Al final de la pasada campaña nos propusimos en GranCaMentarios hacer una valoración de la temporada dividida en dos; por una parte un examen global, de equipo, y por otra individual; jugador a jugador. Nos dividimos el trabajo entre la vasta redacción, y el cincuenta por ciento de la misma se dedicará, en la presente pieza a poner nota conjunta al equipo, englobando el trabajo de jugadores, técnicos, directivos y demás componentes de la entidad claretiana.
El año pasado dividimos la nota en las tres competiciones que disputaba o aspiraba a disputar el Granca, y luego calculamos la media para obtener una calificación final. Dado que, tras reunirme conmigo mismo y discutir el método, llegue a la conclusión de que, no solo era una metodología correcta sino brillante, digna de un genio de talento inabarcable y de no menos atractivo físico, concluimos (concluí) repetir tan acertada estrategia.
Primero analizaremos la liga; el mínimo exigible era entrar en playoff. Se logró de forma holgada. Es más, durante buena parte de la liga regular la aspiración de ser cabeza de serie no fue ninguna locura. El playoff contra Baskonia fue competido, y la victoria no estuvo demasiado lejos, así que les doy un siete con cinco.
En la copa pocos peros se pueden poner; la mejor actuación amarilla de la historia. Sólo faltó ganar la final contra el Madrid, por eso no les doy el diez: nueve
En la Eurocup tampoco nos podemos quejar, caímos en semis y eso supuso que no juguemos, como hubiera sido de haber ganado la final, la Euroleague el año que viene. En cualquier caso actuación notable: ocho.
La medía es de ocho, notable alto. Justa nota para un año que esperamos no quede en mero accidente. El año que viene a por el sobresaliente.
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jueves, 2 de junio de 2016
martes, 17 de mayo de 2016
"Yo no aguanto este sin Dios"
Esta mítica escena final de “Amanece que no es poco”* refleja cómo reaccionaría yo si pudiera tras tanta noticia demencial proveniente de la ACB, CSD, ECA, CNMC, FIBA y demás sopa de letras absurda. Como el desventurado guardia civil de ese curioso pueblo, dan ganas de disparar al sol en coherente locura con este sin sentido que, cada poco tiempo, asalta nuestra vida con nuevos episodios.
Durante la última semana no tratamos la guerra FIBA por no aburrir al personal que nos visita y a las ovejas que pastan. El conflicto se les va, poco a poco, de las manos. Conviene estar actualizados y seguir con nuestra vida ya habiendo protestado “agusto” en ésta, nuestra comunidad blogger.
Dos son los disparates que se suman a la liga de nuestros amores, la ACB. La primera sucesión de letras que nos dio noticia fue el CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) ¿Qué quiénes son estos señores? Pues por resumir, es un organismo público que tiene la función, entre otras, de defender la libre y justa competencia en nuestro Reino de España ¡Qué cosas! ¿Verdad?Pues a estos señores les llegó una denuncia a través del CD Tizona que en 2014 se quedó con las ganas de jugar en la ACB pese a haberse ganado el derecho deportivo de hacerlo, vamos, el pan nuestro de cada año. El problema para la ACB vino porque un político en campaña se quedó con la copla de que esto de no ascender por motivos económicos sentaba regular al personal y pensó que los requisitos de la ACB para ascender son incompatibles con la libre competencia.
¿Cuál es el problema de fondo? Que la ACB por muy privada que sea, no escapa a los requisitos de cualquier otro modelo de negocio o club. Por tanto no puedes discriminar a la gente en base a su antojo: es decir, no puede hacer lo que le de la gana.
Entre otras muchas lindezas la CNMC dice que la ACB “obstaculiza de forma injustificada el acceso a la liga ACB, generando discriminaciones económicas entre unos miembros y otros” y que además “podría estar reduciendo el dinamismo competitivo y el atractivo económico de la competición”**.
Estos clarividentes del CNMC se han dado cuenta que es prácticamente imposible que un equipo de LEB Oro pueda soltar más de 3.000.000 € como si tal cosa, más cuando hay equipos ACB que a muy duras penas son capaces de obtener presupuestos de esas cifras para competir.
La ACB (¿cómo no?) se reunió en asamblea urgente y extraordinaria para valorar este informe y emitió un comunicado que se podría resumir en “¿y a mí que?” pues reiteran que tomarán medidas legales para defenderse, que existen “razones de sobra” para seguir como están y que tiran pa’lante al más puro estilo patrio.
Pero la cruda realidad es que la ACB con estas medidas (junto a otras) están destrozando la LEB y, por tanto, cualquier competición que esté bajo la ACB. Esto terminará por hacer huecos los cimientos del baloncesto en España que, por supuesto, causará que la ACB sea una liga de tercera línea y que sea prescindible para (¡Oh, sorpresa!) el Real Madrid CF y el FC Barcelona y quizás para el Saski Baskonia, dando pista libre para la ansiada liga cerrada europea o, en los sueños más húmedos de algunos, la conferencia europea de la NBA.
Asumamos lo antes posible que cuando los equipos no ascendidos denuncien ganaran como ha pasado con el Ourense o el Obradoiro, que cuando los descendidos denuncien por que los nuevos no cumplen los requisitos que se les exigieron a ellos también ganaran y que esto acabará por ser un sin dios y amanecer por el oeste (como en la película).
![]() |
| La misma cara se nos queda a nosotros ante estas noticias. (José Sazatornil "Saza" interpretó al Guardia Civil de "Amanace que no es poco") |
Resulta que el Consejo Superior de Deportes (CSD), máximo órgano del deporte en este ya citado Reino de España, ha tenido a bien, para “apañar”*** el tema de la sanción de la FIBA a la selección en las Olimpiadas o el EuroBasket, anular la decisión de la asamblea de la ACB respecto a la participación y clasificación de clubes ACB a las competiciones de la ECA**** (Euroleague y Eurocup).
Se supone que de este modo la FIBA se va a contentar pero claro, para arreglar una cosa, rompen otras dos: por un lado la ACB se queda con la indignación de una intervención externa que les “roba” capacidad de decisión, más cuando la ACB siempre ha vivido pensando que está por encima de lo divino y lo humano, y por otro, presuntamente ya no hay acuerdo entre ECA y ACB sobre como clasificar equipos para la próxima Euroleague y Eurocup ¿Cómo piensan arreglar esto? ¿Alguien cree que la ACB va a rendirse y participar de los torneos FIBA? O mejor aún ¿alguien se cree que la ECA va admitir la intervención del CSD y permitir la clasificación por mérito deportivo? Y además ¿Alguien cree que la perreta de la FIBA es por amor a la pureza deportiva y no a intereses exclusivamente comerciales?
