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jueves, 28 de julio de 2016

Gregorio

Tremendo susto —del que aún no hemos podido reponernos del todo— el que nos a dado Gregorio Stewart. Estaba cotilleando en Twitter cuando vi la noticia de "La Provincia"; un infarto y un fuerte golpe en la cabeza mientras jugaba una pachanga de baloncesto en Miami. Las noticias son algo confusas, algunas afirman que fue el golpe lo que provocó el infarto, cosa que yo desconocía que fuera posible, pero claro, son muchas las cosas que desconozco. En lo que todas las fuentes coinciden es en que está ingresado en un hospital de la ciudad de La Florida y en que su estado es grave, insisto, nada tranquilizador.

Por desgracia últimamente nos estamos acostumbrando a las malas noticias sobre la salud de ex jugadores. La vida fuera del deporte no siempre es fácil de gestionar y un deportista de élite, con lo que; la extrema exigencia física en su carrera conlleva, tiene que cuidar mucho su cuerpo en la reincorporación a la vida cotidiana. Alimentación, ejercicio moderado; una vida sin excesos. 
  
Pero el caso de Gregorio no puedo verlo con el desapego que te da la distancia. Un deportista, que puedes admirar o al menos apreciar su talento, no deja de ser un desconocido en lo personal, y no es el caso. Vamos a ver, a Stewart no lo conozco personalmente, no somos amigos, ni siquiera hemos intercambiado más palabras que un saludo conciso en la entrada del CID o en el antiguo pabellón de Tamaraceite, pero mi historia con el basquet viene en gran medida marcada por Gregory Everett Stewart. Mi segundo año acudiendo a las canchas, el primero completo, vino marcado por Gregorio y su fuego genial, de apariencia indolente, como dejándose llevar, pero de una clase excelsa.
Con los años mi admiración al chico del Bronx no paró de crecer, los éxitos o fracasos del proto Granca de los ochenta y principios de los noventa venía en gran medida marcada por él. Cuando se acabó su etapa amarilla llegué a ver partidos del Granollers —su destino entonces— sólo para seguir admirando su juego y por una especie de completismo frikie que me alcanza incluso en el mundo de la canasta. Ya casi retirado continuó jugando en Caleta de Fuste y en La Palma, con unos resultados que como se dice en la prensa actual "te sorprenderán". Ya en la actual etapa en ACB del equipo amarillo tuvo un amago de regreso al Granca, estuvo entrenando un tiempo con el equipo, incluso llegó a posar en fotos oficiales. Eso no funcionó por razones poco claras y poco aclaradas. Si quieres puedes ver en youtube vídeos de un redondeado Stewart impartir lecciones de baloncesto en las canchas callejeras de gran Canaria.
En fin, espero que se recupere, que vuelva a su casa en la isla, que en algún momento alguien se decida a dar el homenaje que Gregorio se merece. Hay un veinte luciendo en el Gran Canaria Arena, pronto se le unirá un siete. Quizás haga falta un once que los acompañe, aún estamos a tiempo. Ahora lo sabemos. 

martes, 24 de mayo de 2016

El play-off y las esencias.



Ya están aquí los Play-Off. No hace tanto, simplemente jugarlos era para nosotros motivo de celebración entusiasmada y fruto de mucho esfuerzo. En cambio, ahora los afrontamos con las altas expectativas que crean haber sido finalistas de Copa ACB, semifinalistas de Eurocup (finalistas hace sólo un año) y una, tal vez no muy fundamentada, sensación de estar unos escalones más arriba que hace tan solo un par de años.

La realidad es que nos enfrentamos a esta primera eliminatoria a tres partidos en una situación, como siempre, de humildad ante un rival que nos supera en todos los aspectos: mejor plantilla, presupuesto, pabellón más grande y con mucha más asistencia promedio y absoluta.

La humildad fue siempre una seña de identidad del Granca. Hacer las cosas pasito a pasito, “al golpito” que decimos en esta tierra, y sin creernos nada nunca. Era una forma de disfrutar y valorar cualquier éxito el doble. Sobrevivir para una nueva batalla era razón suficiente como para irse muy contentos para casa al salir del CID.

Este fin de semana pasado, cuando el Fuenla logró clasificarse para el Play-Off mientras ya estaban lamiéndose heridas en el vestuario, vimos como una afición y un equipo puede celebrar como locos un enorme éxito. Lo celebraron casi como si hubieran ganado un título, es más, lo celebraron mucho más que cuando el Madrid o el Barça gana un título.

