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martes, 9 de febrero de 2016

Veteranos

Siempre se dice que la experiencia es un grado. Por razones obvias en el deporte es una afirmación de peor aplicación, el cumplir años a cualquier deportista de élite le pasa un alto coste, pues entrenar y practicar un deporte a estos niveles no tiene nada de sano.


El mejor momento, en muchos casos, de alguien que se dedica al baloncesto de forma profesional suele coincidir más o menos con la treintena, siempre que haya tenido suerte con las lesiones y, sobre todo, se haya cuidado como es debido, lo cual es un enorme sacrificio para un chaval de ventipocos años: cuidar la alimentación al detalle, evitar cualquier tipo de exceso, mimar el descanso y los entrenamientos fuera de la disciplina del club.

Cuando el deportista ha logrado cumplir con estas exigencias y, además, ha tenido cierto nivel de suerte, pueden darse gloriosos casos de longevidad deportiva insospechada a un nivel aceptable, bueno o incluso muy bueno como el glorioso Darryl Middleton.

Es nuestro Granca tenemos dos clarísimos casos. Albert Oliver está siendo clave en los momentos decisivos, cuando el agua está al cuello o simplemente cuando el equipo se atasca. Con la lesión de Kevin Pangos se ha visto en la necesidad, casi natural para él, de tomar mucha más importancia en el juego, aumentando drásticamente sus minutos y la erosión que esto exige a un cuerpo, que supera en 14 años al de su compañero de responsabilidades.

Albert, que lleva al ataque de nervios a mucho aficionado y periodista impaciente, está sabiendo aportar todas las facultades que se esperan de un base agresivo, capaz de cambiar el ritmo de un partido, desde tiros acertados en momentos muy calientes o de hundimiento, penetraciones destroza defensas y,  lo mejor de todo, una afición a postear harto impropia a un señor de 1’87 (todo un orgullo para los bajitos, para los de verdad, quiero decir).

El otro caso es aún más impresionante. Nunca hemos disimulado, somos fans acérrimos de Don Sitapha* Savané y no seríamos capaces de encontrar palabras malas sobre él.

Pero lo que lleva haciendo Taph los últimos tres años es de quitarse el sombrero y aplaudir despacio (rollo peli americana). Con sus 37 añazos el tipo hace ayudas a la presión sobre el base en mitad de pista y baja, tras ello, como un tiro bajo el aro con su par (flash), además sigue siendo capaz de poner en dificultades a pívots que le sacan 15 cm y 30 kg. Su principal virtud sigue siendo una fortaleza física impresionante a lo que ha sumado, con los años, mucha más inteligencia a la hora de gestionar los esfuerzos.

Esta última jornada contra el Manresa no sólo fue clave, sino que casi suplió a dos jugadores interiores (T-Rex Omic por lumbalgia y Pasecniks por incapacidad manifiesta) con muchísima soltura. Además, se permitió el lujo de hacer un mate a dos manos y bajar a defender para acabar con un tapón… ¡Es difícil molar más!

Al final de este año ambos contaran con 38 castañas, en el mundo del deporte profesional eso es ser más viejo que un bosque y, visto lo visto, si ambos se ven con fuerza para seguir un año más yo les renovaba sin dudarlo. Lo que ellos aportan no se vende barato por ahí fuera.


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*Llegará el día que los periodistas deportivos aprendan cosas tan sencillas como que nuestra isla se llama Gran Canaria y no Gran Canarias y que la “ph” se pronuncia como una efe. Al narrador de este fin de semana en movistar, me gustaría preguntarle si desayuna con una tostadita con queso “piladelpia” o si ha cantado alguna vez “hoy va a ser una gran noche” de “Rapael”

jueves, 29 de octubre de 2015

Anecdotario en el CID

Hoy intentaré rememorar, dentro de lo que me permitan mis recuerdos más o menos contrastados, una serie de anécdotas vividas en torno a un partido del Gran Canaria. Advierto desde un principio que, ni mi capacidad memorística es un portento, ni voy a ser más objetivo de lo razonable, con lo que los hechos reales puede que fueran algo diferente a lo que relate a continuación, pero seguro que mi versión será más divertida. 

En un partido en el centro insular de deportes contra un siempre fuerte FC Barcelona tratábamos infructuosamente sacar adelante el partido cuando en un lance del partido se produjo la ya extinta suerte del salto entre dos. Dicho salto se efectuó en la botella de la zona y un jugador blaugrana, que ciertamente no recuerdo cual fue (ya advertí de mi flaca memoria) palmeo el balón al mítico y ultra longevo Darryl Middleton. Este se vio completamente solo bajo el aro, los contrarios lo miraban indolentes y expectantes. El bueno de Darryl no se lo pensó dos veces y con un eficaz y poco vistoso salto hundió el balón en el aro... propio, como le hizo saber tras una incrédula pausa la grada local. Por una inexplicable perdida de concentración olvido que se encontraba en la canasta defensiva y sumó los dos puntos más fáciles de la tarde para los amarillos, con la esperada mofa y escarnio de los aficionados hasta el fin del partido pese a la esperada derrota.



Temporada 01-02, creo que en aquella temporada el ahora entrenador y comentarista en el Plus, Nikola Lončar militaba en las filas del Breogán de Lugo. Niko era un jugador talentoso pero no exento de carácter y ha declarado en alguna ocasión lo incomodo que podía llegar a ser jugar como visitante en el CID. El caso es que nunca se sintió cómodo en nuestro bastión y sea por eso o simplemente por una inconsciente medición de fuerzas, tras un golpe recibido intento enfrentarse al enorme (y no me refiero a su incontrovertida calidad como jugador y persona) Kenny Miller. Este intento de suicidio por el doloroso método de "millerazo"  duro varios minutos y termino con Nicola en el banquillo donde no paro de increpar a Kenny que por suerte para todos, y esta es la parte graciosa de la historia, se lo tomo con una guasa que debió aprender en sus años en Málaga. Se acercaba al banquillo lucense entre gestos de "venga hombre, no te ponga así " riendo burlón y lógicamente calentando al pobre Niko que creo que ese día estuvo cerca de "cruzar al otro lado".


Brent Scott fue un jugador americano que ente otros equipos milito en las filas del Real Madrid. No era especialmente bueno aunque si voluntarioso. En un partido en el CID y, pese a que sé que costara creerlo, los árbitros estaban siendo bastantes parciales a favor de los blancos. El caso es que uno de los aficionados, bien conocido de nuestra grada y con una enorme capacidad para establecer conversaciones con árbitros y rivales, hizo el gesto de, ante un flagrante atraco entregar la cartera, a la vez que efectivamente se sacaba la susodicha. Ante esto Scott se dirigió al aficionado con intención de cogerla logrando una inmediata relajación de la situación. 

Continuará...