Tras una mala racha durante el periodo navideño, se nos avecina, casi sin avisar,
uno de los dos partidos más esperados para muchos. El domingo juega aquí el todopoderoso Fútbol Club Barcelona, obviamente no Messi y demás, sino su sección de baloncesto empapada en futbodólares como si se fuera a acabar el mundo. Nuestras gradas se llenarán una vez más de ese animal invasor tan molesto y al que hacemos muchas alusiones negativas en este blog: el futbolero.
Es muy probable que algún fan del fútbol se haya pasado por nuestro blog y al leer algún que otro post (o nuestra cuenta de twitter) nos cerrara, pensando en nuestra señora madre, para no volver jamás. Así que no sobra decir a que nos referimos con eso de “futboleros” para que se nos ofendan los “fans” sanos del deporte rey. ¡Ojo! hablamos de “futboleros” no de aficionados al fútbol, no nos liemos que luego llegan las cartas amenazantes.
“Futbolero” es al deporte lo que el cuñado es a las comidas familiares. Hijo de la ancestral tradición sabelotodo de nuestra vetusta cultura patria, y de una prensa deportiva en demasiados casos repulsiva, es capaz de opinar sin fundamento alguno de cualquier cosa, incluido nuestro amado baloncesto.
Si no pasaran de opinar sin fundamento, no serían mucho peor que alguna tertulia deportiva (o incluso política), el problema fundamental es que tienden a ser muy faltones. Recuerdo con mucho agobio y vergüenza ajena, como hace unos buenos años jugando el Granca contra un Barça o un Madrid (no recuerdo el detalle) había un señor enfudado en su camisa futbolera gritando “gandul” y “mono” a nuestro amor platónico Taph Savané. El insulto racista ni lo comento porque define exclusivamente al “pre-sapiens” que lo pronunció, pero lo de gandul es un topicazo futbolero (Ley Universal futbolera: Si el rival te supera, nunca es porque sea mejor o esté en mejor momento, es exclusivamente porque eres un gandul).
El futbolero faltón no para de gritar sandeces durante todo el partido, es una autentica tortura si te toca cerca. Además, para mayor crueldad, el futbolero se cree gracioso y hace bromas sin puñetera gracia constantemente (vamos, como nosotros en este blog). Estoy seguro de que hay un número de veces concretas que soportaré que alguien grite “eso es tarjeta, árbitro” en una cancha de basket, cuando sobrepase ese límite, implosionaré dejando un manchurrón negro en mi asiento.
Al final, más allá de lo horriblemente molestos que son, de lo volátiles que son (pasamos de ser los mejores a un grupo de vagos de un día para otro), de lo xenófobos que son (“todos estos forrándose y ni un solo canario”) y de lo ofensivos que son continuamente, lo realmente preocupante es la carencia de valores deportivos inoculados por alguna prensa deportiva.
En las teles y radios vemos como se llama “cono” o “topo” a un jugador, como se dice que están para retirarse tras dos partidos malos y tener 28 años. Se realzan y publicitan las polémicas hasta la saciedad para vender periódicos a base de bajezas. Se aplauden las conductas orgullosas e interesadas que generan una suerte de trincheras dañinas para mayores y jóvenes.
Cada vez que viene el Canarias a nuestra cancha entre nuestras aficiones hay comunión, buen rollo e incluso complicidad. Esto no es gratuito, es fruto de que el baloncesto está fuera de estas corrientes de prensa y nuestros públicos aun tienen como prioridad la deportividad, el espectáculo y disfrutar con los valores sanos que pretendía defender el espíritu olímpico.
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martes, 12 de enero de 2016
jueves, 10 de septiembre de 2015
El sueño merengue en la NBA
Estos días se está hablando del interés del Real Madrid en
formar parte de la NBA en un futuro cercano. Esta es una de esas historias
recurrentes, uno de los temas de relleno típicos de la prensa deportiva y de
tertulias de café más cercanos al ámbito del fútbol que del baloncesto, pero aun
así y todo, vamos a analizarlo aunque solo sea por puro divertimento.
Tratemos por un momento de introducirnos en esa cabeza de
dirigente deportivo blanco justo antes de estallar al tratar de entender
términos como "limite salarial" o draft.
Cómo se adentraría en un estado de profunda estupefacción al ver como la organización
americana le explica que los intereses colectivos de la liga en su conjunto tienen
que estar por encimas de los de las franquicias que la componen. Cómo solicita
la intervención de la OTAN para acabar con la deriva bolivariana del
comisionado Silver y sus secuaces en las oficinas neoyorquinas de la NBA
empeñados en un reparto equitativo del dinero de la televisión y demás ingresos
comunes.
El todopoderoso Florentino se haría cruces ante la idea de
no poder comprar a Duran o a Cousin salvándoles de sus destierros en ciudades
pequeñas como Oklahoma o Sacramento. ¿Qué clase de organización trata a todos
sus miembros como iguales? Tampoco el aficionado medio, de origen balompédico a
menudo, entendería que no se internara en un psiquiátrico con urgencia a un general manager que pretendiera hacer un
equipo ganador a tres o cuatro años vista. Que no pasa nada por ser uno de los
peores equipos de la liga porque eso puede ser la clave que haga que gane un
anillo en unas pocas temporadas.
En definitiva creo que se trata de un proyecto utópico y que
nos tocara soportar a los equipos futboleros durante bastante tiempo, al menos
hasta que la Euroliga quiera.
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