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jueves, 19 de noviembre de 2015

La puerta chica


Este último fin de semana vivimos nuestro particular derbi con los vecinos de la isla picuda, como viene siendo costumbre los últimos años el Cantera Base 1939 Canarias nos venció en su Hamburguesa[i]. Gran parte de esa victoria vino de manos de uno de los nuestros, ahora aurinegro, que decidió dar lo mejor de sí el peor día para nuestros intereses: Javi Beirán.

Javi Beirán no es un jugador más de los muchos que han pasado por el CB Gran Canaria a lo largo de los años. Javi, si se me permite las confianzas, es uno de esos jugadores que combina divinamente las labores de un especialista (tirador) con la intensidad, la entrega y la buena defensa que nos ha gustado siempre ver en el CID (y ahora en el GCA). Es sin duda un buen ejemplo de eso que llamamos “Espíritu Granca”.

Sin embargo, Javi Beirán no se fue en honor de multitudes con toda la pompa con la que se fueron otros y tal vez la merecía: quienes dan todo lo que tienen, no están obligados a más. Probablemente en X años sus números en el club no sean algo súper memorable, pero desde luego los más fieles tendremos siempre en la memoria a jugadores como Javi que probablemente se merecieran más atención.

Esto nos lleva a reflexionar sobre este problema en el Granca. De un tiempo a esta parte y básicamente con Pedro Martínez, Sitapha Savané y, por supuesto, Jim Moran la afición del Granca ha tenido una merecida fama de “bien agradecida” para con sus ídolos. Los homenajes espontáneos u organizados a ellos tres fueron muy sonados. Así como también siempre la afición es muy agradecida con Jaycee Carroll. Más o menos tímidos, siempre se escuchan aplausos a los “ex” salvo excepciones hechas de aquellos que se fueron bajo alguna sospecha (sirva de ejemplo Ryan Toolson).

En cambio, hay unos cuantos jugadores, de mayor o menos talla en lo estadístico, pero que fueron enormes en cuanto a identificación con el club y que no han tenido su merecido homenaje. Me vienen nombres como Jason Klein, del que ya hemos hablado alguna vez.

Klein fue un jugador irregular y probablemente no logró llegar ni al 70% de su potencial físico y técnico. No obstante marco unos cuantos años del club y desde su marcha, además con sombras por una penalización por dopaje por una negligencia con un frenadol, no se ha sabido más de él.

Víctor Baldo, que hoy tenemos como un aficionado más en el GCA, fue una enorme seña de identidad del club. Un jugador de lo más rocoso que se conoció por estos lares (que de seguro necesita un post propio) y cuya característica principal era su agresividad y entrega. Un buen día no se contó más con él y poco más se supo. ¿Qué tal si se le da una camiseta en mitad de la pista y recibe el aplauso de la grada como merece? ¡Si no puede estar más a mano!

Otros nombres nos vienen a la memoria: el gran jugón John Morton, Gonzalo Martínez, Berni Hernández, Roberto Guerra o Mario Fernández (del que hablamos recientemente). Todos ellos perfectamente podrían tener un homenaje de algún tipo para que la afición pudiera brindarles el agradecimiento que estos jugadores merecen.

Pero, desde luego, un caso es el más claro. Tal vez el más merecedor de acompañar a Jim y Taph en lo alto del GCA: Gregory Everett Stewart Nichols, “Gregorito” Stewart es tal vez, junto a Taph, el pívot más determinante de la historia del club. 

Si nuestro eterno capitán ha aportado mucho más que “baloncesto” a nuestro equipo, siendo un referente en muchísimos sentidos, Stewart ha sido tal vez el más talentoso jugador que ha pasado por estas volcánicas islas, solo un vistazo a sus números asusta, y aun pasa gran parte del año por aquí.

¿Por qué no hay homenaje para Stewart? Por lo visto, hay un problema económicos no resuelto entre el club y el jugador que impiden una buena relación. No obstante, tantos años más tarde, con cambios tan radicales en la dirección amarilla, tal vez sea el momento de intentar solventar lo que sea y darle el merecido homenaje, camisa colgada incluida.

No deberíamos permitir tener la memoria frágil ni en este ni en ningún otro campo. Debemos recordar y valorar nuestro pasado, brindar cumplido homenaje a quienes pasaron por aquí para algo más que ganarse unos cuartos. No permitamos más salidas por la puerta chica.

Este domingo toca el último capitán: Tomás Bellas, es el momento de su primer homenaje. 