¿Hemos perdido esta humildad? ¿Nos empezamos a creer lo que no somos porque tenemos un pabellón más grande y bonito? Este año no hemos “sacado” al equipo a pista en ningún momento pese a los enormes éxitos cosechados, hemos asumido que entrar en play-off o Copa es lo más normal del mundo. Llegamos a las semis de Eurocup y casi remontamos un partido imposible y nos fuimos para casa como si fuera un resultado más. ¿Hemos dejado de ser el Granca?

Yo me críe con un Granca y un CID que era una familia y se apoyaba en los momentos más duros, cuando las cosas no salían como soñábamos. Ahora que salen casi perfectas ¿ya no disfrutamos igual?

Veré por la tele y en mi asiento del GCA este PlayOff con nervios e ilusión, creyendo que luchamos contra un gigante pero pensando que ese enorme club puede caer.

No sé si ganaremos o si perderemos, si el domingo acabará la temporada, si quedará un partido o si estaremos pensando ya en las semis. Lo que si tengo muy claro, es que yo me quedaré cuando el equipo se vaya, esperando ver ese espíritu de la marea amarilla renacer y llamar al equipo para salir de nuevo. 

jueves, 12 de mayo de 2016

Pastime paradise (Paraíso pasado)

La pasada semana, escuchando el fantástico programa que hacen los chicos de "Tirando a Fallar", disfruté  de los recuerdos que me iniciaron en esta bendita afición a la que llamamos baloncesto. Esas horas manoseando la revista Gigantes, escudriñando estadísticas, fotos, releyendo artículos una y otra vez. Esas otras horas, interminables, esperando la retransmisión del partido que tanto tiempo llevaba esperando o viendo cuándo el Claret (ahora Gran Canaria), jugaba en casa para subirme a Tamaraceite un par de horas antes del partido y ver a los jugadores de ambos equipos llegar, entre los muchos limpia coches y matadillos, que pululaban por el lugar —ciertamente alguno de ellos, los matadillos, quiero decir, han prosperado increíblemente—. No les pedía autógrafos, menos les pedía una foto; eran demasiado caras para un adolescente ochentero, me conformaba con un saludo furtivo de Willie Jones, Pera Vila, Berdi Pérez o cualquier otro de mis ídolos, locales o foráneos.

El programa con los habituales e ilustres invitados inducía a la evocación romántica, a la nostalgia, pero, y ahora viene el zasca, al autoengaño segador de la memoria. Oyéndolos parecía que el baloncesto vivió en un paraíso ideal en los ochenta, nada menos cierto. A poco que hagamos un poco de memoria y apliquemos un mínimo de pensamiento crítico resolveremos, al menos yo lo hago así, que en la mayoría de los casos el baloncesto actual ha mejorado notablemente.

En aquel baloncesto, como en el actual ,la competición real de la liga no existía. Se limitaba a dos equipos y sólo a veces, de forma muy excepcional, un tercero que procedía a ser convenientemente desmantelado a golpe de seudo realismo económico. En aquel baloncesto el jugador nacido en España era muy mayoritario (sólo dos extranjeros) pero, sin embargo, la calidad de éstos, de forma cuantitativa y cualitativa era claramente inferior a la actual. Cinco o seis grandes jugadores, otra docena de jugadores aceptables y un enorme bajón. La falta de competencia no promueve que los jugadores nacionales mejoren, si no que jueguen los que no lo harían si no fuera por un condicionante reglamentario (véase las ligas más restrictivas y compárese con los resultados del baloncesto español de selecciones en cualquier categoría; en deporte ,la competencia contra más feroz mejor funciona). En aquel baloncesto había carrusel radiofónico, es cierto, pero si no eras del Madrid o Barça mejor que no contaras con ver a tu equipo por la tele de forma continuada, y si lo veías alguna vez, mejor que supieras que iba a ser tratado como los "otros" durante toda la retransmisión. En aquel baloncesto los pabellones no estaban tan ocupados, eran más pequeños, eso sí, pero iban menos espectadores. Esto no es opinable, no dispongo de datos concretos, pero si alguien puede enseñar números de asistencia media, me gustaría verlos. En Gran Canaria el pabellón de Tamaraceite metía muy poca gente, luego en el CID, aunque caben algo más de cinco mil almas, rara vez se llenaba hasta bien entrado el actual siglo y por lo que recuerdo, en el resto de ciudades, incluídas la de los equipos futboleros, pasaba más o menos lo mismo.

