Una de las diferencias que siempre me había llamado la atención entre el baloncesto NBA y el practicado en el viejo continente, al menos en los últimos veinte años, era la importancia de las estrellas en el peso de los ataques de sus respectivos equipos. Mientras en Europa las anotaciones individuales iban cayendo en la NBA se mantenían o incluso aumentaban. Temía para mí que ningún equipo yankie pudiera hacerse con el anillo sin contar en sus filas al menos con tres jugadores de nivel All Star y que de ellos al menos uno fuera uno de los cinco mejores jugadores de la liga. En junio la realidad me daba la razón, miremos los ganadores desde los ochenta y chequemos sus plantillas para dar fe de esta realidad de perogrullo.
En esto el señor Popovich, entrenador jefe de los San Antonio Spur, se encuentra con un equipo formado principalmente por tres grandes estrellas pero en claro declive, sobre todo, dos de ellas. Lo habitual es reconstruir pero se ve que le da pereza y prefiere cambiar las reglas habituales de plantear los ataques NBA. Nada de aclarados continuas, ni dos contra dos. tampoco forzar penetraciones basadas en el potencial físico de algún súper atleta. Vamos a recurrir a algo revolucionario. Innovador. Inaudito. Juego en equipo. Cinco jugadores moviéndose en una coreografía clásica, pasando y cortando como si fuera gratis. Extra pass, dentro/fuera, los botes reducidos al mínimo, vamos, que las defensas rivales no entendían qué demonios estaba pasando. Porque no le daban el balón a Duncan o Parker para jugar a lo que sabemos defender, cuáles son los jugadores a los que flotar en las ayudas, ¿ninguno? ¿en serio? y los suplentes juegan a lo mismo con lo que aunque mantengas el tipo con tus estrellas te matan cuando descansan. Una revolución retomando los conocimientos básicos. Cinco contra cinco, están locos estos Spurs.
Y ahora lo Warriors. Ya, ya sé que Curry, Green y Thompson son estrellas, de hecho Curry es la mayor estrella del momento, pero su juego no es muy diferente. Balón en constante movimiento, poco bote y mucho pase, ataques rápidos y poco habituales en su concepción. Cada hombre que salta a la cancha, cada uno de ellos es una amenaza muy real y no te conviene olvidarlo porque como te centres en hacer ayudas a las estrellas los van a encontrar y te matarán, eso sí, con una dulce sonrisa en los labios ya que estos chicos se lo pasan pipa jugando. Además el Señor Stephen Curry ha abierto un melón curioso: los lanzamientos ultra lejanos, a más de nueve metros y no por imperativo de fin de posesión, no, por pura factibilidad. Si tu porcentaje a esta distancia es claramente superior al cincuenta por ciento (llegó a sobrepasar el sesenta entre nueve y quince metros durante esta temporada) es una opción muy difícil de defender y amplía el campo notablemente, lo que en un juego tan colectivo y con tantas amenazas es casi definitivo.
El baloncesto ya es un juego antiguo, pero tengo la sensación de que algo nuevo está aconteciendo, algo fantástico e ilusionante. Si los triunfos continúan llegando, el mundo del baloncesto cambiará para adaptarse y en mi opinión sería muy bueno para nuestro juego.
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jueves, 31 de marzo de 2016
jueves, 17 de marzo de 2016
Deja el sillón y coge el balón
Los aficionados al baloncesto somos una especie, que aunque no estemos en vías de extinción, sí que somos una pequeña pulga, en comparación a ese otro deporte de equipo y balón, del que todo el mundo habla. Quizás por ello, algunos de nosotros tenemos una carencia al sectarismo y el ataque preventivo que es poco racional y menos sano, pero es que no es fácil encontrar con quién y cuándo hablar sobre baloncesto, solo sobre baloncesto.
Los aficionados al otro deporte ya citado lo tienen fácil; quieran o no, su afición los persigue allá a donde vayan, y si se trata, como quiero tratar en esta humildes líneas, de pasar de la tertulia, o el visionado a la práctica, aún les es más fácil. Si llevas una pelota —de esas pequeña que asumen con dignidad que se les patee— a una cancha con porterías, no tardarán en aparecer gentes de todas las edades dispuestas a disputar encuentros no faltos de dignidad, y calidad técnicas. A los que nos gusta el basket no nos resulta tan fácil y eso que no hay un deporte colectivo que requiera menos infraestructura; una canasta en estado digno, un suelo con las líneas garabateadas, con más o menos acierto, y una estructura, lo suficientemente estable, para que rodillas y tobillos no se vean abocados a visitar las salas de urgencias cercanas.