Estamos a unos diez días de que comiencen los Play Off y ni sabemos quién y cómo va a descender, si es que desciende alguien, ni sabemos quiénes ascienden y cómo. Una dudita: Si asciende el Ourense y los dos equipos que logran el ascenso deportivo (ya sea porque logran el dinero o porque un juez obliga a cumplir la resolución de CNMC) tienen que jugar la ACB ¿Cómo carajo van a hacer? Tampoco sabemos quienes y cómo se clasificaran para las competiciones europeas, aunque este apartado parece más predecible.
Pues eso, por ahora, sólo nos queda la paciencia o actuar como el guardia civil de “Amanece que no es poco” y liarnos a tiros (imaginarios por supuesto) contra el sol.
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*Perdonen el spoiler, pero la peli tiene ya 17 añazos y han tenido tiempo de verla. Si no la han visto tampoco es que sea importante el final pues la peli es una sucesión de locura tras locura que bien podría ser una asamblea de la ACB hecha pueblo.
CUERDA.José Luis. "Amanece que no es poco" (1987)
**Extractos sacados de El Español.
*** Es imposible usar otra expresión
**** (Euroleague Commercial Assets – Gestor de la Unión de Ligas Europeas de Baloncesto [ULEB])
martes, 12 de abril de 2016
Locuras de asamblea
Tras una semana muy complicada en lo baloncestístico, toca volver al día a día de nuestro amado deporte con sus luces y sus sombras.Con las heridas de la semifinal de Eurocup aun bien abiertas, nos toca hablar una vez más del gran culebrón del baloncesto europeo… No sin algo de pereza, pero insistimos en que el futuro económico y la sostenibilidad de nuestro amado deporte (más allá de en Madrid y Barcelona) pasa, precisamente, por este perezoso tema.
La asamblea de la ACB ha decidido aceptar la propuesta de la Euroleague para la máxima competición de clubs continental* con varias novedades. Destacaremos tres:
La primera, que nos viene importando entre poquísimo y nada (pues no vamos a participar de la misma), que es que tendrá formato de liga regular. Esto garantizará que todos los equipos sobrevivan hasta el final y que, por tanto, en Eurocup no habrá “caídos” de la Euroleague.
La segunda, esta si más importante, es que aumenta el grupo de los pringados y se reduce el de los privilegiados. Es decir, el CB Málaga pasa muy indignado a ser parte del grupo de los primos, reduciendo la lista de “hijos del dueño de la Euroleague” españoles a Saski Baskonia, Real Madrid Club de FÚTBOL y FÚTBOL Club Barcelona. Por tanto, la Eurocup la jugarán los equipos mejor clasificados salvo esos tres que huelen mejor.
La tercera y más trascendente, es que la magnificencia, la piedad y la benevolencia de la Euroleague permitirá desde el año próximo que un pobre mortal de la ACB pueda jugar la Euroleague. Es decir, el mejor clasificado (tras los que huelen bien) de la ACB podrá participar de su cotarro privado.
En resumidas cuentas, al menos habrá una esperanza más o menos razonable de que los equipos de clase media puedan jugar la Euroleague. Es decir, salvo sorpresa, Málaga, Valencia, Bilbao y Gran Canaria. Además será por mérito deportivo, lo que es una innovación terrible. No hay que olvidar que, por ejemplo, el año pasado para jugar la Euroleague (salvo Málaga, Baskonia, Barça y Madrid) había que ganar la Eurocup (lo más factible) o ganar la liga, que a ver quién es el guapo que gana al Barça o Madrid a cinco partidos.
Recordamos, por si no han leído alguno del medio millar de post que hemos escrito al respecto, que a día de hoy la Euroleague es la única competición que es rentable en términos económicos y que, por tanto, no genera gastos a los equipos sino que los financia. Es decir, que los grandes de hoy, que ya son grandes por si solos, cuando juegan allá aún son más grandes.
Tras repasar este acuerdo uno no puede evitar preguntarse con gran sorpresa ¿Por qué carajo el Basket Manresa acepta esto? Es más, ¿por qué lo aceptan GBC, Estu, Obra, Zaragoza, Sevilla, Penya, Andorra, Canarias, Fuenla, Murcia? Sólo puede tener un pase para los equipos que parten de cierta ventaja económica (cómo el Granca**) que puede garantizar competir por Play-Off y aspirar a obrar el milagro.
Esta pregunta será un misterio para mí que ojalá alguien me explique algún día. Es más, tal vez sea cuestión de pedir a la nueva directiva del Granca, que se ha mostrado tan abierta y dispuesta a hacer el club de todos, que explique porque se acepta el chantaje de los ricos.
-------
*Si por continente europeo tenemos una idea muy “elástica” que incluye Turquía e Israel.
** No olvidemos nunca que nuestro Granca “juega” con perras de todos nosotros, ya que es del Cabildo lo que le da una estabilidad envidiable.
martes, 5 de abril de 2016
Siempre con el equipo
Con la cabeza puesta en mañana, en el momento de poner rumbo al Gran Canaria Arena llenos de nervios e ilusión para vivir una semifinal aliñada con mucha épica de remontada, tenemos los ojos puestos en otros lugares.
Por un lado vemos como la asamblea de la ACB acepta la propuesta de competición de clubes internacionales que privilegia a tres equipos respecto al resto, más allá de cualquier resultado deportivo. Nos queda una sensación de profunda incomprensión y una pregunta (de la que reflexionaremos en próximos post) ¿Por qué los otros 15 clubes aceptan una propuesta que les perjudica y condena a la insolvencia?
Pero mis ojos se fijan más en un hecho que soy incapaz de comprender y que me preocupa que sea contagioso. Informándome, con algún tipo de detalle, de los resultados de la jornada ACB que dejamos atrás me entero que tras la derrota del Valencia Basket contra el Baloncesto Sevilla y, quince días antes, en la derrota de los valencianos versus el Estudiantes, su afición tuvo a bien silbar a su equipo.
La afición valenciana siempre ha sido “exigente” por decirlo de algún modo elegante. En muchas ocasiones han metido más presión que apoyo a sus clubes (no sólo en baloncesto). Pero me parece especialmente incomprensible que sean capaces de abuchear a su equipo tras el “temporadón” que está haciendo.
¿La humildad ha desaparecido por completo? No nos deberíamos contagiar por ese defecto de la prensa deportiva-futbolera. Competir en una liga como la ACB es muy complicado, hasta el equipo más humilde tiene jugarazos de gran nivel. El GBC, último clasificado, tiene jugadores de garra como Llompart, Txemi Urtasun, David Doblas, Landry o Grimau. El Estu tiene a Nacho Martín, Javi Salgado, Xavi Rey o Hernángomez. ¿Acaso creemos que no saben jugar a esto?
