Mostrando entradas con la etiqueta Felipe Reyes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Felipe Reyes. Mostrar todas las entradas

jueves, 21 de enero de 2016

Son (somos) de oro

Este año celebraremos el décimo aniversario del mundial de Japón. Mundial que tomamos como el inicio de la plenitud de una generación que diez años después y con una edad que suele venir de la mano de un declive más o menos pronunciado pero del que pocos  escapan al contar treinta y cinco vueltas a la órbita de la estrella enana que nos reconforta. En el equipo campeón del mundo algunos habían llegado antes y otros se fueron integrando poco a poco pero han mantenido un nivel competitivo nunca conocido y al que añoraremos y quizás valoremos en su justa medida cuando seamos una selección más, con pros y contras pero no como la que somos actualmente, una referencia, el "rival", la alternativa a los USA.

Desde ese verano nipón a hoy nos hemos dejados los ojos a base de frotárnoslos incrédulos ante las exhibiciones de Pau, Navarro, Calderón,  Reyes etcétera. La geración del ochenta y sus satélites anteriores y posteriores son un ejemplo de la excelencia en el los deportes colectivos, de cómo los límites suelen encontrarse a varios kilómetros de donde trazaríamos la línea si nos preguntaran por donde los situaríamos en una valoración objetiva de los mismos. Que el mayor de los Gasol sería bueno se veía desde junior, que sería  el mejor de su generación lo hubieran asegurado menos, que triunfaría en la NBA muy pocos, pero que la prensa especializada americana lo incluyeran entre los diez mejores ala pívots de la historia, eso no creo que nadie lo soñara por mucho que le diera a las drogas recreativas para mejorar la calidad del sueño onírico.

No todos los júnior de oro alcanzaron el éxito. Algunos ni siquiera fueron profesionales o lo fueron en un segundo plano cuando no en ligas menores. Hubo incluso alguno con una carrera decente pero con serios problemas personales que no acabaron de la mejor manera. De entre los que si llegaron al top del baloncesto lo hicieron a distintos niveles; estrellas NBA o jugadores de rotación ACB. Como en la vida misma. No podía ser de otra forma.

Pero sí que estos chicos y sus aventajados discípulos (Chacho, Rubio, etc.)  tienen algo que no se ve habitualmente en la vida: humildad, trabajo bien hecho, disciplina, ambición que no avaricia, inteligencia emocional (y de la otra no sé si más o menos importante), trabajo para y con el equipo (léase colectivo). En definitiva un montón de virtudes que son imprescindibles para ser mejor persona y ciudadano. No es necesario jugar un all star para que este ejemplo nos sea útil.
   

jueves, 12 de noviembre de 2015

Hermanos ACB

La genética, por los requerimientos físicos inherentes al deporte típico de los gigantes, es un factor a tener en cuenta. El porcentaje de la población con posibilidades reales de acceder a la élite del baloncesto es inferior al de otros deportes que las características anatómicas no están tan marcadas. Eso hace que si compartes los genes y estos son los adecuados tengas más posibilidades de éxito. Hermanos en la élite deportiva los hay en todos los deportes, pero probablemente el baloncesto sea de los que más fraternidad, de la de verdad, de la que viene registrada en documento público, puede esgrimir.

Eso si la genética puede no ser equitativa a la hora de distribuir sus dones. Los San Epifanio no fueron bendecidos por igual, mientras que el que fue conocido como Epi II demostró ser uno de los jugadores más completos de Europa, su hermano primogénito se vio relegado a un segundo plano honroso aunque tengo para mí que incomodo en su fuero interno, todo el que tenga hermanos lo entenderá. Los Arcega tampoco se repartieron bien la herencia familiar, mientras que uno apenas pasaba del metro ochenta el otro superaba ampliamente los dos metros, imagino choteos  familiares durante la infancia. 