En todas las ciudades hay sitios que reúnen estas características; en Las Palmas de GC, hay dos por encima de otras: Churruca y Alcaravaneras, son sitios de reunión habitual. En sitios así, es fácil encontrar con quién jugar y el nivel es más que digno —en ocasiones demasiado, pues no es extraño encontrar a profesionales o ex, sentando cátedra; recomiendo encarecidamente buscar en youtube vídeos del gran Greg Stewart en la Ciccer dándolo todo—.
Este juego nuestro es bastante exigente a nivel físico y aunque, tengo que reconocer que mi estado de forma es algo mejor que el de la mayoría de mi edad, no es ese el motivo que me permite, o nos permitiría a todos, disfrutar del juego fuera de una cómoda poltrona. El verdadero motivo, es que es muy, pero que muy, divertido. Medirse a otro siempre me lo ha parecido y eso que en este juego tengo casi siempre las de perder —apenas ciento sesenta centímetros son los que puedo oponer a mis rivales—. Lo importante es disfrutar, tratando de emular a los Curry de turno cascándose triples in your face o atacando el aro cual Westbrook de todo a cien. Si te gusta el baloncesto y tu salud te lo permite, no lo dudes, busca dónde, busca con quién y a por ello. Siempre necesitamos a alguien nuevo al que intentar machacar... o que nos machaque, claro.
Los aficionados al otro deporte ya citado lo tienen fácil; quieran o no, su afición los persigue allá a donde vayan, y si se trata, como quiero tratar en esta humildes líneas, de pasar de la tertulia, o el visionado a la práctica, aún les es más fácil. Si llevas una pelota —de esas pequeña que asumen con dignidad que se les patee— a una cancha con porterías, no tardarán en aparecer gentes de todas las edades dispuestas a disputar encuentros no faltos de dignidad, y calidad técnicas. A los que nos gusta el basket no nos resulta tan fácil y eso que no hay un deporte colectivo que requiera menos infraestructura; una canasta en estado digno, un suelo con las líneas garabateadas, con más o menos acierto, y una estructura, lo suficientemente estable, para que rodillas y tobillos no se vean abocados a visitar las salas de urgencias cercanas.
En todas las ciudades hay sitios que reúnen estas características; en Las Palmas de GC, hay dos por encima de otras: Churruca y Alcaravaneras, son sitios de reunión habitual. En sitios así, es fácil encontrar con quién jugar y el nivel es más que digno —en ocasiones demasiado, pues no es extraño encontrar a profesionales o ex, sentando cátedra; recomiendo encarecidamente buscar en youtube vídeos del gran Greg Stewart en la Ciccer dándolo todo—.
Este juego nuestro es bastante exigente a nivel físico y aunque, tengo que reconocer que mi estado de forma es algo mejor que el de la mayoría de mi edad, no es ese el motivo que me permite, o nos permitiría a todos, disfrutar del juego fuera de una cómoda poltrona. El verdadero motivo, es que es muy, pero que muy, divertido. Medirse a otro siempre me lo ha parecido y eso que en este juego tengo casi siempre las de perder —apenas ciento sesenta centímetros son los que puedo oponer a mis rivales—. Lo importante es disfrutar, tratando de emular a los Curry de turno cascándose triples in your face o atacando el aro cual Westbrook de todo a cien. Si te gusta el baloncesto y tu salud te lo permite, no lo dudes, busca dónde, busca con quién y a por ello. Siempre necesitamos a alguien nuevo al que intentar machacar... o que nos machaque, claro.
jueves, 10 de marzo de 2016
Podcast, el baloncesto hecho radio
Dos de las cosas que me convirtieron en un adolescente excéntrico, peculiar, o simplemente raro, como un informático ligón eran,que me gustaba la radio y el baloncesto; no la tele y el fútbol, como a cualquier español de bien, sino esas opciones estrafalarias propias de gente de mal vivir. Otras muchas rarezas me adornaban en mis primeros años, pero hoy voy a dedicarme a parlotear sobre la relación entre el basket y la radio, concretamente una modalidad de los tiempos modernos dominados por la magia y la brujería , a los que los más dóciles denominan en internet: Los Podcast.
