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viernes, 28 de agosto de 2015

Un Granca beligerante

Aunque pueda parecer una broma la ACB es una “democracia”. Es un “club”al que se accede de “aquella manera” que tantas veces hemos hablado, pero una vez dentro todos los clubs tienen un voto para tomar las decisiones: la dirección de la liga, la resolución de los problemas, tipo de competición, etc.

Uno podría, y debería, preguntarse ¿Si es una democracia, porqué la mayoría de equipos no deja de pegarse tiros en los pies? Efectivamente, muchas de las decisiones que toma la ACB suelen beneficiar a los dos o cuatro equipos más grandes y perjudicar a los más chinijos. No deja de ser curioso, pues dos de esos cuatro “grandes” están mucho más cerca de los pequeños que de los clubs con “futbodolares”.

Según cuentan los bardos que narran la vida de la liga, tradicionalmente los clubs chicos tienden a alinearse con los grandes en busca de las migajas que caen de sus manteles,  con la ensoñación de ser como ellos algún próximo día y no verse perjudicados por las decisiones de hoy.
A este respecto el Granca no ha sido una excepción, más bien al contrario. Como el resto, solo hay notas fuera de la partitura futbolera cuando son agraviados directamente y, siempre, son intentonas individuales.

En cambio, el Granca es un club excepcional. No lo decimos para pegarnos el pisto y el orgullo del equipito, lo decimos porque es el único club de titularidad absolutamente pública. Como sabemos, esto tiene sus ventajas y desventajas. Las desventajas ya las hemos tratado tangencialmente en el pasado: con facilidad se puede convertir en el juguete del político de turno y además es más que discutible una inversión pública fuerte en el deporte profesional con la que está cayendo. Pero su principal ventaja es que, igualmente, puede ser mucho más independiente en sus decisiones como directiva ya que solo se debe favores a sí mismo.

La ACB se enfrenta a varios problemas, el más inmediato eltratado el martes pasado sobre el ascenso del COB, pero posteriormente habrá que plantearse que se hace con el modelo de competición, la cuestión presupuestaria o incluso el acceso a las competiciones europeas o la propia ACB.

A Real Madrid, FC Barcelona, Saski Baskonia y CB Málaga no les va nada mal con el funcionamiento actual de la liga, en especial porque su casi garantizada participación en la Euroliga asegura una generosa fuente de ingresos que facilita en mucho su vida. No es el caso del resto de clubs para los cuales acceder a esa competición europea es simplemente imposible (en muchos casos solo vale con ganar la liga y ya me dirán) y la Eurocup es básicamente mucho gasto y poco ingreso, aunque es la forma más “fácil” de acceder a Euroliga.

Por todo esto, la situación particular del Granca debería llevar a Costa (o más probablemente Betancor) a tomar cartas en el asunto. Un Granca que ya hoy es ejemplo de modelo de gestión en muchos aspectos (sobre todo en lo deportivo) que sea también líder de los “pequeños” en las asambleas de la ACB. Un Granca beligerante que tome iniciativa y partido para conseguir alinear clubs en torno a un nuevo modelo de liga, una limitación presupuestaria, disputar que el acceso a la Euroliga sea por mérito deportivo (campeón de copa y los otros tres primeros de la ACB).

Si hiciéramos una carta de deseos que mandar al que sea presidente del club en los próximos años, aparte de continuar (o retomar) la filosofía del Granca en lo deportivo o mantener y aumentar las enormes mejoras en cuanto a comunicación, sería que el Granca fuera una pieza clave en el cambio forzoso que debe sufrir el baloncesto profesional español.

martes, 18 de agosto de 2015

Un arbitro al timón

Foto: CB Gran Canaria SAD
El puesto de presidente de un club de baloncesto con equipo en la segunda liga profesional del mundo se antoja sin duda un cargo importante dentro de este mundillo. Sin embargo,  presumible presidente claretiano saliente, Joaquín Costa,  era visto por parte de todos como un títere del verdadero jefe en la sombra del club; su vice y Consejero de Deportes del Cabildo grancanario Lucas Bravo de Laguna, hacedor de todo en la entidad y responsable de la ridícula y patética politización del equipo.