En definitiva, la nostalgia es bonita pero poco realista. Por lo general y pese a lo que pudiera hacernos creer la memoria, cualquier tiempo pasado fue PEOR y salvo excepción,  las cosas tienden a la mejorar. Al menos, en deportes; la política, aquí ni mentarla. Así y todo, gracias de nuevo a uno de mis adorados podcast por, como en el cine, las series o las novelas, hacerme soñar con un mundo pasado, tan bonito como poco real.

jueves, 7 de abril de 2016

Gigantes, un viaje juntos


Hace tiempo, en una ciudad muy, muy lejana, un joven, casi un niño, se hizo, vete tu a saber cómo, con una revista sobre baloncesto que le llamó la atención por una entrevista al que era en ese momento, el líder de anotación de una imberbe liga llamada ACB. El jugador, americano, se llamaba Willie Jones y la revista, Nuevo Basket. Esto, al influenciable chaval, lo llevó a curiosear en busca de otras publicaciones similares. Y dió con una. La compró  —vete tú a saber de dónde sacó la pasta, no hablamos de un chico de mucho fiar—, y casualmente, vió que en esa portada, en la que Fernando Martín y Greg Wiltjer pugnaban a brazo partido, figuraba el número uno que testificaba que la andadura de dicha publicación acababa de empezar.

Con los años el joven fue creciendo o envejeciendo para ser precisos y su colección de Gigantes creció con él. No todas las semanas lograba rascar a sus padres las pesetas necesarias para hacerse con un nuevo ejemplar, pero sí que era bastante a menudo. En aquella época, era un forma casi exclusiva de enterarse de lo que pasaba en el mundo de la canasta. Poca televisión, poca radio, poca repercusión mediática y encima, el equipo grancanario, que acogió al incansable anotador de nombre Jones, fuera de la ACB durante un par de años, condenado a la llamada primera división, por aquella época.Internet solo era un sueño de informáticos, cuando los informáticos no se sabía muy bien que eran. Así que solo la "revista" de baloncesto, mantenían al muchacho informado, empollado y casi obsesionado con el baloncesto...bueno, sin casi.

Al tiempo, en un viaje a Madrid, supo que su tío trabajó un tiempo corto en la revista; al principio, en el nacimiento de Gigantes... "Espera que creo que tengo por aquí una cosa" le dijo, mientras rebuscando entre papeles viejos..."Sí, aquí está " afirmó, tras entregarle unas cuartillas de papel grueso  y satinado grapadas entre si. Al chico le sonaba lo que veía, le sonaba mucho. "Pero... coño si esos dos son... si esto es... ¿por qué solo tienen un color?..." Claro coño, ¡son las pruebas fotomecánicas del número uno de Gigantes!  "Para ti, guárdatelas". Y lo hizo.

Así que el chaval, ahora algo menos, al menos en apariencia, guardó lo que pasó por el primer director de Gigantes, y sus manos derechas; entre las que se encontraba su tío. Cuando esto ocurrió, el actual director no estaba allí..., ni aquí, ni en ningún sitio, porque David Sardinero, el muy desvergonzado, es tan joven que ni siquiera había nacido. Valiente desfachatez. Gigantes también es más joven que el pibe canario que protagoniza y escribe estas líneas, pero no mucho más. Gigantes es una revista madura, con personalidad y futuro. El baloncesto, nosotros, la necesitamos.

jueves, 3 de marzo de 2016

Itu Itu Itu...

Foto: http://www.defensacentral.com/
En mis primeras experiencias con el baloncesto el parquet solía ser marrón oscuro, los pantalones de juego parecían calzoncillos, un par de tallas pequeños, y la línea de tres aún no había sido instaurada o acababa de hacerlo —no es necesario afinar más, ya te puedes hacer una idea de mis muchos años en el planeta—. Los primeros partidos que ví en televisión eran los enfrentamientos europeos del Real Madrid y la selección española conquistando Hollywood. En ambos casos, uno de los protagonista era sobre quien hablaré en esta pieza, espero que afinada o al menos, no aburrida. El hermano del líder mediático y comidista Mikel López Iturriaga —Juan Manuel, creo que se hace llamar—. Era parte fundamental de un baloncesto vivo, ágil, y alejado de la dictadura de los físicos  hercúleos, que actualmente y si el profeta Curry no lo impide, seguirán tiranizando el baloncesto.