No hace demasiado tiempo —o sí , ya no lo recuerdo bien— mis podcast eran analógicos, a base de casettes y observación estricta de los horarios radiofónicos. Un despiste, no le dabas la correspondiente vuelta a la cinta, y te perdías gran parte de tu programa favorito. Horas enteras de Gomaespuma, o del programa de Julia Otero, desaparecieron entre esos períodos de despistes.
También escuchaba programación deportiva pero, no nos engañemos, en los programas llamados deportivos,—este adjetivo se utiliza como sinónimo de fútbol dejando el resto de modalidades en una marginalidad inaguantable— solo existe un tema.
Pero aparecieron los podcast y los amantes de la radio, ya no dependíamos del reloj para disfrutar de nuestros programas favoritos. A cualquier hora y día podíamos disfrutar de ellos, no solo de ellos sino de espacios nuevos que habitualmente no tenían hueco en las parrillas radiofónicas.
Actualmente escucho tres podcast baloncestísticos. Con devoción y fidelidad; "Tirando a fallar", "Showtime" y "Playbasket". Cada uno diferente, con sus puntos fuertes y flojos pero con la característica común del amor por el baloncesto.
La cadena SER tiene a Playbasket y su equipo encabezado por Paco Jo Delgado como referente del mundo del balón naranja. Habitualmente, es el más largo, lo que para mí no es un problema; al contrario, que os quede claro. Me gusta especialmente las tertulias tanto la de ACB como La de NBA, y el tono desenfadado de sus componentes. Es el programa que dedica más tiempo al baloncesto femenino, con la encantadora y risueña Isa Sánchez, —pocas risas más contagiosas que la de la andaluza. Por poner defectos, señalaría que la entradilla es demasiado larga y que,sinceramente, para saber los resultados de los partidos no necesitamos un podcast; defecto de periodista ortodoxo.
La Cope defiende Showtime. Cualquier programa que cuente entre sus colaboradores con al maestro Paniagua, ya tiene el programa hecho —no se puede saber más— pero si por añadidura sumas su director Albert Díez, a Rubén Parra, y a la frescura hecha mujer; Pilar Casado, te tiene que salir bien a la fuerza. Las entrevistas, sobre todo cuando se involucra Pilar, son muy cercanas. Las opiniones sobre la NBA del profesor Paniagua sientan cátedra —solamente recuerdo estar en desacuerdo con él cuando señaló las similitudes, que yo no acabo de ver entre Tavares y Omic—. A veces, los especiales del recuerdo de la NBA se me hacen largos; lo digo solo por dar un poco de caña...que luego me acusan de pelota.
El decano de los podcast es, Tirando a Fallar, y el único, que actualmente se emite en directo de forma continua. Por eso mismo, es el más corto, y me fastidia bastante;como mínimo, le daría media hora más. Lo que más me gusta con diferencia son los programas "Out Season", alejados totalmente de la actualidad, y hablando,únicamente de baloncesto en estado puro, baloncesto con la gente del baloncesto; yo de eso haría un programa aparte, tertulias sin reloj, hasta que se desmaye uno. Solo entonces se les permitiría parar.
En definitiva, tener más de tres horas de radio a la semana es una gozada, si pudieran huir, dentro de lo posible, de la actualidad, y dedicarle ese tiempo al coloquio intemporal del baloncesto...mejor; si se evitan cualquier mención al "tirano" fútbol...grandioso; abandonar el baloncesto sería pecado, solo le perdono a Azpitarte, sus comentarios gastronómicos,—otra pasión admirable—, si bien le afeo, que siempre lo haga desde el punto de vista del comensal y no desde los fogones, atrévete Vicente a dar el paso. Ven al lugar donde algunos "si" somos fuertes.
Seguid así, sacarles más horas a los jefes y como dijo Pepu, Hablad de BALONCESTO.
No hace demasiado tiempo —o sí , ya no lo recuerdo bien— mis podcast eran analógicos, a base de casettes y observación estricta de los horarios radiofónicos. Un despiste, no le dabas la correspondiente vuelta a la cinta, y te perdías gran parte de tu programa favorito. Horas enteras de Gomaespuma, o del programa de Julia Otero, desaparecieron entre esos períodos de despistes.
También escuchaba programación deportiva pero, no nos engañemos, en los programas llamados deportivos,—este adjetivo se utiliza como sinónimo de fútbol dejando el resto de modalidades en una marginalidad inaguantable— solo existe un tema.
