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jueves, 11 de febrero de 2016

Mitos para mitómanos

Si hay una cosa que no se debe hacer nunca es comparar equipos, jugadores o entrenadores de distintas épocas. Es injusto, descontextualizado, estéril, tendencioso y absolutamente improductivo... Y como estas son las características más pronunciadas de mi personalidad me pongo a ello.

Empiezo por lo gordo. ¿cual es el jugador de más calidad de la historia del Granca? ¿Jayce Carrol? Yo me inclino por otro. uno que fue elegido en séptima posición en el draft por Cleveland. Uno que en la Final Four  de la NCAA anotó treinta y seis puntazos. Un mito de poco más de metro noventa que lideró varias temporadas  la tabla de anotación ACB llegando a promediar más de veintiséis puntos por partido. Un tipo con una clase NBA al servicio de nuestro club. un tipo nacido en el neoyorkino barrio del Bronx. Un tipo llamado John Morton Jr.

¿El mejor jugador interior? Esta es difícil porque muchos son los que han pasado dejando clara su clase  y trabajo. Superclases como Deon Thomas, canteranos nivel NBA como Joel Freeland, mitos vivos y en activos como nuestro capi Thaph Savané,  Anotadores inagotables como Willie Jones. Pero yo me dejo llevar por un argumento de peso, indiscutible e irrebatible; el sentimental. y esto me lleva de nuevo al mítico barrio de la capital del mundo donde se crió mi pivot favorito: Greg Everett Steward, Gregorio para todos. Una mano de seda, Un primer paso inverosímil y un conocimiento del juego envidiable.Eso sí y antes de que el co redactor jefe de este blog me deniegue el saludo el segundo; Thaph.

Por último el base, puesto clave del que tampoco tenemos queja pues muchos han sido los que han dirigido nuestros designios en la cancha. Algunos han crecido desde abajo como Bellas  o Berni Hernández. Otros repletos de clase como Marcus Norris o el actual Oliver.  Pero desde mi nada modesto punto de vista (para que nos vamos a engañar) el mejor, el que más daba con menos argumentos físicos. El que iba siempre varios segundos por delante de los demás. El que llevaba la Espasa Calpe en la cabeza era el mítico Gonzalo Martinez.

martes, 27 de octubre de 2015

La normalidad ha vuelto

Himar Ojeda durante el último partido de Eurocup  21/10/15
La normalidad ha vuelto al CB Gran Canaria tras el periodo de Lucas I, el Bravo. Dice el refranero patrio que “es de bien nacido ser agradecido” y la verdad es que al Granca como institución es un aspecto que a veces le cuesta. Mucha culpa tendrá lo politizado de nuestro club y es que los cambios de inquilino en el Cabildo traen consigo que alguno te salga rencoroso con el adversario.

Pero como decimos, la normalidad ha vuelto al club*. Lo decimos porque por segundo partido consecutivo (primera jornada ACB y partido de Eurocup de este pasado martes) hemos visto a Himar Ojeda pulular con libertad por los pasillos del Gran Canaria Arena, con esa “licencia” que su trabajo y éxitos deberían haber garantizado siempre.

Puede que alguno no tenga muy claro quién es este tal Himar: ¡Ya le vale! Poquísima cabeza…

Los éxitos de nuestro Granca durante la temporada empiezan a cimentarse mucho antes, en verano o incuso meses o años antes, ¿cómo? Cómo seguro habrá percibido, amigo o amiga lectora, el Granca, hasta hace dos añitos, no contaba precisamente con un presupuesto puntero y, año tras año, perdía a sus grandes estrellas que tomaban rumbo a los grandes equipos de Europa (grandes, sobre todo, en el monedero). Estas estrellas debían ser repuestas para que se volvieran a marchar y así en un ciclo sin fin. Recordemos algunas estrellas fugaces: Carl English, Jaycee Carroll, Marcus Goree, Will McDonald, Mike Bramos, Bud Eley (enorme Eley, ¡Qué crack!) Jackson Vroman (malogrado este verano, DEP), James Agustine, Niklas Caner-Medley, Melvin Sanders… que no, que lo de Melvin es broma, jeje, solo se recuerda su paso por el Granca por esa pedrada en los play-off contra Málaga.

Pues bien, ante la tragedia vital de los aficionados de perder por ejemplo a Bud Eley, traer a Marcus Goree, tal vez de lo mejorcito que ha vestido de amarillo, es mérito del director deportivo. Un señor que desde mucho antes de que nadie en la isla tenga noticias de un jugador, él ya lo anda espiando en la NCAA o donde se tercie, viendo su evolución y madurez para intentar recoger la fruta justito antes de que venga el Madrid con un camión repleto de dinero a llevárselo a agitar toallas.

Esta tarea es vital de forma muy especial en clubs como el nuestro, pues es uno de las aspectos claves que explican por qué el Granca ha crecido tanto en estos últimos 20 años.

En la temporada 2007-2008, Berdi Pérez, actual director deportivo, deja el club en busca de prados más verdes (nunca mejor dicho, pues se iba al CB Malaga). El miedo se aferra al corazón de los seguidores amarillos (vamos, que nos acojonamos vivos) pues se le tenía por algo parecido a un milagrero. Uno de los miembros del Staff técnico del club se hará cargo de esa parcela, un vecino de mi bonito pueblo, Santa Brígida: Himar Ojeda.