Pese a la fama y el indeleble apodo Itu no sólo corría el contraataque. Era un jugador que tuvo que competir contra y con unos jugadores míticos del baloncesto español: Epi, Sibilio,Margall (Villacampa en la selección) o Jackson, Townes, Del Corral en su equipo. Y no desentonó cuando los banquillos, no es que no fueran profundos, es que prácticamente eran intrascendentes. Si repasamos estadísticas ochenteras comprobaremos con asombro que raramente jugaban más de siete jugadores por equipo, y que los no titulares probablemente no alcanzarían la decena de minutos de juego; jugarse los partidos enteros era el pan nuestro, y salir de la rotación la muerte deportiva.

Y ahí teníamos a nuestro Itu compitiendo a buen nivel, con un repertorio, como ya he comentado, que iba más allá de ser un palomero o tratar de romperle el puño a Mike Davis con la cara. Tengo que admitir que en ocasiones, la vanidad me puede y presumo de ser más viejo de lo que soy en realidad. Por eso, mis recuerdos del juego de Iturriaga no son demasiado nítidos. Lo que recuerdo es: un jugador rápido; capaz de anotar con cierta regularidad, a pesar de no ser un especialista en el tiro, gran defensor, buen físico, y mucho corazón, quizás demasiado.

En la recta final de su carrera abandonó el Madrid y puso rumbo a su tierra bilbaína —no se puede ser más de Bilbao que Itu, la verdad—. La salida no estuvo exenta de cierta polémica y oscurantismo, Petrovic y su polémica sombra estaban ahí, aunque nunca se supo hasta qué punto fue determinante su papel. El caso es, que en el por aquel entonces llamado Caja Bilbao, Iturriaga jugó, por primera vez, en nuestro añorado Centro Insular de los Deportes. En ese partido mi objetivo principal fue fijarme en ese jugador al que siempre había visto por la tele y que ahora trataba, —sin éxito ese día—, de hacer hincar el pico a mi Granca.

Iturriaga no tardó en  retirarse. Aún bastante joven, la verdad, pero era otra época y otro baloncesto. Perdimos un jugador pero ganamos un hito mediático, un tipo divertido e inquieto que ha hecho de todo, y casi siempre bien. Una medalla de plata olímpica, de la que no le gusta presumir, —pese a lo mucho que le presionan para que lo haga—. Una estrella no al nivel de Mikel... pero casi.

martes, 8 de septiembre de 2015

Nuevas camisas, viejas camisas

Hoy nuestro Granca ha presentado los nuevos uniformes para la temporada 2015/2016 lo que nos da una excusa perfecta para hacer un pequeño ejercicio de nostalgia e historia respecto a las camisas del CB Gran Canaria.

En mi caso particular, siempre he tenido un interés especial por las camisas del Granca, son parte del proceso de arranque de una nueva temporada y, también, será la principal seña de identidad del equipo ese año. Además, en la mayoría de los casos molan bastante y he procurado acumular una pequeña colección de las camisas, ya sea comprándolas, robándoselas a mi hermano (y coautor de este blog) o bien gracias a un sorteo hace un par de años (suerte la mía). Sea como fuere, esta colección va a facilitarnos hacer este pequeño ejercicio de nostalgia que nos proponemos.

Jones de blanco
Tomás Bellas con la versión de AND1
Hay que comenzar por recordar, o explicar a los que son de mi generación, que el Granca ni fue siempre “el Granca” ni vistió siempre de amarillo. Antes de que el Cabildo de Gran Canaria rescatase el club de un funesto destino, el CB Claret vestía de blanco, como recordarán los más veteranos del lugar y que disfrutaron del equipo en el pabellón de Tamaraceite. De hecho, hace pocos años, el primer año con AND1 (2011/2012), el tercer uniforme que se utilizaría en Eurocup era blanco en homenaje a aquellos tiempos.

Si nos remontamos a antes de 1999, la marca que vistió al Granca era Austral (que actualmente viste a nuestros vecinos del CB Canarias). Sus camisas se caracterizaban por un color amarillo “canario” que se alejaba del clásico amarillo que, por ejemplo, usa la UDLP, y por una decoración en forma de estrella por los laterales, que además tenía una decoración asimétrica azul en uno de los lados. (Pueden ver el ejemplo de la camisa suplente). También tenía una decoración con el logotipo en un segundo tono (amarillo o azul según el uniforme), esta decoración se repetirá en varios uniformes en adelante.