Pero aparecieron los podcast y los amantes de la radio, ya no dependíamos del reloj para disfrutar de nuestros programas favoritos. A cualquier hora y día podíamos disfrutar de ellos, no solo de ellos sino de espacios nuevos que habitualmente no tenían hueco en las parrillas radiofónicas.
Actualmente escucho tres podcast baloncestísticos. Con devoción y fidelidad; "Tirando a fallar", "Showtime" y "Playbasket". Cada uno diferente, con sus puntos fuertes y flojos pero con la característica común del amor por el baloncesto.
La cadena SER tiene a Playbasket y su equipo encabezado por Paco Jo Delgado como referente del mundo del balón naranja. Habitualmente, es el más largo, lo que para mí no es un problema; al contrario, que os quede claro. Me gusta especialmente las tertulias tanto la de ACB como La de NBA, y el tono desenfadado de sus componentes. Es el programa que dedica más tiempo al baloncesto femenino, con la encantadora y risueña Isa Sánchez, —pocas risas más contagiosas que la de la andaluza. Por poner defectos, señalaría que la entradilla es demasiado larga y que,sinceramente, para saber los resultados de los partidos no necesitamos un podcast; defecto de periodista ortodoxo.
La Cope defiende Showtime. Cualquier programa que cuente entre sus colaboradores con al maestro Paniagua, ya tiene el programa hecho —no se puede saber más— pero si por añadidura sumas su director Albert Díez, a Rubén Parra, y a la frescura hecha mujer; Pilar Casado, te tiene que salir bien a la fuerza. Las entrevistas, sobre todo cuando se involucra Pilar, son muy cercanas. Las opiniones sobre la NBA del profesor Paniagua sientan cátedra —solamente recuerdo estar en desacuerdo con él cuando señaló las similitudes, que yo no acabo de ver entre Tavares y Omic—. A veces, los especiales del recuerdo de la NBA se me hacen largos; lo digo solo por dar un poco de caña...que luego me acusan de pelota.
El decano de los podcast es, Tirando a Fallar, y el único, que actualmente se emite en directo de forma continua. Por eso mismo, es el más corto, y me fastidia bastante;como mínimo, le daría media hora más. Lo que más me gusta con diferencia son los programas "Out Season", alejados totalmente de la actualidad, y hablando,únicamente de baloncesto en estado puro, baloncesto con la gente del baloncesto; yo de eso haría un programa aparte, tertulias sin reloj, hasta que se desmaye uno. Solo entonces se les permitiría parar.
En definitiva, tener más de tres horas de radio a la semana es una gozada, si pudieran huir, dentro de lo posible, de la actualidad, y dedicarle ese tiempo al coloquio intemporal del baloncesto...mejor; si se evitan cualquier mención al "tirano" fútbol...grandioso; abandonar el baloncesto sería pecado, solo le perdono a Azpitarte, sus comentarios gastronómicos,—otra pasión admirable—, si bien le afeo, que siempre lo haga desde el punto de vista del comensal y no desde los fogones, atrévete Vicente a dar el paso. Ven al lugar donde algunos "si" somos fuertes.
Seguid así, sacarles más horas a los jefes y como dijo Pepu, Hablad de BALONCESTO.
jueves, 8 de octubre de 2015
El maltrato de la tele
En el momento en que perpetro estas líneas aún no sabemos cómo veremos el baloncesto ACB en los próximos años. Anuncian que el acuerdo con Movistar será de tres años aunque en la presente temporada se mantendrá el acuerdo con TVE.
A bote pronto un baloncesto exclusivamente de pago, no solo es injusto con el aficionado que no pueda permitirse abonar las cuotas de una televisión de pago, si no que corremos un importante riesgo de acabar definitivamente con la afición al baloncesto en nuestro "futbolero" país.
Pero he de ser justo. Hace unos años, más de los que la memoria de los aficionados jóvenes son capaces de registrar en su tierno disco duro neuronal, ya se vio la ACB por CANAL + y su trabajo fue estimable. Innovación tecnológica en las retransmisiones, programas de atención monográfica y periódica, reportajes de buena factura, horas de atención mediática. Lo que cualquiera con un poco de interés en vender un producto, que me resisto a no creer de calidad, haría para despertar la atención del público potencial que tiene este deporte que, como podemos comprobar cada verano, cuando la ÑBA hace de las suyas, goza de una salud no tan mala como parece hacernos ver algunos.
Sin embargo la tele pública se dedica a hacer justo lo contrario. A cambiar los horarios de los partido sistemáticamente, a unas retransmisiones burdas y sin profundidad, a una magra atención mediática siempre y cuando no se les ponga a tiro cualquier otra cosa que estimen más importante (y lo hacen casi siempre), y a un pre y pos partido precipitado cuando no inexistente.
