aún mejor y menos manejables, alguno de estos esplendidos jugadores tiene el día tonto y le da por meter todo lo que tira. En un momento dado, en un partido aislado un equipo muy inferior puede ganarle a otro claramente mejor. Son pocas las ocasiones en el que el ganador de un trofeo resulta una verdadera y objetiva incógnita. Disfrutémoslo.
jueves, 10 de septiembre de 2015
El sueño merengue en la NBA
Estos días se está hablando del interés del Real Madrid en
formar parte de la NBA en un futuro cercano. Esta es una de esas historias
recurrentes, uno de los temas de relleno típicos de la prensa deportiva y de
tertulias de café más cercanos al ámbito del fútbol que del baloncesto, pero aun
así y todo, vamos a analizarlo aunque solo sea por puro divertimento.
Tratemos por un momento de introducirnos en esa cabeza de
dirigente deportivo blanco justo antes de estallar al tratar de entender
términos como "limite salarial" o draft.
Cómo se adentraría en un estado de profunda estupefacción al ver como la organización
americana le explica que los intereses colectivos de la liga en su conjunto tienen
que estar por encimas de los de las franquicias que la componen. Cómo solicita
la intervención de la OTAN para acabar con la deriva bolivariana del
comisionado Silver y sus secuaces en las oficinas neoyorquinas de la NBA
empeñados en un reparto equitativo del dinero de la televisión y demás ingresos
comunes.
El todopoderoso Florentino se haría cruces ante la idea de
no poder comprar a Duran o a Cousin salvándoles de sus destierros en ciudades
pequeñas como Oklahoma o Sacramento. ¿Qué clase de organización trata a todos
sus miembros como iguales? Tampoco el aficionado medio, de origen balompédico a
menudo, entendería que no se internara en un psiquiátrico con urgencia a un general manager que pretendiera hacer un
equipo ganador a tres o cuatro años vista. Que no pasa nada por ser uno de los
peores equipos de la liga porque eso puede ser la clave que haga que gane un
anillo en unas pocas temporadas.
En definitiva creo que se trata de un proyecto utópico y que
nos tocara soportar a los equipos futboleros durante bastante tiempo, al menos
hasta que la Euroliga quiera.
martes, 16 de junio de 2015
Presentación
Hoy arrancamos este blog. Un proyecto que pretende ser algo similar al altavoz de tantas conversaciones y
opiniones respecto al Granca, sus jugadores, su pasado y, en general, sobre
BA-LON-CES-TO, que hemos tenido en los pasillos del CID y ahora en el Gran
Canaria Arena.
No pretendemos sentar cátedra, ni hacer del deporte-espectáculo
algo trascendente: no encontrarás aquí enfados de esos que no dejan dormir, ni
la espuma saliendo de la boca al más puro estilo “El chiringuito de jugones”.
Queremos tratar nuestra afición desde lo que es, un espectáculo
apasionante pero intrascendente. Una forma de desconectar del mundo durante un
rato para poder disfrutar sin importar del resultado.
Hablaremos, sobre todo, del Granca pero no únicamente. El
resto de la liga, polémicas, NBA y cualquier otra cuestión que nos llame la
atención en el mundo del basket, siempre de forma desenfadada, desde el mismísimo
centro del barrio del criterio y permitiéndonos el lujo de ser irreverentes
siempre que se tercie.
Hoy comenzamos esta insensatez. Esperamos que nos sigan.
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