Avanzamos a buen paso por la temporada y pese a que haya
llegado la primera derrota ante un muy potente Saski Baskonia (aún hay quien lo
llama TAU, los de TAU Cerámicas deben estar encantados xD), las sensaciones
generales de todas y todos son positivas.
La plantilla parece muy equilibrada y con diferentes armas.
El juego exterior, tal como era previsible, está siendo fortísima: un Kuric que
sigue con su filosofía “chispichispi”*; Sasu Salin tiene totalmente prendado a
la afición con esa mezcla de perro de presa en defensa y tirador eléctrico en
ataque; un dúo de bases que, aunque ha flojeado puntualmente, cuenta con la
confianza generaliza por las canas invisibles de Oliver y la capacidad de
crecimiento de un novato que pronto merecerá un post; tal vez la posición de
tres sea la única con mácula.
Si el buen de Brad Newley tiene la confianza indiscutible de
cualquiera por su entrega y calidad, una de las eternas promesas del basket
español, Xavi Rabaseda, tristemente está reflejando precisamente “eso” de lo
que se le acusado en el pasado, cierta indolencia. Hay veces que acaba el
partido y preguntas que por que no ha jugado, resultando que sí que jugó pero
ni lo notaste. Es Xavi “Air” Rabaseda, es como el aire, está pero no se le ve…
Desde luego tiene a los mejores referentes para aprender cómo ganarse el pan
muy cerca.
Finalmente, capítulo aparte merece el que puede convertirse
en Oriol Paulí “el converso”. Aíto García Reneses quiere seguir ganándose su
fama y ha decidido que va a dar minutos al joven catalán convirtiéndolo de
rápido y largo tres a base alto. La verdad es que puede ser un gran plan, primero
porque no hay ninguna ley que impida que pueda jugar de 3-4 si fuera necesario
en algún momento, y porque puede ser una aportación interesantísima a la hora
de manejar el juego. Tiene recursos de bote y es capaz de enfrentarse a su
defensor de cara, abre espacios en la zona que son aprovechados con su físico de
tres (ojito a los dos matazos en Vitoria y Gran Canaria en el partido de
Eurocup).
El juego interior está siendo bastante robusto y el
equilibrio entre ambos espacios está permitiendo momentos de lucimiento tanto
de uno como de otros. Desde luego la afición esta entregadísima a un animoso
Alen Omic que intenta levantar a las masas como todo un veterano amarillo. Omic
cuenta con un hándicap peculiar que le ha proporcionado el apelativo cariñoso
de “T-Rex” y es que pese a ser enorme (2’17) tiene una envergadura de brazos
muy cortita para su altura (2’04). Sirva como ejemplo que Edy Tavares mide 2’20
y tenía una envergadura de 2’40… da dos abrazos a su madre a la vez. En más de
una, y dos, ocasiones hemos visto con desesperación como le “roban” un rebote
desde detrás suyo, lo que resulta desesperante dado su tamaño. No obstante son
tantas sus ventajas (es un pívot de verdad, de los que pivotean… Yo pensaba que
se habían extinguido, curiosamente, como los tiranosaurios) que no nos importa
demasiado, en especial cuando se incorpore el joven de nombre fácil de recordar
(Ovidijus Galdikas) y su gran envergadura este problema se solucionará.
Pablo Aguilar se está ganando el pan con defensa y un tirito
exterior abre zonas muy convincente, es muy curioso como parece que si no tiene
a alguien delante no lo mete. Por su parte Eulis Báez este tal vez en un tono
más gris de lo que recordamos pero ciertamente cumple con su deber sobradamente
y, además, sabemos que seguro llegará su punto de forma y volverá a ser de los
más destacados. Sobre Taph, que vamos a decir si es el niño de nuestros ojos. Está
en una forma envidiable y sigue aportando lo que siempre aporto, defensa,
tirito a media distancia, tapones en momentos clave...
Aun así estamos seguros de
que lo mejor está por venir.
*Vamos, que parece que no moja pero empapa.
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