Algunas calenturas no hemos llevado los aficionados del Granca al buscar en la parrilla de programación el partido correspondiente de la Eurocup y toparnos con un épico encuentro de waterpolo o uno de tenis en riguroso diferido. "Es que el basket no interesa" argumentan para disculpar sus desmanes, pero pretenden vender un burro; del que ni hablan bien ni enseñan siquiera.
En definitiva, que podemos dar por seguro que igual que hacen con la NBA desde hace tiempo o con la Euroliga desde hace menos, los chicos del plus harán un gran trabajo. Pero será estéril si no se las arreglan para que sea asequible a todos los aficionados además de lograr, en el poseso, invocar nuevos seguidores de un espectáculo apetecible sin duda alguna. Si no lo consiguen o si por tener que pagar o piratear se borran aún más televidentes, el baloncesto español estará condenado a la intrascendencia, equivalente a la muerte en vida.
A bote pronto un baloncesto exclusivamente de pago, no solo es injusto con el aficionado que no pueda permitirse abonar las cuotas de una televisión de pago, si no que corremos un importante riesgo de acabar definitivamente con la afición al baloncesto en nuestro "futbolero" país.
Pero he de ser justo. Hace unos años, más de los que la memoria de los aficionados jóvenes son capaces de registrar en su tierno disco duro neuronal, ya se vio la ACB por CANAL + y su trabajo fue estimable. Innovación tecnológica en las retransmisiones, programas de atención monográfica y periódica, reportajes de buena factura, horas de atención mediática. Lo que cualquiera con un poco de interés en vender un producto, que me resisto a no creer de calidad, haría para despertar la atención del público potencial que tiene este deporte que, como podemos comprobar cada verano, cuando la ÑBA hace de las suyas, goza de una salud no tan mala como parece hacernos ver algunos.
Sin embargo la tele pública se dedica a hacer justo lo contrario. A cambiar los horarios de los partido sistemáticamente, a unas retransmisiones burdas y sin profundidad, a una magra atención mediática siempre y cuando no se les ponga a tiro cualquier otra cosa que estimen más importante (y lo hacen casi siempre), y a un pre y pos partido precipitado cuando no inexistente.
Algunas calenturas no hemos llevado los aficionados del Granca al buscar en la parrilla de programación el partido correspondiente de la Eurocup y toparnos con un épico encuentro de waterpolo o uno de tenis en riguroso diferido. "Es que el basket no interesa" argumentan para disculpar sus desmanes, pero pretenden vender un burro; del que ni hablan bien ni enseñan siquiera.
En definitiva, que podemos dar por seguro que igual que hacen con la NBA desde hace tiempo o con la Euroliga desde hace menos, los chicos del plus harán un gran trabajo. Pero será estéril si no se las arreglan para que sea asequible a todos los aficionados además de lograr, en el poseso, invocar nuevos seguidores de un espectáculo apetecible sin duda alguna. Si no lo consiguen o si por tener que pagar o piratear se borran aún más televidentes, el baloncesto español estará condenado a la intrascendencia, equivalente a la muerte en vida.
martes, 16 de junio de 2015
Presentación
Hoy arrancamos este blog. Un proyecto que pretende ser algo similar al altavoz de tantas conversaciones y
opiniones respecto al Granca, sus jugadores, su pasado y, en general, sobre
BA-LON-CES-TO, que hemos tenido en los pasillos del CID y ahora en el Gran
Canaria Arena.
No pretendemos sentar cátedra, ni hacer del deporte-espectáculo
algo trascendente: no encontrarás aquí enfados de esos que no dejan dormir, ni
la espuma saliendo de la boca al más puro estilo “El chiringuito de jugones”.
Queremos tratar nuestra afición desde lo que es, un espectáculo
apasionante pero intrascendente. Una forma de desconectar del mundo durante un
rato para poder disfrutar sin importar del resultado.
Hablaremos, sobre todo, del Granca pero no únicamente. El
resto de la liga, polémicas, NBA y cualquier otra cuestión que nos llame la
atención en el mundo del basket, siempre de forma desenfadada, desde el mismísimo
centro del barrio del criterio y permitiéndonos el lujo de ser irreverentes
siempre que se tercie.
Hoy comenzamos esta insensatez. Esperamos que nos sigan.
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