[i] Ni idea de porque tiene este apelativo el Santiago Martín de la ciudad lagunera pero ¿Quiénes somos nosotros para andar discutiendo motes?

jueves, 12 de noviembre de 2015

Hermanos ACB

La genética, por los requerimientos físicos inherentes al deporte típico de los gigantes, es un factor a tener en cuenta. El porcentaje de la población con posibilidades reales de acceder a la élite del baloncesto es inferior al de otros deportes que las características anatómicas no están tan marcadas. Eso hace que si compartes los genes y estos son los adecuados tengas más posibilidades de éxito. Hermanos en la élite deportiva los hay en todos los deportes, pero probablemente el baloncesto sea de los que más fraternidad, de la de verdad, de la que viene registrada en documento público, puede esgrimir.

Eso si la genética puede no ser equitativa a la hora de distribuir sus dones. Los San Epifanio no fueron bendecidos por igual, mientras que el que fue conocido como Epi II demostró ser uno de los jugadores más completos de Europa, su hermano primogénito se vio relegado a un segundo plano honroso aunque tengo para mí que incomodo en su fuero interno, todo el que tenga hermanos lo entenderá. Los Arcega tampoco se repartieron bien la herencia familiar, mientras que uno apenas pasaba del metro ochenta el otro superaba ampliamente los dos metros, imagino choteos  familiares durante la infancia. 

Fernando y Antonio Martín marcaron una época inolvidable del baloncesto español, época truncada de la peor de las maneras y finiquitada con la pronta retirada del superviviente de dos de los mejores jugadores interiores del baloncesto español y europeo. Su hueco lo rellenaron los dos hermanos Reyes el pequeño aun lo hace.  En muchos aspectos  son parecidos los cuatros, aunque no carecían/carece de talento su fuerte siempre fue el pundonor y la capacidad de mejora constante.  Puede que el siguiente paso sean los Hernangómez, el tiempo lo dirá pero desde luego la pinta que tienen es magnífica. A los Gasol ni me molesto en describirlos, quien no tenga ya claro lo que son para nuestro deporte los de San Boi bien harían en dejar de leer y apuntarse a una liga de petanca, boliches o lo que es peor, fútbol.

Me he guardado para el final a los nuestros. Modestos, bien es cierto, pero para nosotros los más cercanos y queridos: los santauteños Alvarado, su brillo no les dio para destacar en la ACB pero si para jugar minutos importantes y demostrar el basket que llevaban en la sangre, Oscar ha cambiado de isla y se enfrenta a una oportunidad que le puede llevar de regreso a la ACB  y quién sabe si el regreso a casa,  que es donde mejor se está. De los Guerra, fue Roberto el que dio más de su susodicho nombre siendo historia viva del club amarillo y uno de los favoritos de la afición. No sería una tontería ver su camiseta colgada del Arena, desde luego que no  y ya para acabar, nos tocó de soslayo otro hermanísimo, solo uno de los dos: Txemi Urtasun no tuvo suerte en forma de inoportunas lesiones pero siempre que pudo demostró su clase y sobre todo su esfuerzo para ayudar al equipo.


martes, 14 de julio de 2015

Xenofobia "bien vista"

Es curioso como en el mundo del deporte vemos como aceptables comportamientos que fuera de él son absolutamente inaceptables. Son varios los ejemplos, como puede ser la normativa laboral que se salta a la torera cualquier legislación europea, como los limites de contratación según el sexo. ¿Se imaginan una federación de empresas que presuma de no contratar mujeres? Demencial.

Pero el aspecto que más me llama la atención de estos disparates normalizados en el deporte, cómo no también en el baloncesto, es la xenofobia “bien vista”. En este gran deporte nuestro vemos súper normal y lógico que diferenciemos a la gente por el lugar de nacimiento, que veamos más deseable a una etnia que ha otra. ¿Suena raro? Pues es lo que hay.

¿Cuántas veces vemos comentarios del palo de “Es que no hay ningún canterano”? Por ejemplo este último año que, curiosamente, nuestra estrella era canterano. ¿Acaso don Walter “Edy” Tavares no era canterano? Por supuesto, no sabía ni botar el balón antes de llegar a Gran Canaria pero claro… No nació en Gran Canaria, ni siquiera nació en Canarias: Nació en Cabo Verde, imperdonable.

¿Cómo es posible que veamos con naturalidad que diferenciemos a las personas por su lugar de nacimiento? Es absolutamente demencial. ¿Acaso Jim Moran tenía menos afecto al equipo que Roberto Guerra u Óscar Alvarado? ¿Tal vez Sitapha Savané se ha mostrado menos comprometido con el equipo que Berni Hernández? Obviamente no. ¿Por qué he de diferenciar a un senegalés, norteamericano o griego por el hecho de no ser canario y español?

En cualquier otro contexto, diferenciar a nadie por su lugar de nacimiento sería censurado por la sociedad general y propia de la extrema derecha racista y xenófoba, en cambio en cualquier pabellón o estadio de fútbol se asume con naturalidad. Que más locura que un equipo que presume de jugar exclusivamente con nacidos en su provincia, aunque estos no tengan vinculación previa con el equipo en ningún caso.