Cualquier equipo puede ganar a cualquiera. Sólo hace falta un día inspirado o justo lo contrario, para que se dé un resultado “imprevisible”. Perder de vista que esto es un deporte, hecho espectáculo, pero un deporte es un enorme error. Una vez sobre la cancha no hay sueldos, ni palmarés, ni fama: sólo hay personas que compiten y eso siempre es imprevisible.
Perder la humildad, creernos más que nadie, es un terrible peligro que corremos ahora que nos van mejor las cosas. Pensar que por ser el Granca ya debemos ganar irremediablemente a quien sea es un error de orgullo mal entendido que nos puede llevar, no sólo a grandes disgustos, sino a ser injustos con nuestro equipo y ser una mala afición.
Al equipo se le anima siempre, se le apoya y se le agradece el esfuerzo. Y si durante una gran temporada se tiene un bache, por profundo que este sea, se les aplaude y anima a salir de ese hoyo.
Nunca he silbado al Granca y nunca lo haré. Me da igual lo rematadamente mal que lo hagan, pueden generarme indiferencia, pero sé que nuestro papel es siempre el de apoyar y no el de atacar. Más cuando las derrotas no vienen por apatía o desgana, que es lo único inaceptable.
Estoy muy apenado por la afición del Valencia. Los jugadores naranjas sólo podrán decir que el público es soberano, pero yo, que ni me va ni me viene, digo que es muy decepcionante un comportamiento así. Espero que el Gran Canaria Arena jamás caiga en eso.
Mañana, pase lo que pase, debemos aplaudir por igual a nuestro equipo. Da igual si pasamos o no, lo realmente importante es que este grupo nos ha llevado hasta aquí, nos ha dado una final de Copa. Tenemos que recordarles lo que es la afición del Granca, que celebra el esfuerzo de su equipo tanto como los títulos.
Por un lado vemos como la asamblea de la ACB acepta la propuesta de competición de clubes internacionales que privilegia a tres equipos respecto al resto, más allá de cualquier resultado deportivo. Nos queda una sensación de profunda incomprensión y una pregunta (de la que reflexionaremos en próximos post) ¿Por qué los otros 15 clubes aceptan una propuesta que les perjudica y condena a la insolvencia?
Pero mis ojos se fijan más en un hecho que soy incapaz de comprender y que me preocupa que sea contagioso. Informándome, con algún tipo de detalle, de los resultados de la jornada ACB que dejamos atrás me entero que tras la derrota del Valencia Basket contra el Baloncesto Sevilla y, quince días antes, en la derrota de los valencianos versus el Estudiantes, su afición tuvo a bien silbar a su equipo.
La afición valenciana siempre ha sido “exigente” por decirlo de algún modo elegante. En muchas ocasiones han metido más presión que apoyo a sus clubes (no sólo en baloncesto). Pero me parece especialmente incomprensible que sean capaces de abuchear a su equipo tras el “temporadón” que está haciendo.
¿La humildad ha desaparecido por completo? No nos deberíamos contagiar por ese defecto de la prensa deportiva-futbolera. Competir en una liga como la ACB es muy complicado, hasta el equipo más humilde tiene jugarazos de gran nivel. El GBC, último clasificado, tiene jugadores de garra como Llompart, Txemi Urtasun, David Doblas, Landry o Grimau. El Estu tiene a Nacho Martín, Javi Salgado, Xavi Rey o Hernángomez. ¿Acaso creemos que no saben jugar a esto?
Cualquier equipo puede ganar a cualquiera. Sólo hace falta un día inspirado o justo lo contrario, para que se dé un resultado “imprevisible”. Perder de vista que esto es un deporte, hecho espectáculo, pero un deporte es un enorme error. Una vez sobre la cancha no hay sueldos, ni palmarés, ni fama: sólo hay personas que compiten y eso siempre es imprevisible.
Perder la humildad, creernos más que nadie, es un terrible peligro que corremos ahora que nos van mejor las cosas. Pensar que por ser el Granca ya debemos ganar irremediablemente a quien sea es un error de orgullo mal entendido que nos puede llevar, no sólo a grandes disgustos, sino a ser injustos con nuestro equipo y ser una mala afición.
Al equipo se le anima siempre, se le apoya y se le agradece el esfuerzo. Y si durante una gran temporada se tiene un bache, por profundo que este sea, se les aplaude y anima a salir de ese hoyo.
Nunca he silbado al Granca y nunca lo haré. Me da igual lo rematadamente mal que lo hagan, pueden generarme indiferencia, pero sé que nuestro papel es siempre el de apoyar y no el de atacar. Más cuando las derrotas no vienen por apatía o desgana, que es lo único inaceptable.
Estoy muy apenado por la afición del Valencia. Los jugadores naranjas sólo podrán decir que el público es soberano, pero yo, que ni me va ni me viene, digo que es muy decepcionante un comportamiento así. Espero que el Gran Canaria Arena jamás caiga en eso.
Mañana, pase lo que pase, debemos aplaudir por igual a nuestro equipo. Da igual si pasamos o no, lo realmente importante es que este grupo nos ha llevado hasta aquí, nos ha dado una final de Copa. Tenemos que recordarles lo que es la afición del Granca, que celebra el esfuerzo de su equipo tanto como los títulos.
martes, 29 de marzo de 2016
Semifinal con un ojo en otra guerra
Aun con el sabor dulce de la victoria en un auténtico partidazo con el Saski Baskonia, el Granca llega al partido de ida de la semifinal de la Eurocup contra el Galatasay. Un partido que se jugará ante una de las aficiones más “calientes” (por no usar otra expresión menos políticamente correcta) de Europa y que nos tendrá a todos mañana delante del televisor.
Estas semifinales tienen un sabor muy especial, fundamentalmente porque en las cabezas de todos existe una idea que hasta ahora sólo habitaba en la de los más osados: el Granca puede ganar la Eurocup. Tal acontecimiento, tan lejano y tan próximo, supondría en teoría el acceso a la Euroleague lo que es el único camino real para que nuestro Gran Canaria crezca pues, a día de hoy y muy tristemente, sólo esa competición puede crear expectativas futuras de un Granca auto sostenible.
La importancia del modelo competitivo es tal que todos deberíamos ver nuestra semifinal con un ojo puesto en la guerra, a tumba abierta, entre Euroleague y FIBA-Europa. Del resultado de esta guerra y de las competiciones resultantes mucho tendremos que tejer nosotros con nuestro Granca pues pese a no ser parte de quienes deciden, si somos parte de quienes sufrirán las consecuencias y debemos manejarnos con cuidado.