Luego llegaría KS, una empresa canaria (que sin embargo fabricaba en China) que probablemente ha vestido al Granca durante más años (desde 1999 hasta 2011). La principal característica durante los primeros años es que el color amarillo pasó a estar más cerca de un naranja brillante que de un amarillo canario, aunque evolucionó  a tonos más tradicionales a lo largo de los años.

El primer uniforme KS seguía un estilo muy parecido al último de Austral, manteniendo el logo como parte del propio diseño y la decoración azul en uno de los lados (en este caso con un llamativo degradado). No había tanto trabajo del marketing en estos tiempos y los uniformes se repetían más de un año. Los siguientes uniformes serían pequeñas evoluciones de los anteriores. Cabe destacar el último de KS (y tal vez de los más bonitos) que fue con el que despedimos al inmenso Jim Moran. El color ya más próximo al amarillo canario y un azul marino intenso y como única decoración, una línea azul en uno de los hombros. Este año, por primera vez, hubo tercer uniforme: el negro y naranja que tuvo mucho éxito.

1999 / 2001

2006 /2009

2009 / 2010


Antes de cerrar el periodo de KS es curiosa una “cagada” como el CID de grande que se reprodujo en serie en todos y cada uno de los pantalones del penúltimo modelo de KS. Ni más ni menos que una errata: en el cinto elástico del pantalón una decoración que debía tener el nombre del equipo, pero en cambio ponía “Gran Ganaria (sic)”. Cosas que pasan, supongo, pero no me imagino algo así en una camisa de Lakers, Madrid o Saski Baskonia.



No sin polémica por la “canariedad” de KS, se acaba la etapa de esta empresa y comienza la de AND1. Una marca norteamericana muy vinculada al mundo del baloncesto (como resulta obvio por su nombre). El color se aclara bastante y aparece el interés por una tercera camisa (presuntamente para la Eurocup) pero que realmente era para tener más opciones de ventas. Los diseños fueron muy sencillos pero efectivos, la del primer año era particularmente bonita. Como ya comentamos antes, la primera temporada de AND1 (11/12) tuvo como tercer uniforme el homenaje a las camisas blancas del Claret; el año siguiente, tuvimos un llamativo uniforme verde que como no fuera un homenaje a la selección de Brad Newley…






Hay otra historia curiosa respecto a AND1. Por lo visto, AND1 Europe a mitad del segundo año tuvo algún tipo de problema económico y no pudo cumplir con sus clientes. Tanto es así que el propio Granca se pirateo sus camisas (como prueba la imagen). A la izquierda, la camisa firmada que me dieron por un sorteo y a la derecha, otra comprada en su propia tienda como saldo, podrán ver que la segunda no tiene el logo de AND1.

Esta versión de la camisa no tiene el logo de AND1 y en la etiqueta solo viene el logo del Granca


Finalmente comenzó la etapa de Spalding. Marca señera del baloncesto reconocida por todos, gracias, especialmente, al balón de la NBA desde que alcanza la memoria (al menos la mía).

La característica principal de los dos primeros diseños fue la sencillez, tal vez en exceso. El primer diseño nació para ser “retro” pues era el año de la celebración del cincuentenario del club. Harto sencillo, amarillo claro brillante y decoraciones en azul en tiras y cuello. Como novedad, la silueta de Gran Canaria en la espalda y la bandera de Gran Canaria (entrando en esta especie de “nueva costumbre” de poner banderitas regionales impulsada por los equipos futboleros con tintes nacionalistas).

Al año siguiente, en un arrebato de imaginación colosal, básicamente tiñeron de amarillo las decoraciones azules, volvieron a poner el logo en segundo término y “chachaaan” habemus nuevo uniforme. Y yo me lo compro, por supuesto.


Este año las nuevas camisas, que saldrán a la venta a principios de octubre, siguen con una línea “continuista” en la camisa amarilla. En las fotos no se aprecia ningún cambio significativo respecto a la del año anterior. Amarillas con apenas ninguna decoración azul, la principal novedad la proporciona estos degradados que esconden, dentro del amarillo, dibujos en un amarillo más claro: como antes fue el logo del equipo desde los tiempos de Austral, este año será el escudo del Cabildo de Gran Canaria y el típico dogo canario en los pantalones.  En los laterales (según la nota de prensa del club, ya que no se aprecia en las fotos) hojas de palma. Tal vez peque de exceso de degradados pero eso no lo podremos apreciar hasta verla de cerca y en directo.

