Ya están aquí los Play-Off. No hace tanto, simplemente jugarlos era para nosotros motivo
de celebración entusiasmada y fruto de mucho esfuerzo. En cambio, ahora los
afrontamos con las altas expectativas que crean haber sido finalistas de Copa
ACB, semifinalistas de Eurocup (finalistas hace sólo un año) y una, tal vez no
muy fundamentada, sensación de estar unos escalones más arriba que hace tan
solo un par de años.
La realidad es que nos enfrentamos a esta primera
eliminatoria a tres partidos en una situación, como siempre, de humildad ante
un rival que nos supera en todos los aspectos: mejor plantilla, presupuesto,
pabellón más grande y con mucha más asistencia promedio y absoluta.
La humildad fue siempre una seña de identidad del Granca.
Hacer las cosas pasito a pasito, “al golpito” que decimos en esta tierra, y sin
creernos nada nunca. Era una forma de disfrutar y valorar cualquier éxito el
doble. Sobrevivir para una nueva batalla era razón suficiente como para irse
muy contentos para casa al salir del CID.
Este fin de semana pasado, cuando el Fuenla logró
clasificarse para el Play-Off mientras ya estaban lamiéndose heridas en el
vestuario, vimos como una afición y un equipo puede celebrar como locos un enorme
éxito. Lo celebraron casi como si hubieran ganado un título, es más, lo
celebraron mucho más que cuando el Madrid o el Barça gana un título.
¿Hemos perdido esta humildad? ¿Nos empezamos a creer lo que
no somos porque tenemos un pabellón más grande y bonito? Este año no hemos “sacado”
al equipo a pista en ningún momento pese a los enormes éxitos cosechados, hemos
asumido que entrar en play-off o Copa es lo más normal del mundo. Llegamos a
las semis de Eurocup y casi remontamos un partido imposible y nos fuimos para casa como si
fuera un resultado más. ¿Hemos dejado de ser el Granca?
Yo me críe con un Granca y un CID que era una familia y se
apoyaba en los momentos más duros, cuando las cosas no salían como soñábamos.
Ahora que salen casi perfectas ¿ya no disfrutamos igual?
Veré por la tele y en mi asiento del GCA este PlayOff con
nervios e ilusión, creyendo que luchamos contra un gigante pero pensando que
ese enorme club puede caer.
No sé si ganaremos o si perderemos, si el domingo acabará la
temporada, si quedará un partido o si estaremos pensando ya en las semis. Lo
que si tengo muy claro, es que yo me quedaré cuando el equipo se vaya,
esperando ver ese espíritu de la marea amarilla renacer y llamar al equipo para
salir de nuevo.