No es una guerra nueva, cada poco la FIBA intenta recuperar el control de la competición europea entre clubes, pero no lo tiene nada fácil. Los grandes clubes, con su potencial económico han decidido mirar exclusivamente por sus intereses y de esta decisión es la existencia de la Euroleague. Una competición que tiene su objetivo puesto en una liga independiente que sea un modelo de negocio con un espectáculo deportivo como base, más que en una liga deportiva federada cimentada en varemos exclusivamente deportivos.
Los problemas que esta competición puede traer (por no decir que ya los ha traído) lo hemos tratado mil veces en este blog: debilidad de los equipos que no pueden acceder que acabará por hacerlos insostenibles y con ellos sus canteras y la posibilidad de dar minutos de calidad a los que se están formando, vaciando canchas y alejando el público “de provincias”.
La FIBA propone una competición de acceso 100% por mérito deportivo pero no pone sobre la mesa cómo hará que esa competición sea, no sólo sostenible, sino atractiva y beneficiosa para los clubs. Es necesario entender que hace falta un modelo de negocio, pero este no debe basarse en Real Madrid CF, CSKA o quien sea, sino en el propio espectáculo que es, sin duda, nuestro amado baloncesto. El baloncesto es tan divertido y espectacular que sólo necesita que se le abone y se venda bien.
El problema es que la FIBA ha vendido fatal el baloncesto, le cuesta Dios y ayuda hacer los cambios necesarios para mejorar el espectáculo. Su oxidada organización es incapaz de hacer de esto un negocio pese a tener un gran producto. Son como quien tiene el mejor producto del mundo pero es incapaz de venderlo.
Tristemente, de esta guerra no parece que vaya a salir un entente cordiale que nos proponga una competición con méritos deportivos y, a la vez, que busque el equilibrio, el espectáculo y el disfrute colectivo.
Juguemos por tanto la semifinal con emoción e ilusión, pero precavidos, tras cada curva no sabemos lo que nos espera e incluso disfrutando como locos con el primer título del Granca puede que sea la puerta a un escenario dichoso sin duda, pero peliagudo.
Estas semifinales tienen un sabor muy especial, fundamentalmente porque en las cabezas de todos existe una idea que hasta ahora sólo habitaba en la de los más osados: el Granca puede ganar la Eurocup. Tal acontecimiento, tan lejano y tan próximo, supondría en teoría el acceso a la Euroleague lo que es el único camino real para que nuestro Gran Canaria crezca pues, a día de hoy y muy tristemente, sólo esa competición puede crear expectativas futuras de un Granca auto sostenible.
La importancia del modelo competitivo es tal que todos deberíamos ver nuestra semifinal con un ojo puesto en la guerra, a tumba abierta, entre Euroleague y FIBA-Europa. Del resultado de esta guerra y de las competiciones resultantes mucho tendremos que tejer nosotros con nuestro Granca pues pese a no ser parte de quienes deciden, si somos parte de quienes sufrirán las consecuencias y debemos manejarnos con cuidado.
No es una guerra nueva, cada poco la FIBA intenta recuperar el control de la competición europea entre clubes, pero no lo tiene nada fácil. Los grandes clubes, con su potencial económico han decidido mirar exclusivamente por sus intereses y de esta decisión es la existencia de la Euroleague. Una competición que tiene su objetivo puesto en una liga independiente que sea un modelo de negocio con un espectáculo deportivo como base, más que en una liga deportiva federada cimentada en varemos exclusivamente deportivos.
Los problemas que esta competición puede traer (por no decir que ya los ha traído) lo hemos tratado mil veces en este blog: debilidad de los equipos que no pueden acceder que acabará por hacerlos insostenibles y con ellos sus canteras y la posibilidad de dar minutos de calidad a los que se están formando, vaciando canchas y alejando el público “de provincias”.
La FIBA propone una competición de acceso 100% por mérito deportivo pero no pone sobre la mesa cómo hará que esa competición sea, no sólo sostenible, sino atractiva y beneficiosa para los clubs. Es necesario entender que hace falta un modelo de negocio, pero este no debe basarse en Real Madrid CF, CSKA o quien sea, sino en el propio espectáculo que es, sin duda, nuestro amado baloncesto. El baloncesto es tan divertido y espectacular que sólo necesita que se le abone y se venda bien.
El problema es que la FIBA ha vendido fatal el baloncesto, le cuesta Dios y ayuda hacer los cambios necesarios para mejorar el espectáculo. Su oxidada organización es incapaz de hacer de esto un negocio pese a tener un gran producto. Son como quien tiene el mejor producto del mundo pero es incapaz de venderlo.
Tristemente, de esta guerra no parece que vaya a salir un entente cordiale que nos proponga una competición con méritos deportivos y, a la vez, que busque el equilibrio, el espectáculo y el disfrute colectivo.
Juguemos por tanto la semifinal con emoción e ilusión, pero precavidos, tras cada curva no sabemos lo que nos espera e incluso disfrutando como locos con el primer título del Granca puede que sea la puerta a un escenario dichoso sin duda, pero peliagudo.
jueves, 24 de marzo de 2016
Un pasito más
Anoche se dio un pasito más, uno muy importante pues supone clasificarnos para la tercera semifinal en un año* que no es ninguna tontería. Cómo ya hemos tratado en post anteriores la Eurocup es el camino más razonable para dar unos cuantos pasos más en la progresión del club, camino que debe llevarnos no sólo a éxitos deportivos que todos deseamos, sino, lo que es más importante, a que el equipo aspire de verdad a auto sostenerse económicamente.
Nos enfrenaremos a un Galatasaray que mete miedo, sobre todo la imponente visita ante un pabellón, que cómo es de esperar en Turquía, es extraordinariamente caliente (por ser muy finos y elegantes) y al que debemos superar para poder jugar una final cuyo desenlace sería en casa. Viviríamos la primera final en casa de nuestra casa.
Al otro lado del cuadro no hay ningún rival de esos que, sólo con leer el nombre, ya veas como altamente improbable ganar (cómo eran el Khimki o el Real Madrid), y como pudimos ver en Galicia hasta a rivales así se les puede “meter mano” con un poco de suerte y, sobre todo, concentración y trabajo.
Por tanto, sin dejar de cuidar la ACB e intentando no bajar nunca de la quinta plaza, nuestro papel como afición es el de volcarnos en estas semifinales y en la Eurocup en su conjunto. Siendo honestos, las opciones de ganar la ACB en los próximos años son casi nulas pues, una cosa es ganar tres partidos en una Copa ACB y otra muy distinta es ganar a un Real Madrid o un FC Barcelona a 5 partidos.
