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martes, 16 de febrero de 2016

La ilusión de un niño

Desde que empecé a ver el basket hace tanto, y a la vez, tan poco tiempo, tengo en mi memoria la cita de la Copa ACB. Recuerdo cómo se me hacía súper larga la espera entre el final de la primera vuelta y la celebración de la misma, y como aluciné cuando, trabajando para el Granca de “mopa”, nos logramos clasificar por primera vez.

La Copa tenía dos ingredientes principales: por un lado esa química que contagiaba incluso a través de la televisión de entre todas las aficiones que se juntaban ese fin de semana en una sola ciudad, y por otro, esa especie de ilusión inocente, como la de un niño antes de su cumpleaños o de los Reyes Magos.

Por ajeno a un análisis racional que fuera, todas las aficiones íbamos a la Copa ACB con la sensación de que podíamos ganar, podíamos competir. En los Play-Off había que ganar dos o tres partidos a un rival, casi siempre superior y claro, resultaba menos esperanzador. Pero en la Copa sólo había que ganar tres partidos, tres buenos días, una buena racha y tendrías un título
.

Además, todas las aficiones de la ACB tenemos más o menos borroso el recuerdo de aquel legendario Manresa de Chichi Creus que logró ganar la Copa. Casi nadie recuerda el pedazo de equipo que tenían, para muchos será solo una especie de leyenda de la que no tienen recuerdos reales (yo mismo) y es que sigue siendo un referente, pese a que este año se cumplen veinte años de aquella edición (deprimente dato para muchos, como el co-autor de este blog, que tiene más años que un bosque).

Por todo esto, por improbable que sea, aunque tengas al duendecillo de la razón gritándote al oído que lo más probable es que el Valencia Basket te pase por arriba, casi todos los aficionados al baloncesto y al Granca afrontamos esta semana casi como niños en la víspera de reyes, con la esperanza de tener los regalos más sorprendentes e ilusionantes, a vivir la magia en estado puro, aunque algo en nuestro interior nos diga que lo más probable es que termines un poco decepcionado.

Como los niños cuando maduran, al final terminas por disfrutar más del proceso que del propio resultado. Así que, todos a vivir con emoción la Copa ACB.

#VamosGranca

martes, 11 de agosto de 2015

La gincana del ascenso a la ACB


Ha saltado el rumor de que el Consejo Superior de Deportes (CSD) va a dar la razón al Club Ourense de Baloncesto (COB) respecto al rechazo de la ACB (¡cuanta sigla! ¿no?) a inscribir al equipo galego en la próxima liga. No se trata más que de un rumor publicado por La Voz de Galicia pero este, de confirmarse, se abriría una vez más el nunca bien cerrado debate sobre la estructura y las normas de la liga.

Hace unas semanas ya hablamos sobre los desajustes y la falta de competitividad de la liga por la ausencia de normas respecto al presupuesto, pero está claro que no es, ni de lejos, el único problema que tiene la competición ACB.

Aparte de que el presupuesto del Bàsquet Manresa no sea ni un cuarto del de los equipos de fútbol con sección en la ACB, por poner un ejemplo, existe el problema de las exigencias de la asociación para poder entrar en el “club” de la principal liga española. No basta, como si fuera poco, con ganar la LEB Oro o ser el campeón del Play-off por el ascenso; además debes mostrar una especie de “certificado de pureza” económica que es casi inalcanzable por un equipo de LEB Oro. De hecho, sería muy complicado para un equipo ACB que perdiese sus derechos.

Se trata de uno de esos ejemplos de “pescadilla que se muerde la cola”. Si ascender de LEB Oro a ACB se convierte en casi imposible, nadie invertirá en patrocinios para los equipos LEB Oro lo que hace más complicado que puedas superar la prueba económica tras obrar el éxito deportivo.

Esto tiene consecuencias más allá de la obvia realidad implícita de hacer que la ACB sea una liga “entornada”1 . La LEB Oro está cerca de la

desprofesionalización de la competición pues resulta casi imposible pagar a jugadores o técnicos. Como consecuencia obvia de esta situación la calidad de la liga mengua a toda velocidad y los equipos ACB se quedan sin un banco de pruebas más o menos garantista para jugadores en proceso de formación. ¿Cuánto tardará en notarse este problema en la “producción” de jugadores de alto nivel?