“Apenas” trajo gente importante al equipo respecto a la lista anterior: Carl English, Nik Caner-Madley, James Agustine, Jaycee Carrol, Will Mcdonald, CJ Wallace, Xavi Rey, Tomás Bellas, Spencer Nelson y si, Melvin Sanders… Todos tenemos derecho a meter la pata.

Antes de acabar la temporada 2011-2012 ya había sido el cambio de inquilino en el Cabildo y llegó el periodo de Lucas I, el Bravo. El aventurado hijo del que era Presidente del Cabildo es muy aficionado al baloncesto y al Granca. Por ello se tomó el club y el MundoBasket, como su particular plataforma de publicidad y como una muy realista versión del PC Basket.

Aquellos que “molestaban” por razones que sospechamos pero que, por no poder probarlas, vamos a callar, fueron expulsados. Himar Ojeda fue uno de los dos ejemplos más claros de esta “política” junto a Pedro Martínez (Su historia merece un post, que ya haremos).

De Himar se dijo de todo, vamos, que menos matar a Manolete se le acusó de todo dejándole casi por incompetente. Años más tarde el club debió aceptar un pacto para no perder un juicio por despido improcedente.

Curiosamente este “incompetente” se fue para el Club Estudiantes donde logró, con poco más de cuatro perras, sacar del descenso a un equipo condenado y meterlo en Copa del Rey ni más ni menos. Un “alegrón” para la “Demencia” estudiantil.

Ojeda se prestó a ser parte del "premio" de un sorteo de club y vio y comentó un partido con dos aficionados.
Fíjense cuan malo debe ser este profesional que ahora malvive trabajando para Atlanta Hawks, una franquicia de una liga mediocre llamada NBA. Si es que el gran Lucas tenía razón al echarle.

Ver a nuestro querido Himar Ojeda pasear por el Gran Canaria Arena es signo, inconfundible, de que el sentido común vuelve a reinar en el club y trata como es debido a alguien importantísimo para su Historia, pues muchos de sus mejores años han sido con él al mando y, ¿qué menos?, que tenerlo siempre que quiera entre nosotros.

Eso sí, no quiero acabar estas líneas, no sea que nos lea el satauteño de Atlanta, sin afirmar mi rencor sin fin por llevarse tan pronto a Edy Tavares y decirle en tono de amenaza: A Alen Omic se le mira, pero no se le toca ¿eh?


*La "normalidad" no llegará hasta la reconciliación con todos. Aun ansiamos ver a “Gregorito” Stewart en el GCA y, porque no, su número 11 colgando junto al de 20 de Jim, ¡oh, Jim!

sábado, 8 de agosto de 2015

La plantilla ya está lista

Parece que salvo algún detalle (probable salida de Urtasun) la plantilla del Granca ya está completada. Si tradicionalmente el comienzo de una nueva temporada venia de la mano de profundos cambios en los nombres rotulados en las camisa amarillas esta no será una excepción, aunque si que algo diferencia el espíritu de estos cambios.

La precariedad económica marcaba la agenda del director deportivo de turno, obligando a sondear hasta el mismo núcleo el mercado de jugadores nacionales e internacionales, dando con esta labor con un sin fin de jugadores que han marcado al equipo, la liga y en no pocas ocasiones el baloncesto europeo. Jugadores a los que muchos denostaban (como Bellas del que se llegó a decir que no valía ni para LEB) han demostrado que tenían el talento y las ganas de trabajar suficientes para ser uno de los mejores bases de la liga.

Cambiábamos a los que consagrábamos por los que íbamos a consagrar, siempre (o casi) elevándonos un peldaño en el proceso, léase English por Carroll o Moran por Newley. El denominador común es casi siempre que se trata de jugadores desconocido o que al menos lo son poco. Esto se ha repetido en nuestras plantillas salvo en contadas e ilustres ocasiones pero incluso en estas se trataba de jugadores que habían iniciado el tramo final de sus carreras.

Este año, sin embargo, algo parece diferente. Los nombres son consagrados sí, pero su edad aun es escasa. Pese a que el mercado baloncestista está a la baja esto, sin duda, encarece la plantilla. ¿Garantiza esto los resultados? Evidentemente no. Otros equipos de clase media y algunos de la élite se llevaron buenos revolcones con esta política, lo que nos debería mantener con la guardia alta y ser más intensos si cabe en el trabajo diario, solo eso garantiza un buen resultado, no un apellido más o menos celebre.

Pese a ello la plantilla es amplia, equilibrada y con solvencia en todos los puestos. Pangos está lleno de talento anotador pero carece de experiencia tanto profesional como en el baloncesto europeo. Rabaseda y Aguilar han pasado unos años un punto irregulares pese a sus indudables capacidades. Omic, aun siendo muy joven, ya atesora bastante experiencia pero será difícil olvidar a Big Edy. Savané... bueno a Taph ni un pero, que viene en letras de oro en el libro de estilo de Grancamentarios.