En cambio, ganar la Eurocup es todo un reto pues, como deja claro nuestro próximo rival, no nos enfrentamos a equipos de inferior categoría a la de nuestro Granca y además lo hacemos con un plantel inexperto en estas lindes. Con todo es un reto asumible que nos abriría la puerta a esa odiosa competición tan injusta, la Euroleague, que más allá de las valoraciones respecto al daño que le hace a la ACB*, puede suponer el cimiento económico sobre el que garantizar el futuro, sin perder de vista, en todo momento, que probablemente solo la disputemos una vez.
Nuestro Granca entra de lleno en la disputa, de forma creíble y sin novatadas, de un título realmente importante. ¿Quién nos lo diría hace muy pocos años?
-------------------------
*dos en Eurocup y una en la recién disputada Copa ACB.
** Ya lo hemos comentado mil veces, he aquí unas muestras: [1], [2]
Nos enfrenaremos a un Galatasaray que mete miedo, sobre todo la imponente visita ante un pabellón, que cómo es de esperar en Turquía, es extraordinariamente caliente (por ser muy finos y elegantes) y al que debemos superar para poder jugar una final cuyo desenlace sería en casa. Viviríamos la primera final en casa de nuestra casa.
Al otro lado del cuadro no hay ningún rival de esos que, sólo con leer el nombre, ya veas como altamente improbable ganar (cómo eran el Khimki o el Real Madrid), y como pudimos ver en Galicia hasta a rivales así se les puede “meter mano” con un poco de suerte y, sobre todo, concentración y trabajo.
Por tanto, sin dejar de cuidar la ACB e intentando no bajar nunca de la quinta plaza, nuestro papel como afición es el de volcarnos en estas semifinales y en la Eurocup en su conjunto. Siendo honestos, las opciones de ganar la ACB en los próximos años son casi nulas pues, una cosa es ganar tres partidos en una Copa ACB y otra muy distinta es ganar a un Real Madrid o un FC Barcelona a 5 partidos.
En cambio, ganar la Eurocup es todo un reto pues, como deja claro nuestro próximo rival, no nos enfrentamos a equipos de inferior categoría a la de nuestro Granca y además lo hacemos con un plantel inexperto en estas lindes. Con todo es un reto asumible que nos abriría la puerta a esa odiosa competición tan injusta, la Euroleague, que más allá de las valoraciones respecto al daño que le hace a la ACB*, puede suponer el cimiento económico sobre el que garantizar el futuro, sin perder de vista, en todo momento, que probablemente solo la disputemos una vez.
Nuestro Granca entra de lleno en la disputa, de forma creíble y sin novatadas, de un título realmente importante. ¿Quién nos lo diría hace muy pocos años?
-------------------------
*dos en Eurocup y una en la recién disputada Copa ACB.
** Ya lo hemos comentado mil veces, he aquí unas muestras: [1], [2]
martes, 15 de marzo de 2016
Objetivo: Eurocup
En pocas horas nuestro Granca comenzará los cuartos de final de la Eurocup. Afrontamos esta fase del torneo con una situación muy cómoda en la ACB (a varias victorias de distancia de la novena plaza) y tras el exitazo indiscutible de ser finalistas de la Copa ACB.
Por ello y siguiendo la muy extendida tradición de la prensa deportiva, hay quien empieza a pasarse de revoluciones y cree que la única salida “digna” del Granca es ser, cuanto menos, finalista de esta competición europea. Nos estamos acomodando muy rápidamente en el papel de “grandes” de la liga, al tiempo que olvidamos nuestro origen modesto. Ambas ideas y la exigencia que de ellas se infiere son nefastas.
La verdad es que no somos uno de los “grandes”, al menos no en el sentido que la gente de la prensa entiende. No tenemos, ni de lejos, la obligación de llegar a la final y, mucho menos, de ganarla. Aunque hemos aumentado nuestro presupuesto, esto no quiere decir que sea siquiera comparable al de los verdaderos “grandes”, de hecho no se acerca ni al de los “grandes” de segunda fila.
Lo que nos hace grandes es ser un club modesto dispuesto a competir en todos sitios y con todos los que se pongan por delante, no la garantía de la victoria. Es por ello que se debe afrontar esta fase de la Eurocup con ilusión y con mucha energía pues puede ser un torneo muy interesante en muchos aspectos.
No vamos a repetir (al menos no hoy) nuestras críticas al modelo de competición y sus innumerables vías de agua. Pero es precisamente esta situación la que hace especialmente importante la Eurocup. A día de hoy, el único acceso realmente plausible a la Euroleague para el Gran Canaria es lograr ganar la Eurocup. Entrar en esa competición supondría un aumento trascendental de visualización y, por ende, de atractivo para los patrocinadores que financian este chiringuito. Particularmente para el dueño del club, el Cabildo de Gran Canaria, pues la capacidad de proyección que el Gran Canaria (y por tanto el nombre de la isla) lograría en Europa y en muchos países “clientes” de nuestro turismo sería enorme. Harían del CB Gran Canaria una inversión rentable, si es que no lo es ya, en cuanto a publicidad e imagen.
Además, no nos vamos a engañar: si de verdad queremos ganar un título a corto plazo, la competición más acorde al nivel que podemos alcanzar económicamente es la Eurocup. En circunstancias normales los mega-presupuestos de futbodolares (u otros métodos) reinan con mano de hierro en ACB (en sus dos competiciones) o la Euroleague. En la Eurocup de cuando en cuando alguno de estos gigantes termina apareciendo, pero siempre por “culpa” de una situación extraordinaria que los hace más asequibles, que no fáciles.
Por tanto, deberíamos, sobre todo en casa, afrontar con tanta o más ilusión la Eurocup que los Play-Off de la ACB o la Copa ACB pues, no solo estamos en mucha más paridad de opciones que nuestros rivales, sino que en caso de “triunfar” el premio sería enorme. Eso sí, nunca olvidando quienes somos y de dónde venimos. En el deporte ganar nunca es una obligación, la obligación es competir.
martes, 3 de noviembre de 2015
Primeras valoraciones
Avanzamos a buen paso por la temporada y pese a que haya
llegado la primera derrota ante un muy potente Saski Baskonia (aún hay quien lo
llama TAU, los de TAU Cerámicas deben estar encantados xD), las sensaciones
generales de todas y todos son positivas.
La plantilla parece muy equilibrada y con diferentes armas.