Los problemas para la ACB no serán menores, equipos que agonizan a perpetuidad en una precariedad económica casi insoportable nunca podrán remontar sin una verdadera y decidida reforma del sistema competitivo y económico, que haga viable el proyecto de tener un equipo ACB sin necesidad de contar con soporte público no interesado (vamos subvenciones públicas sin un verdadero retorno para la sociedad).



Nuestro Granca si fuera de titularidad privada andaría en una situación muy semejante a las de Fuenlabrada, Manresa o Estudiantes. No se puede pretender que esta situación se prolongue indefinidamente porque al Madrid y Barça les vaya bien. ¿Hasta qué punto es ético que se invierta millones de euros de dinero público en el Granca y no exclusivamente por publicidad de la isla?

La ACB, sobre todo el resto de clubs una vez descontados los “futboleros”, debe plantearse muy en serio una profundísima reforma, casi una refundación, de la liga ACB, sus normas económicas y deportivas. Los que amamos este deporte tenemos fe ciega en que una liga equilibrada que garantice que cualquier equipo pueda competir por el título en pocos años y que, además, gestione adecuadamente su difusión no imitando las formulas del futbol sino generando espacios propios. Será un espectáculo que dote de interés y que genere los ingresos necesarios a la liga y sus equipos. En definitiva, hacer un show de interés que haga sostenible e incluso rentable la competición.


Esto no se conseguirá pensando que mientras el Madrid pueda pagar a diez súper estrellas todo irá bien. Se logrará cuando el Barça visite el Nou Congost para competir de tú a tú con un semejante y no a un mero trámite (salvo que ocurra algún milagro), cuando un Estudiantes Vs. Murcia pueda ser tan decisivo y generar tanto espectáculo como un Barça Vs. Madrid.

No nos inventamos nada, ahí está las competiciones deportivas profesionales de EE.UU.


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1- Ni abierta, ni cerrada (término acuñado en otro blog que leí hace años y que no he encontrado, lo lamento)

martes, 7 de julio de 2015

"Jartos" del Barça y del Madrid

En nuestra isla durante la pasada temporada pudimos disfrutar de la Copa del Rey, de ella nos quedarán muchos recuerdos dulces y amargos pero, para mí al menos, el principal recuerdo que me queda es la idea de que “no estamos solos”.

Tantas veces desde nuestro aislamiento isleño hemos hablado sobre la incapacidad de que la liga y la copa fueran de verdadero interés más allá de nuestro Granca mientras que los medios parecían encantados de las repetitivas finales “Barça-Madrid”. Pero resulta que no estábamos solos.

No recuerdo en que partido fue exactamente, diría que cuando se clasificó el segundo de los grandes, el público empezó a cantar aquello de “Estamos hasta los ??¡ǢжỰ₩, del Barça y del Madrid”. No era cosa mía, todas las aficiones están “jartas” de aguantar la desvirtuación de la competición.

Habrá quien crea que es que tenemos algo en contra de esos equipos en particular o su afición y no es así (o si, pero no viene al caso). El problema es que estamos muy “jartos” de intentar competir contra clubs que a través de otro deporte manejan cifras mareantes con las que son imposible competir. ¿Qué descubres a Jaycee Carroll? Yo le pago lo que tu a tres cuartos de toda tu plantilla y se acabó.


Gráfica de los presupuestos de la temporada 2014/15 según DiarioGol.com

Cada año la misma historia: Madrid y Barça se gastan un pastizal desmontando todos los proyectos ajenos  para hacer un cúmulo de nombres. Por ahora solo nos queda la justicia poética de que la NBA se lleve a sus superestrellas. Tienes que sumar dos presupuestos de los más grandes para que sumen lo que el Barça o el Madrid, así es imposible. Prueba de lo trascendente que es esto en ésta gráfica vemos como tres de los cuatro equipos con menos presupuesto lucharon por no descender (dos lo hicieron).