Fernando y Antonio Martín marcaron una época inolvidable del baloncesto español, época truncada de la peor de las maneras y finiquitada con la pronta retirada del superviviente de dos de los mejores jugadores interiores del baloncesto español y europeo. Su hueco lo rellenaron los dos hermanos Reyes el pequeño aun lo hace.  En muchos aspectos  son parecidos los cuatros, aunque no carecían/carece de talento su fuerte siempre fue el pundonor y la capacidad de mejora constante.  Puede que el siguiente paso sean los Hernangómez, el tiempo lo dirá pero desde luego la pinta que tienen es magnífica. A los Gasol ni me molesto en describirlos, quien no tenga ya claro lo que son para nuestro deporte los de San Boi bien harían en dejar de leer y apuntarse a una liga de petanca, boliches o lo que es peor, fútbol.

Me he guardado para el final a los nuestros. Modestos, bien es cierto, pero para nosotros los más cercanos y queridos: los santauteños Alvarado, su brillo no les dio para destacar en la ACB pero si para jugar minutos importantes y demostrar el basket que llevaban en la sangre, Oscar ha cambiado de isla y se enfrenta a una oportunidad que le puede llevar de regreso a la ACB  y quién sabe si el regreso a casa,  que es donde mejor se está. De los Guerra, fue Roberto el que dio más de su susodicho nombre siendo historia viva del club amarillo y uno de los favoritos de la afición. No sería una tontería ver su camiseta colgada del Arena, desde luego que no  y ya para acabar, nos tocó de soslayo otro hermanísimo, solo uno de los dos: Txemi Urtasun no tuvo suerte en forma de inoportunas lesiones pero siempre que pudo demostró su clase y sobre todo su esfuerzo para ayudar al equipo.


jueves, 5 de noviembre de 2015

Optimizar jugadores

A nadie se le oculta que las diferencias de calidad o capacidades físicas entre jugadores puede ser abismal.  Si cuentas con al menos una de las dos, tus posibilidades de hacer carrera en el baloncesto son bastante altas, si tienes las dos, el éxito está casi garantizado, a no ser que la cabeza no te dé ni para comprar el pan sin ayuda de una calculadora, GPS y  algún negociador de la policía. Pero ¿cuantos jugadores son capaces de optimizar al máximo los dones que le otorgó el hacedor del baloncesto? Única divinidad que este recalcitrante ateo está dispuesto a admitir fuera de Stevie Wonder. 

Entre los nuestros, un caso indiscutible de jugador con un rendimiento muy superior al  que se le podría exigir es Savané. El canario de Dakar no ha parado, durante toda su carrera, de mejorar lo aspectos de su juego que ya eran buenos y de paliar gradualmente sus carencias. La mejora en el porcentaje de aciertos en los tiros libres es una prueba palpable. 

En el otro lado siempre he tenido, para mí, a Jason Klein, al que por otra parte no se le puede reprochar nada en su comportamiento, nunca o casi nunca rindió al nivel que su potencia físico y enorme talento le hubiera permitido. Con una mano prodigiosa, unas piernas privilegiadas y unos fundamentos nada desdeñables pudo dominar la ACB  pero se quedó en "solo" un buen jugador. Puede que le faltara carácter -léase mala leche-  o ambición, no lo sé, pero desde luego no se acercó al techo de su potencial.

Cuál hubiera sido el palmarés de O´Neal si no fuera una buena medida profiláctica mandarlo a la línea de tiros libres o si hubiera sacado un tiro de media distancia razonable. Como se le hubiera parado, ¿con insultos? Y Bodiroga compitiendo durante diez años con jugadores de su nivel o superior ¿hasta dónde habría llegado? Un Odon centrado y sin problemas de comportamiento ¿dónde estaría? Jugadores conformistas, indolentes o que viven, muy bien de cuatro cosas pero que hubieran podido ser leyenda.

Me quedo con los Felipes Reyes del mundo, cansinos para el rival pero que cada año vienen con una nueva cualidad, Ibaka y su cada vez más amplio repertorio de fundamentos sin descuidar sus cualidades. Marc Gasol;  el trabajo y sacrificio para no verse lastrado por su físico. 

Inconformismo, ganas, ambición, humildad son las características reales de los más grandes. Sí no lo das todo y un poco más nunca serás uno de los poco elegidos para  la historia. Sí lo das, a lo peor, tampoco pero nunca tendrás que lamentarte de tratar de imaginar ningún "podría"  sino que disfrutaras de tus  "pude".