El juego exterior, tal como era previsible, está siendo fortísima: un Kuric que
sigue con su filosofía “chispichispi”*; Sasu Salin tiene totalmente prendado a
la afición con esa mezcla de perro de presa en defensa y tirador eléctrico en
ataque; un dúo de bases que, aunque ha flojeado puntualmente, cuenta con la
confianza generaliza por las canas invisibles de Oliver y la capacidad de
crecimiento de un novato que pronto merecerá un post; tal vez la posición de
tres sea la única con mácula.
Si el buen de Brad Newley tiene la confianza indiscutible de
cualquiera por su entrega y calidad, una de las eternas promesas del basket
español, Xavi Rabaseda, tristemente está reflejando precisamente “eso” de lo
que se le acusado en el pasado, cierta indolencia. Hay veces que acaba el
partido y preguntas que por que no ha jugado, resultando que sí que jugó pero
ni lo notaste. Es Xavi “Air” Rabaseda, es como el aire, está pero no se le ve…
Desde luego tiene a los mejores referentes para aprender cómo ganarse el pan
muy cerca.
Finalmente, capítulo aparte merece el que puede convertirse
en Oriol Paulí “el converso”. Aíto García Reneses quiere seguir ganándose su
fama y ha decidido que va a dar minutos al joven catalán convirtiéndolo de
rápido y largo tres a base alto. La verdad es que puede ser un gran plan, primero
porque no hay ninguna ley que impida que pueda jugar de 3-4 si fuera necesario
en algún momento, y porque puede ser una aportación interesantísima a la hora
de manejar el juego. Tiene recursos de bote y es capaz de enfrentarse a su
defensor de cara, abre espacios en la zona que son aprovechados con su físico de
tres (ojito a los dos matazos en Vitoria y Gran Canaria en el partido de
Eurocup).
El juego interior está siendo bastante robusto y el
equilibrio entre ambos espacios está permitiendo momentos de lucimiento tanto
de uno como de otros. Desde luego la afición esta entregadísima a un animoso
Alen Omic que intenta levantar a las masas como todo un veterano amarillo. Omic
cuenta con un hándicap peculiar que le ha proporcionado el apelativo cariñoso
de “T-Rex” y es que pese a ser enorme (2’17) tiene una envergadura de brazos
muy cortita para su altura (2’04). Sirva como ejemplo que Edy Tavares mide 2’20
y tenía una envergadura de 2’40… da dos abrazos a su madre a la vez. En más de
una, y dos, ocasiones hemos visto con desesperación como le “roban” un rebote
desde detrás suyo, lo que resulta desesperante dado su tamaño. No obstante son
tantas sus ventajas (es un pívot de verdad, de los que pivotean… Yo pensaba que
se habían extinguido, curiosamente, como los tiranosaurios) que no nos importa
demasiado, en especial cuando se incorpore el joven de nombre fácil de recordar
(Ovidijus Galdikas) y su gran envergadura este problema se solucionará.
Pablo Aguilar se está ganando el pan con defensa y un tirito
exterior abre zonas muy convincente, es muy curioso como parece que si no tiene
a alguien delante no lo mete. Por su parte Eulis Báez este tal vez en un tono
más gris de lo que recordamos pero ciertamente cumple con su deber sobradamente
y, además, sabemos que seguro llegará su punto de forma y volverá a ser de los
más destacados. Sobre Taph, que vamos a decir si es el niño de nuestros ojos. Está
en una forma envidiable y sigue aportando lo que siempre aporto, defensa,
tirito a media distancia, tapones en momentos clave...
Aun así estamos seguros de
que lo mejor está por venir.
*Vamos, que parece que no moja pero empapa.
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jueves, 15 de octubre de 2015
Consejos del Señor Lobo
Llevamos ya, con el de ayer, tres partidos oficiales esta temporada y hay cierto “run run” de entusiasmo. De esos tres partidos dos se han ganado y uno se perdió casi por incomparecencia en la segunda mitad. ¿Podemos sacar conclusión respecto al equipo de este año?
Podemos decir, con gran entusiasmo, que, por fin contamos con un 5 de verdad. Alen Omic ha resultado ser un jugador rocoso y guerrero que no le tiene alergia a ofrecer la espalda al aro y aproximarse a él a base de movimientos de pívot. Un 5 de esos protegidos por Greenpace por estar en peligro de extinción. Alen estuvo enorme en el primer partido de liga ante el Gipuzkoa BC siendo, más allá de las estadísticas, el jugador más destacado.
Kevin Pangos va a ser clave básica del futuro inmediato del Granca. En tres partidos todos hemos podido percibir que cuenta con gran velocidad y habilidad, bastante buen tiro y cierto desparpajo. Se debatirá durante unos meses (ojalá sea menos) entre su condición de ingenua flor de primavera que le lleva a un exceso de “valentía” y a necesitar adaptarse a las agresivas, cuando no antideportivas, defensas ACB.
Nuestros grandes “warriors” parecen venir muy cerca de su punto óptimo de estado de forma. Han sido claves Sasu Salin, Brad Newley y, ayer, Eulis Báez. Siguen mostrando ese carácter que tanto nos gustan por estos ciber-lares.
Pero hagamos caso al sabio consejo del Señor Lobo.
Esto casi ni ha empezado y no todo son buenas sensaciones. Xavi Rabaseda, que debería ser clave en el juego exterior, ha dado la sensación de cierta indolencia de la que ya venía acusado por parte de la “Demencia” estudiantil. Oriol Paulí parece que puede ser la victima de las manías de Aito este año pues, prácticamente, no ha disputado minutos en los tres partidos y eso que Rabaseda tampoco ha jugado mucho.
Además, lo más importante, es que es impensable saber por dónde va a ir la temporada y por tanto debemos matener la precaución. Quedan muchos partidos de Eurocup infumables como el de ayer, quedan partidos ACB que no será tan fáciles como el del GBC, lesiones, viajes, etc. Sin ir más lejos, desde Le Mans los jugadores irán para Bilbao donde se enfrentaran a los hombres de negro (y blanco, este año) que puede ser un rival, a priori, de “nuestra liga” y veremos cómo nos desenvolvemos.
viernes, 28 de agosto de 2015
Un Granca beligerante
Aunque pueda parecer una broma la ACB es una “democracia”. Es
un “club”al que se accede de “aquella manera” que tantas veces hemos hablado,
pero una vez dentro todos los clubs tienen un voto para tomar las decisiones:
la dirección de la liga, la resolución de los problemas, tipo de competición,
etc.
Uno podría, y debería, preguntarse ¿Si es una democracia,
porqué la mayoría de equipos no deja de pegarse tiros en los pies?