Lucas Bravo de Laguna se comportó, en todo momento, como si él fuera el dueño del club y no el Cabildo de Gran Canaria. Con un intervencionismo nunca visto hasta el momento, dada su nula formación al respecto, el ex-cosejero tomaba medidas personalistas desoyendo a los técnicos, repudiando a la dirección que no le seguía (con el despido improcedente de Himar Ojeda para colocar a su "afín" Alberto Miranda). Convertir en enemigo del equipo y deseoso de una debacle amarilla a todo aquel que osara discutir cualquier designio que tomase él fue algo habitual. En las redes sociales solo empeoraba la ya esperpéntica situación.

Costa intentó tomarnos por tontos, algo habitual en nuestros días, con explicaciones absurdas y asunción de responsabilidad en la decisión, contra la opinión del responsable deportivo Berdi Pérez, de la no continuidad de Pedro Martínez (no renovado como represalia política). De este modo solo subrayaba la subordinación al poder infantil que ejercía Bravo de Laguna Jr., que lo había colocado en esa incomoda, pero deseada, posición.

Foto: La Provincia
Esa es, desde nuestro punto de vista, la situación de la que debe huir el nuevo previsible presidente. Un grande del baloncesto no ya canario, ni siquiera nacional o europeo. Miguel Ángel "Miguelo" Betancor es un referente del balón naranja a nivel global. Uno de los mejores y más respetados árbitros del mundo. Un tipo que no necesita demostrar a nadie que tiene una personalidad a prueba de “Barkleys” (recordamos la grandiosa técnica al “gordo” por preguntar por sus orígines serbios en la final olímpica de Atlanta) y además con una excelente formación: es, ni más ni menos, que Catedrático de Escuela Universitaria de Teoría e Historia Educación en la ULPGC, ejerciendo en el pasado como profesor de Historia en secundaria y actualmente como profesor universitario (Aquí puedes consultar su CV). No sería, en ningún caso, el típico enchufado sin formación.

Ahora su misión será dejar claro que las decisiones se toman en las oficinas del club, no en el Cabildo o en la sede de algún partido político. La misión de estos debe ser la supervisión y asegurarse de la implicación social de la entidad, manteniéndose ajenos a las decisiones deportivas. No tenemos razones para no creer que será así.


Suerte Miguelo.

martes, 30 de junio de 2015

Cartilla de notas V (Competiciones)

Una decisión tomada de forma unilateral, desoyendo la opinión del director deportivo y perpetrada, no por el presidente Joaquín Costa (se le enredarían los hilos supongo), si no por “super-vice” Lucas Bravo de Laguna.

Esto produjo un efecto inédito en el equipo, algo más propio del Madrid o el Barça; sospechas por parte de algunos de que una parte no afín (política no deportiva por supuesto)  deseaba ver el fracaso del Granca. Nada más lejos de la realidad, pero este pernicioso efecto fue lo más parecido a un acercamiento a los grandes que tuvo el equipo amarillo.

Como nosotros si nos vemos capaz de procurar separar nuestras valoraciones deportivas de las políticas pasare a exponerlas. Vamos a usar el viejo estilo de las puntuaciones del colegio, de cero a diez y dividiendo las tres competiciones sacando una media final.

Copa del Rey


La primera competición fue la Copa del Rey en la que caímos a las primeras de cambio ante un Joventut fuerte pero con una plantilla no superior a la nuestra. La clasificación deportiva fue in extremis cumpliendo los mínimos exigibles.

Nota: 6 

Eurocup


La Eurocup fue otra cosa, excelente.  Se cumplió por encima de los exigibles y las competiciones domesticas están demostrando que los rivales no eran para nada peritas en dulce. Solo el perder la final evita la máxima nota.

Nota: 9 

ACB


En la ACB nuevamente apuros para clasificar a playoff, el mínimo que podríamos pedir a una de las mejores plantillas que hemos tenido.

Nota:  5 

Esto nos da una valoración final y creo que bastante justa de 6,3. Algunos la subirían a 7 otros la rebajarían a 6 pero se arriesgan a descubrir sus preferencias políticas.

Nota: 6,3