La camisa azul sí supone un gran cambio respecto a la del pasado año. Con un azul brillante, pero menos claro que la del año pasado, el segundo equipaje tiene unas decoraciones amarillas en hombros, cuello y laterales de camisa y pantalones (así como en la camisa de calentamiento). Es realmente bonita la segunda equipación.
Las nuevas camisas con Brad Newley y Sitapha Savané


Al final de la presente temporada mi colección de camisas tendrá que aumentar en dos, una porque se hace imprescindible tener la camisa amarilla del regreso del Gran Capitán Taph Savané, y la azul básicamente porque es genial.





martes, 4 de agosto de 2015

#VuelveTaph

Cuando aún nos estábamos lamiendo las heridas por la marcha del último capitán, Tomás Bellas, nos enteramos del fichaje inesperado del GRAN CAPITÁN: Sitapha Savané.

El regreso de nuestro eterno capitán no es la simple vuelta de un jugador más de baloncesto. No solo es, junto a Jim Moran, el jugador más señero de la entidad amarilla en la última época, si no que probablemente sean ambos los dos jugadores más significativos de la historia del Granca.

El bueno de Taph, además, se sale de la norma por muchos aspectos. Es un pivot rocoso, “bajito” en los tiempos que corren (201 cm) que defiende con solvencia a cualquier torre (Que se lo digan a Edy Tavares). Tiene un gran fade away que remata con un buen tiro a corta distancia. Pese a su edad está en un momento de forma excepcional y físicamente siempre ha estado muy fino.

Más allá de lo técnico, como jugador tiene una personalidad que contagia. Lo que le convierte en el gran capitán es su contagioso liderazgo, sinceridad y coherencia. Cualquier espectador, experto o no, que siga el baloncesto español definirá a Taph por su entrega.

Finalmente, Savané es mucho más fuera de la cancha. Su historia personal, su implicación social y política le han causado simpatías (y alguna fobia). Ha declarado en varias ocasiones que quiere dedicarse a la política y ya ha montado una fundación para colaborar con la economía de su Senegal natal e incluso ha sufrido una sanción de la ACB por apoyar en sus playeras a Gaza tras uno de los bombardeos de Israel.

Sitapha Savané es un símbolo vivo del Granca y una brillante una excepción en el mundo del deporte. Por eso nuestro regocijo por su regreso y en cuanto nos sea posible nos haremos con una nueva camisa amarilla con el 7 a su espalda.
¡Oh capitán! Mi capitán.

Añadimos algunos enlaces para enteder la importancia de Taph en el Granca:

Video (uno de tantos) del regreso de Savané al CID con la Penya:
https://www.youtube.com/watch?v=j5iQlz_sL0M

Reportaje de ACB.COM sobre la vida de Savané:
http://www.acb.com/redaccion.php?id=75155

martes, 28 de julio de 2015

Históricos: Willie Jones

Los que tuvimos la suerte asistir a la pasada final de la Eurocup, y además tenemos ya una edad (baloncestista y también, cómo no, de estancia en este planeta llamado Tierra) se nos movió algo por dentro cuando vimos aparecer en el vídeo marcador, entre otros grandes ilustres ex jugadores, al mítico Willie Jones.

Anotador incansable, delgado como el tobillo de un guirre, enormes ojos saltones y blancos como pelotas de pin pon en medio de su pequeño y negro rosto.
No parecía haber engordado un gramo y sus no pocos años, no creaban la apariencia de macular en exceso su porte, al contrario, desprendía esa energética vitalidad  escondida tras una timidez del que se sabe admirado y no tiene muy claro cómo conducirse al respecto.

Jones era, como ya he dicho antes, muy delgado y fibroso lo que podía parecer no muy adecuado para adentrarse en la zona, habitada por lo general por seres de peso muy superior al suyo. Pero su agilidad y viveza compensaba de sobra los pocos kilos y no demasiados centímetros (203) con los que contaba nuestra estrella aun no amarilla sino blanca, que era el color de la camiseta de aquel Claret previo al amarillo cabildicio.

Su primer contacto con el Granca se convirtió en un doloroso descenso y con ello su partida al Español de Barcelona.  Ese no fue el final de su historia con nuestro equipo. Volvió ya cuando residíamos en el CID  a hacer compañía del no menos mítico Gregg Stewart.

Fueron años duros en lo deportivo y en los despachos pero dejaron un poso responsable de lo que tenemos en la actualidad. Los que nos subíamos a Tamaraceite a ver a Willie lo hacemos ahora a Siete Palmas para ver a otros. Las cosas cambian... o no tanto.