Efectivamente, muchas de las decisiones que toma la ACB suelen beneficiar a los
dos o cuatro equipos más grandes y perjudicar a los más chinijos. No deja de
ser curioso, pues dos de esos cuatro
“grandes” están mucho más cerca de los pequeños que de los clubs con “futbodolares”.
Según cuentan los bardos que narran la vida de la liga,
tradicionalmente los clubs chicos tienden a alinearse con los grandes en busca
de las migajas que caen de sus manteles, con la ensoñación de ser como ellos algún próximo
día y no verse perjudicados por las decisiones de hoy.
A este respecto el Granca no ha sido una excepción, más bien
al contrario. Como el resto, solo hay
notas fuera de la partitura futbolera cuando son agraviados directamente y,
siempre, son intentonas individuales.
En cambio, el Granca
es un club excepcional. No lo decimos para pegarnos el pisto y el orgullo del
equipito, lo decimos porque es el único club de titularidad absolutamente
pública. Como sabemos, esto tiene sus ventajas y desventajas. Las desventajas ya
las hemos tratado tangencialmente en el pasado: con facilidad se puede
convertir en el juguete del político de turno y además es más que discutible
una inversión pública fuerte en el deporte profesional con la que está cayendo.
Pero su principal ventaja es que,
igualmente, puede ser mucho más independiente en sus decisiones como directiva
ya que solo se debe favores a sí mismo.
La ACB se enfrenta a varios problemas, el más inmediato eltratado el martes pasado sobre el ascenso del COB, pero posteriormente habrá
que plantearse que se hace con el modelo de competición, la cuestión
presupuestaria o incluso el acceso a las competiciones europeas o la propia
ACB.
A Real Madrid, FC Barcelona, Saski Baskonia y CB Málaga no
les va nada mal con el funcionamiento actual de la liga, en especial porque su
casi garantizada participación en la Euroliga asegura una generosa fuente de
ingresos que facilita en mucho su vida. No es el caso del resto de clubs para
los cuales acceder a esa competición europea es simplemente imposible (en
muchos casos solo vale con ganar la liga y ya me dirán) y la Eurocup es
básicamente mucho gasto y poco ingreso, aunque es la forma más “fácil” de
acceder a Euroliga.
Por todo esto, la situación particular del Granca debería
llevar a Costa (o más probablemente Betancor) a tomar cartas en el asunto. Un
Granca que ya hoy es ejemplo de modelo de gestión en muchos aspectos (sobre
todo en lo deportivo) que sea también líder de los “pequeños” en las asambleas
de la ACB. Un Granca beligerante que tome iniciativa y partido para conseguir
alinear clubs en torno a un nuevo modelo de liga, una limitación
presupuestaria, disputar que el acceso a la Euroliga sea por mérito deportivo
(campeón de copa y los otros tres primeros de la ACB).
Si hiciéramos una carta de deseos que mandar al que sea
presidente del club en los próximos años, aparte de continuar (o retomar) la
filosofía del Granca en lo deportivo o mantener y aumentar las enormes mejoras
en cuanto a comunicación, sería que el Granca fuera una pieza clave en el
cambio forzoso que debe sufrir el baloncesto profesional español.
martes, 25 de agosto de 2015
Complicada decisión: la liga de 19
La aparente confirmación del ascenso del COB ha generado un gran problema que la asamblea de la ACB debe resolver este próximo día lunes 31. Parece que la solución, en ningún caso, pasará por pretender que el Club Ourense Baloncesto no juegue en ACB este próximo curso así que se les abre la puerta a otras cuantas muy malas soluciones.
Hablamos de malas soluciones porque ninguna de las soluciones sobre la mesa parece particularmente buena y en todas hay serios perjudicados. Probablemente la medida que se escoja será la que perjudique a quien no pueda defenderse, como siempre.
Por una parte, Francisco Roca ha comentado en varios medios que su intención es que no haya una liga de 19 equipos y que, si no hay más remedio que aceptar el ascenso del COB, el que debe descender es el Baloncesto Fuenlabrada. La legalidad de este movimiento parece poco plausible, más cuando los daños causados al Fuenla serían durísimos pues tienen una buena parte de la plantilla (8 jugadores) y la totalidad del cuerpo técnico (con Zan Tabak a la cabeza). Es más que probable que tan pronto la ACB comunicase su descenso, el Fuenla denunciará a la ACB y pedirá medidas cautelares: con suerte que la liga no arranque, con peor suerte que se paralice una vez arrancada. Ambas ideas serían un absoluto desastre.
Por otro lado, está la opción de admitir que sean 19 equipos. Aumentaría el número de jornadas y la Euroliga especialmente, pero también la Eurocup (donde juega el Granca), y ello supondría un gravísimo problema.
La Euroliga, desde hace unos años ya, tiene vocación invasiva y pretende imponerse a las ligas nacionales pese a que participar de esta competición es casi imposible por méritos deportivos ,ya que cuatro equipos ACB tienen plaza casi fija, por la gracia de Dios. Además, a final de temporada con la copa recién entregada muchos jugadores (tal vez también los españoles) tendrán que jugar el Pre-Olímpico. Habría que reducir el calendario como fuese.
En esta hipótesis son pocas las posibles soluciones: que los equipos Euroliga y Eurocup jugasen 3 o más partidos a la semana (al estilo NBA) cosa a la que no se está nada acostumbrado, además condicionando los horarios de los partidos fuera de casa. Por ejemplo, el Barça juega un martes ACB en el Palau, el jueves o viernes en Euroliga y luego le toca jugar en Sevilla que juega los sábados por la tarde (por poner un ejemplo), probablemente pedirán que se cambie el día y la hora lo que no gustará al equipo anfitrión.
Otra opción, aún más dantesca, sería el cambio radical del sistema de competición. Aquí cabe cualquier cosa que se les ocurra aunque se ha “marujeado” por los medios de comunicación sobre la opción de hacer dos grupos pero, ¿quién convence a los equipos que se queden sin la visita de Madrid o Barça? Ambos equipos son garantía de lleno en los pabellones y, claro está, de ingresos. Además muchos aficionados y aficionadas ya han pagado por un abono que les garantiza ver a todos los equipos, aunque sea con coste adicional, de la ACB. Sería un auténtico disparate.
Con el EuroBasket en septiembre y el Pre-Olímpico antes del verano plantear mover las fechas es casi imposible, así que se van a tener que poner muy creativos.
Sea como fuere, resulta evidente que es necesaria una reflexión muy seria respecto a los ascensos, descensos y la propia constitución de la liga. Como ya hemos tratado con anterioridad, lo mejor sería refundar la ACB de forma radical y repensar todo, no queda otra, pues esta situación con el COB no tardará en repetirse pues es de traca que no asciendan los equipos que arrasan en la LEB Oro.
Hablamos de malas soluciones porque ninguna de las soluciones sobre la mesa parece particularmente buena y en todas hay serios perjudicados. Probablemente la medida que se escoja será la que perjudique a quien no pueda defenderse, como siempre.
Por una parte, Francisco Roca ha comentado en varios medios que su intención es que no haya una liga de 19 equipos y que, si no hay más remedio que aceptar el ascenso del COB, el que debe descender es el Baloncesto Fuenlabrada. La legalidad de este movimiento parece poco plausible, más cuando los daños causados al Fuenla serían durísimos pues tienen una buena parte de la plantilla (8 jugadores) y la totalidad del cuerpo técnico (con Zan Tabak a la cabeza). Es más que probable que tan pronto la ACB comunicase su descenso, el Fuenla denunciará a la ACB y pedirá medidas cautelares: con suerte que la liga no arranque, con peor suerte que se paralice una vez arrancada. Ambas ideas serían un absoluto desastre.
Por otro lado, está la opción de admitir que sean 19 equipos. Aumentaría el número de jornadas y la Euroliga especialmente, pero también la Eurocup (donde juega el Granca), y ello supondría un gravísimo problema.
La Euroliga, desde hace unos años ya, tiene vocación invasiva y pretende imponerse a las ligas nacionales pese a que participar de esta competición es casi imposible por méritos deportivos ,ya que cuatro equipos ACB tienen plaza casi fija, por la gracia de Dios. Además, a final de temporada con la copa recién entregada muchos jugadores (tal vez también los españoles) tendrán que jugar el Pre-Olímpico. Habría que reducir el calendario como fuese.
En esta hipótesis son pocas las posibles soluciones: que los equipos Euroliga y Eurocup jugasen 3 o más partidos a la semana (al estilo NBA) cosa a la que no se está nada acostumbrado, además condicionando los horarios de los partidos fuera de casa. Por ejemplo, el Barça juega un martes ACB en el Palau, el jueves o viernes en Euroliga y luego le toca jugar en Sevilla que juega los sábados por la tarde (por poner un ejemplo), probablemente pedirán que se cambie el día y la hora lo que no gustará al equipo anfitrión.
Otra opción, aún más dantesca, sería el cambio radical del sistema de competición. Aquí cabe cualquier cosa que se les ocurra aunque se ha “marujeado” por los medios de comunicación sobre la opción de hacer dos grupos pero, ¿quién convence a los equipos que se queden sin la visita de Madrid o Barça? Ambos equipos son garantía de lleno en los pabellones y, claro está, de ingresos. Además muchos aficionados y aficionadas ya han pagado por un abono que les garantiza ver a todos los equipos, aunque sea con coste adicional, de la ACB. Sería un auténtico disparate.
Con el EuroBasket en septiembre y el Pre-Olímpico antes del verano plantear mover las fechas es casi imposible, así que se van a tener que poner muy creativos.
Sea como fuere, resulta evidente que es necesaria una reflexión muy seria respecto a los ascensos, descensos y la propia constitución de la liga. Como ya hemos tratado con anterioridad, lo mejor sería refundar la ACB de forma radical y repensar todo, no queda otra, pues esta situación con el COB no tardará en repetirse pues es de traca que no asciendan los equipos que arrasan en la LEB Oro.
martes, 30 de junio de 2015
Cartilla de notas V (Competiciones)
Una decisión tomada de forma unilateral, desoyendo la opinión del director deportivo y perpetrada, no por el presidente Joaquín Costa (se le enredarían los hilos supongo), si no por “super-vice” Lucas Bravo de Laguna.
Esto produjo un efecto inédito en el equipo, algo más propio del Madrid o el Barça; sospechas por parte de algunos de que una parte no afín (política no deportiva por supuesto) deseaba ver el fracaso del Granca. Nada más lejos de la realidad, pero este pernicioso efecto fue lo más parecido a un acercamiento a los grandes que tuvo el equipo amarillo.
Como nosotros si nos vemos capaz de procurar separar nuestras valoraciones deportivas de las políticas pasare a exponerlas. Vamos a usar el viejo estilo de las puntuaciones del colegio, de cero a diez y dividiendo las tres competiciones sacando una media final.
La primera competición fue la Copa del Rey en la que caímos a las primeras de cambio ante un Joventut fuerte pero con una plantilla no superior a la nuestra. La clasificación deportiva fue in extremis cumpliendo los mínimos exigibles.
Nota: 6
La Eurocup fue otra cosa, excelente. Se cumplió por encima de los exigibles y las competiciones domesticas están demostrando que los rivales no eran para nada peritas en dulce. Solo el perder la final evita la máxima nota.
Nota: 9
En la ACB nuevamente apuros para clasificar a playoff, el mínimo que podríamos pedir a una de las mejores plantillas que hemos tenido.
Nota: 5
Esto nos da una valoración final y creo que bastante justa de 6,3. Algunos la subirían a 7 otros la rebajarían a 6 pero se arriesgan a descubrir sus preferencias políticas.
Nota: 6,3
Esto produjo un efecto inédito en el equipo, algo más propio del Madrid o el Barça; sospechas por parte de algunos de que una parte no afín (política no deportiva por supuesto) deseaba ver el fracaso del Granca. Nada más lejos de la realidad, pero este pernicioso efecto fue lo más parecido a un acercamiento a los grandes que tuvo el equipo amarillo.
Como nosotros si nos vemos capaz de procurar separar nuestras valoraciones deportivas de las políticas pasare a exponerlas. Vamos a usar el viejo estilo de las puntuaciones del colegio, de cero a diez y dividiendo las tres competiciones sacando una media final.
Copa del Rey
La primera competición fue la Copa del Rey en la que caímos a las primeras de cambio ante un Joventut fuerte pero con una plantilla no superior a la nuestra. La clasificación deportiva fue in extremis cumpliendo los mínimos exigibles.
Nota: 6
Eurocup
La Eurocup fue otra cosa, excelente. Se cumplió por encima de los exigibles y las competiciones domesticas están demostrando que los rivales no eran para nada peritas en dulce. Solo el perder la final evita la máxima nota.
Nota: 9
ACB
En la ACB nuevamente apuros para clasificar a playoff, el mínimo que podríamos pedir a una de las mejores plantillas que hemos tenido.
Nota: 5
Esto nos da una valoración final y creo que bastante justa de 6,3. Algunos la subirían a 7 otros la rebajarían a 6 pero se arriesgan a descubrir sus preferencias políticas.
Nota: 6,3
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